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jueves, 9 de octubre de 2008


Algo diferente a ti
Vuelvo a sabotearme yo misma,
me inclino respetuosa ante mi cuerpo
tocando mis pechos cuyas aureolas
rosadas se disparan.
Creo que soy esa niña que a los 12
veía su cuerpo cambiar y se asustaba
al ver que el río fluía y fluía
y más tarde se jactaba ante las amigas
de tener un cuerpo de miel canela, puro
como sus ojos.
Pienso que soy ahora la dama inútil
que escribe tocando las teclas del ordenador
como si fueran las patitas de un ciempiés,
que acaricia su cuerpo y piensa
que los dioses se han extinguido,
que los hombres están muriendo.


No extraño nada de ti, ni siquiera esas charlas
amenas sobre la política, el desamor
la teosofía. Siento un hueco aquí dentro,
y estoy reventando de tristeza,
siento que la vida me agrede,
pero es fácil salir de esto,
una caminata, una película,
un pretexto cualquiera para llorar
y abrir el cráter, de este corazón
que no aprende.

Me parece que tu mano
despeina esta congoja
¡No te extraño!
sólo aquellas cosas pequeñas
sin sentido, de repente me faltan
y quisiera buscarlas: salir, comprar
tu cuerpo, pagarte un cheque,
hacerte sentir como nadie,
como nadie nunca pudo,
inventar cada hora motivos diferentes,
sensaciones que te hagan vibrar.

Pero me doy cuenta
que hasta eso es sabotaje,
ese inventarme yo misma
para ser por ti, no es preciso,
no es justo, no es necesario.

Me parece que en realidad lo que quiero
es otra cosa, algo diferente a ti,
por ejemplo, la sonrisa, el romance,
el galanteo, ese animal furtivo
que no vive en tu mirada
ni en tu cuerpo!



Escrito por Raul F. sobre el cuento Las Hijas de Dyango

Nota: El autor de este fragmento, se inspiró en el Cuento Las Hijas de Dyango, uno de los libros más famosos de la autora.
SELVA...

...Se ganaron el apodo de las Hijas de Dyango
porque literalmente tiraban a matar...
Roxana Sélum
A ti...

Cuando entraba al Café Ciudad, quedé fulminado. Sonreía... y era Beniana... gozaba con los ojos cerrados y la boca entreabierta, trazos en éxtasis, silueta en risa; sonreía toda ella; nariz abombada en el naciente y esbelta tesitura ante los ojos; tan camba, tan mujer; en femenino garbo y coquetería oriental de una hembra bien hembra; ni joven, vieja tampoco; de San Ignacio de Moxos; ella... Un escozor en el vientre recorre mi cuerpo, y tomo el aire natural de quien mucho espera, dueño del mundo ; piropo con ardor galante a su belleza, aire ausente...

El paso lento a la mesa contigua que me permita verla/oírla, ha revelado una computadora portátil que, frente a ella, exhibe un periodista con cierto aire de suficiencia y nombre de futbolista. La pantalla refleja breve introito y luego una especie de cuestionario electrónico; que bajo premisas generales (preguntas), graba el diálogo de voces y lo inserta como texto, procesa la respuesta, sugiere sentidos posibles, descompone significantes inferidos y enlaza con la siguiente pregunta, todo ello configurado por las redes de significaciones que su propietario inserta en el sistema, a través de un test proyectivo; el último prodigio de comunicadores, analistas y listos-del-ano (en frase de Javier Medina).

Parecía una entrevista y me llamó la atención; escuché con tabaco negro y unas chevas. Comenzaba por hablar del erotismo en la literatura boliviana y prometía una charla con aquella “representante y exponente destacada de este género”; mezcla de lenguaje jacobino y discurso de maestro de ceremonias... Capté su atención, cierto, pero involuntariamente y desprovisto de cálculo e intención alguna.

