Datos personales

miércoles, 16 de julio de 2008

Arena resbalando



Ayer noche buscando tu cuerpo en otro cuerpo
inútilmente creyéndolo pude abismarme
en la ciénega profunda de sus muslos,
porque así de loco es este mundo de los sentidos
que convierte en varón lo incontenible,
me sumerge entre sus brazos
y aguas adentro navego en sus entrañas.

Qué locura adentrarme en ese cuerpo que no es el tuyo,
pero sabes?, es como un torbellino
cuando siento su cuerpo de arena marfil,
caliente junto al mío.

Qué bueno saber que la pasión
esa esclava cruel
me brinda otra razón para vibrar y saber que existo!
que acepta lo que la razón no entiende
que hace circular billletes falsos, sonriendo.

He visto frente a mí las aguas incontenibles
llegar hasta mi orilla,
la arena salpicando en mi regazo,
la arena cantando al oído,
arrasando con todos los recuerdos tuyos,
tapando las heridas, los abandonos
las miserias
y se abre su cuerpo como una caja…
avanza sobre la playa,
un pie como al descuido roza el mío,
arena estrepitosa se interna en mi piel
una mano se interna sobre la ingle
arena estrellándose,
arena tocando el pecho,
arena encima del mundo,
yo encima del mundo
es como una tempestad sobre los cuerpos.

Yo no haré nada amado, para aquietarme,
porque esto es algo que me lleva, me inunda
me apacienta, me contiene,
es como una tempestad estrellándose sobre mi boca,
tiene algo de furia, de incontenible, de perverso,
es él con su goce
yo junto al suyo.

Es como viento huracanado
que llega hasta a mi orilla
y no haré nada amado para aplacarlo,
cederé mi cuerpo como ofrenda,
como un rito de pies descalzos,
hubiera querido que no suceda,
pero ya vez,
borré de mi corazón
los vanos sueños
los inútiles sueños que me ataban
y no dejaré más abierta la ventana
sin estrellas,
sino que viviré maravillosamente
amando, amando, amando
cada cuerpo,
cada sal
cada rostro
porque esto es bueno y me sienta.

Por eso varón ven a mi puerta
que quiero!


lunes, 14 de julio de 2008

Artículo sobre Roxana Sélum


29 de noviembre, 2004
Monólogo para tres, el arte de escribir relatos eróticos
(La Paz - La Razón)
La nueva entrega erótica de la beniana Roxana Sélum es una visita catártica y arriesgada a su intimismo.No hay peor pecado que la literatura que rompe trabas y tabúes, que nos lleva por los más recónditos escondrijos del alma, que ronda nuestras noches y puebla nuestros sueños.Los amantes de la literatura son capaces de morder una y otra vez el fruto prohibido. Son eternos adanes seducidos por una Eva que los tienta a probar la manzana del conocimiento y los alienta a romper con lo prohibido, sobre todo si eso que no está permitido no tiene ni la menor explicación.Quizá por ello el verdadero pacto entre el hombre del humanismo y el Diablo no sea el de Dorian Grey, pobre narciso enamorado de su espejo, sino el de Fausto a quien Mefistófeles le ofreció sabiduría a cambio de su alma.La literatura es pecado porque no está basada en la fe, sino en la imaginación, en la comunión entre un escritor y su lector a través de un objeto-fetiche que permite viajar sin moverse. Imaginemos entonces el doble “pecado” de escribir sobre erotismo.Por supuesto que este tipo de literatura es tan vieja como el arte de escribir lo es. A veces de manera encubierta otra de forma directa. Eros ha mostrado que goza de buena salud en las letras.Un ejemplo de ello es la obra de Roxana Sélum: Monólogo para tres y otros relatos.La escritora beniana muestra dos tipos de cuentos muy diferentes en esta reunión, por una parte Flor de azar que rescata el mundo mitológico de los pueblos orientales. Es a mi entender el más logrado de la serie porque es el rescate de una vieja tradición de sentarse a la vera de la calle a contar historias sobrenaturales.Los otros relatos son más intimistas y tienen que ver con amores y desamores.Un componente común recorre el conjunto de las narrativas propuestas por Sélum: la presencia de Tánatos acompañando al travieso Eros. Y es que muerte y sexualidad son dos caras de la misma moneda. Diferentes, pero inseparables. Justificables sólo en la existencia de la otra. Mundo de contrarios complementarios, acaso no decimos que el orgasmo mismo no es una sensación de muerte. ¿No es la realización de acto amatorio la posibilidad de vengarse de la muerte al lograr concebir vida que continúe más allá de nuestra existencia?Los cuentos de Peca Sélum muestra lo inauténtico de los sentimientos humanos, de quienes reclaman romper la rutina y sin embargo luego quieren que la quietud y la burocracia se apropien de la vida.Es también un grito desesperado por vivir apasionadamente y dando rienda suelta a nuestras sensibilidades “ahora que podemos” diría un popular cantante. “Queda poco tiempo y este tiempo hay que vivirlo”, dice la autora. Y es verdad.Sélum confiesa que escribe “en celo” y que a través de la literatura logra catarsis y libera su grito: “No escribir para mí es carcelario”. Y sale de su cárcel buscando confesarse ante el lector para logar la exculpación en forma de catarsis.Espero que algunas de esas sensaciones también visite a los lectores de esta obra.Jaime Iturri Salmónmonólogo para tres yotros relatosRoxana Sélum Yabeta.ed. Geisha. 46 págs.