Hablar de “literatura erótica” es tan fútil como leer poesía moderna, aquella especie de bohemia de empleado público... erotizada es la narración histórica de Alcides Arguedas, cuando relataba los aprestos de Juana Sánchez, quien dijo sobre Melgarejo: me embestía como un toro... o el gran Humberto Eco, que valoraba la narrativa en prosa vibrante y profunda de Carlos Marx, prediciendo con acierto sus amores eróticos con Jenny von Westfalia y, en cambio, a fuerza de follar diariamente con la Krupushkaya, se puede escribir un libraco como materialismo y empirocriticismo... En la moderna fábrica especializada de saberes, el erotismo parece una especería que pretende anaquel propio y, al final, en acto de liberación, todos terminan sus días a doble filo...

Tras una pausa comensal, reanudaron la entrevista con el marco de cierta literatura boliviana, destacando la ruptura de tabúes y demás pendejadas de la jerga freudiana con pinceladas de sociología norteamericana, sofística de Bill Gates y crítica literaria yuppie -de abundante información y poca sustancia- que debería inteligentemente acogotar al “contendor”, es decir, entrevistado. Se nota que cada instante, la naturaleza del tema y monumental hembra enfrente, abruman lentamente al entrevistador, quien comienza por conceder que todo discurre por los cauces de la vivencia, selva y espontaneidad climática; será yuppie, yanquillockalla, mas no pelotudo y menos apático a las fruiciones que una mujer despierta en cualquier hombre.

Ella fija el ambiente con sutileza en grado y gusto singulares, echando por la borda el vademécum mediático que asocia sexo con represión, morbo y pasión instantánea del cuerpo, sin memoria erótica más que sensorial y en serie, desfile de rostros por miles y sensaciones iguales, odiosamente homogéneas, rutina de la carne...

Recuperando la compostura inquisitorial, ahora el periodista introduce; señalando la procedencia (seguramente tiene registrado automáticamente el nombre, que no menciona), obras y demás circunloquios; resaltando la región beniana de San Ignacio de Moxos como cuna y marco de la literatura erótica de su entrevistada; confirmando mi pálpito inicial: era beniana; ella causa el flechazo que despierta la mujer beniana en mí. Buen arribo mezclar selva con erotismo, el hombre no es tonto, aunque me parece que debió mediar la sensualidad ambos tópicos. Espero con atención la primera pregunta, que suena un tanto serial y obtusa: ¿Te consideras una pionera en el género literario erótico?.

Ø Cuentista, sí; novelas hay...

La esperada conexión selva y eros, podía obtenerse a partir de la premisa del éxito como exploración de la topografía literaria. Decepcionante su capitulación al cuadrado contextualizador. Peor aún la contra pregunta electrónicamente inducida, ¿Cuáles son los motivos que te impulsan a incursionar en esta corriente?. La respuesta me seduce:

Ø Para la literatura no hay motivos... para la inspiración no existen esquemas... todo surge del mundo interno que uno tiene y quiere transmitir a los otros... El género es harto conocido en el mundo, sólo que en Bolivia a todo llegamos tarde y siempre con miramientos de todo tipo... el cuento más atrevido de este primer libro, tenía 6 años de vida y no me atrevía a publicarlo por una serie de tabús y temores, tenía miedo de la respuesta de la gente, de lo que pensaran de mí, de que yo escribiera esas cosas...

Instintivamente la miré a los ojos, transmitiendo mi pregunta con la vista, sintiendo que la comprendió plenamente: ¿Durante seis años temiste que todos supieran cómo gozas, con la intensidad, regocijo y piel que das al recibir?... El periodista, molesto por la distracción, decide retomar el hilo predominante de su inquisición tecnocrática –o inseguridad- y pregunta lo que ella entiende por erotismo, enrumbando el asunto por la vía de abstracción académica e ilustrada ignorancia del Eros...