Ritual de otoño



Hoy sin saberlo
sin saber que besarías mi cuerpo,
hice un rito frente al espejo,
coloqué el aroma de miel sobre los muslos,
recorrí los brazos y la espalda.

Mi torso, Acaricié suavemente
la aureola de los senos,
cubrí las grietitas del pezón
toqué el pubis de luna,
la redondez del ombligo,
la silueta toda,
y más tarde, recorrí su cuerpo con pasión salvaje,
como queriendo emprender un viaje sin retorno
en el que me fundo cada vez que te amo.

Toqué la curvatura de los tobillos,
subí besando los muslos,
la pelvis, el torso…
toqué su pecho que se abrió de pronto
como crisálida, sensitivo, cálido.
Volví a sus caderas y disfruté de su cuerpo
en movimiento.
Sentí su piel que se estremeció al rozar
pasar los labios, sentir la textura,
oler su perfume que huele bien
huele a miel.
Hoy he tocado su cuerpo con pasión extrema
como si fuera la última vez.
Como queriendo asirlo en el tiempo
lo besé tantas veces… hasta llegar a creer que nada más
existía en el mundo
los sostuve entre mis manos y me estremecí toda.

Acóplamae en tu muslo

“... acóplame en tu muslo, piérdete, estrújame, recórreme, asúmeme distinta, confúndete al unísono de nuestras respiraciones, enrédate en mi pelo, galópame, deshazme, olvídate un instante de tus culpas, asúmeme distinta”

viernes, 11 de julio de 2008

Esta sangre que nos une y nos derrota


Ayer vi tu cuerpo acongojado,
nublado de luna y vacío,
como cuando nos atraviesa una estampida
o una ráfaga hace estallar el corazón,
nos calla el asombro y
la soberbia...
nuestros cuerpos se abrazan desnudos
vulnerables,
escondidos de miedo,
de espanto.

Luego emerge tu voz
volviéndome firmemente a la razón
me impulsa a no callar, a no caer,
como si saliéramos de la ciénaga
malheridos,
entre las piedras, sirenas, escombros
la nada....
Ayyy! amor amante
aún duele el alma y los ojos,
no puedo digo
pero siempre tu voz suena firme
gritando,
amor amada vamos!
levantémonos,
la realidad nos golpea,
nos golpea duro,
el carmesí de las calles nos reclama
el escarlata en los hospitales nos grita,
entonces algo se inflama en mi pecho
y me doy cuenta que no solo somos pasión amor,
sueño, ternura,
también somos llanto y sangre
esta sangre que nos une y nos derrota,
somos rabia, espanto y miedo.

Somos dos para hacer el fuego
para soplar e incendiar lo nauseabundo
lo que apesta, lo que corroe
y que se atreva el mundo a matar
dos voces,
cuatro manos que aún pueden decir y hacer lo que sienten.

La Paz, 18 de febrero de 2003

Me diste la ternura



Me diste la ternura
la pasión el embeleso
las noches coloridas
el terrón de azúcar- miel,
el sueño del alba,
el sentir de la piel.
Las manos- el dorso desnudo,
pero también la tristeza del domingo,
la mano endeble perdiéndose,
el café frío en la noche de invierno.
Ahora me doy cuenta
que acercando mis sentidos a ti
Tu me envuelves…
te fundes como la hiel en un fruto amargo,
y el olor de la selva que te nombra.
Un atardecer en la moxitania,
el sol perdiéndose en la noche,
los nombres de otros nombres
que te nombran
un silbido de pájaros.
Ay! Amor
todo sobre ti vuelve a tocarme
vuelvo a sentir el galope
de mil potros
correteando en la pampa verde
verde río.

Ven! Líbrame de la noche insomne
de la muerte…
Sumérgeme en tu caricia,
retiéneme en tu pecho.
Haz un hueco en tu corazón,
guárdame, guárdame en ti
como la niebla.


La vida antes de tí...


Era monótona y cruel.
me abismaba,
abismarse también es morir un poco…
Pues bien, hay cosas que no te conté de mi
como por ejemplo:
¡Que yo también tengo miedo!

Amado hasta la orilla


Amado estoy a tu orilla
hermoso como árbol de mara
Fuerte como la palmera,
ningún viento la derriba
Resistes al sol y en ti anidan los pájaros.
tus muslos rosados como delfines
que juguetean en el río que es mi cuerpo.

En ti huelo el perfume

de los guayabos en flor
en tus pechos hay miel y en tus ojos las flores
de naranja y lima.
Pequeño-dulce- mi alto
hecho de romero y azafrán
tu piel es de limones.

Hoy me dije: Subiré al árbol del fruto del pan
a comer de sus amores
sea su calor como racimos de plátano
y sus besos como el líquido del cacao
dulce miel, jugo de lúcumas.
Haré una pausa en el camino y ahí me quedaré
en la mitad de ti,
tu ombligo cordón de plata
tu plexo el vientre,
más abajo la raíz fundamental.

Montaré en vilo cual amazona
y aferrada a tus cabellos
correré detrás de las garzas morenas
que se escapan a la pampa verde, verde río
Sean tus gemidos como música
y después no importa
que duermas así en mí,
quédate en mi
así,
así,
así.

Agosto 30 de Agosto de 2001