Ella resiste el embate, lo curvea, hablando de lo que significa el eros como unión del cuerpo y alma en el placer y goce del sexo, su intimidad, apertura, pluralidad, encuentro, necesidad, fantasía e imaginarios...

Ø El erotismo es la dimensión humana de la sexualidad, aquello que la imaginación añade a la naturaleza... Pongo un ejemplo: dos amantes cuando hacen el amor frente a frente se miran a los ojos. Esto es una invención humana, invención que no es practicada por ningún otro mamífero...

La miro, brilla entera, su mirada fluye por aquellos grandes ojos, obscuros y rodeados de cejas pobladas a horcones, que hacen tan peculiar a una camba... De perfil, es canela, con ráfagas de cabellos y un par de precoces canas que desordenadamente hacen hermosa a esta mujer de labios carnosos, ésos que desatan la imaginación pródiga de imponentes y profundas grutas cuyo sabor urge penetrar... Y la penetro (no desnudo con) mis ojos, hallándola en recepción húmeda, lasciva, lejana y apasionada; apropio su mirada y la embisto, sin poseerla... todavía... que hembrota...

Su rostro ha quedado grabado en mí, comienzo a recordarla con el cuerpo, la encuentro en los dominios de una remota memoria que un cuento leído casi por descuido e ignorada filiación, había despertado mi analogía virtual, imaginándola en él, como una de las amazonas que relataba su autora; porque, obviamente, narraba una mujer -sin buscar confirmación alguna del nombre-, riendo a carcajadas al reparar que, por una vez, podrían tener alguna razón las “militantas de género” que buscan detrás de todo a la mujer pionera de maravillas atribuidas a un hombre; sólo que ésta vez, resultaría imposible a una de ellas detectarlo, porque habían perdido cierta dosis de feminidad y ganado anchos pantalones...

Ahora no fue sólo su mirada, también su voz se dirigió a mí, preguntando si la conocía de algún lado. Le dije que sí, ella me recordaba alguien muy especial que conocí en Santa Rosa del Trópico... pueblo del oriente donde se desarrollaba el cuento al que asociaba su imagen...

“Conozco el sitio”, me dijo, preguntándome por el nombre de la mujer... Selva, le dije, tomando el nombre y personaje del cuento. Lejos de finalizar, el intercambio prosiguió fluido, como enhebrando los hilos de un relato cuya madeja compartíamos ambos...todos...

La conozco –decía-, fue muy famosa cuando el señor Zoilo Cortez, anoticiado por su sobrino, fue a morir en su cama de un ataque cardíaco. Abusó de su salud y de su edad. Pero él pensó: “más vale morir gozando que morir recordando”... su corazón ya no estaba como para resistir esos trotes. Sin embargo como adivinando su destino y como pago, llevó de regalo a la mujer que lo haría feliz, un cofrecito lleno de condecoraciones de guerra y libras esterlinas, las mismas que Selva Calcuta arrinconó y nunca en la vida jamás las usó por los recuerdos ingratos de aquella noche fatídica... ¿Cómo la conociste?.

Fue casual, dije. Después de terminar unos cursos me fui de viaje sin rumbo hacia el norte selvático de La Paz, llegando sin darme cuenta al Beni, que siempre quise conocer y me atraía con la fragancia de sus mujeres... En Santa Rosa del Trópico estaba apenas unas horas, cuando fui a visitar al juez que me habían aconsejado ver, famoso por su carácter exuberante, correcto y extrovertido; prodigiosa charla e ilustración. Osman Yáñez decía ser su nombre, adoptado como tal en la clandestinidad conspirativa del beniano rebelado.. era su nombre de guerra, casi nadie recordaba cómo se llamaba ése legendario comunista trinitario que se había dedicado a la judicatura eligiendo este poblado... Y fue llegando a su casa que vi una mujer demasiado hermosa para ser real, tanto que le dije, sin pensarlo, aquello que brotaba en el instante: Si todas las vírgenes fueran como usted, tomaría el cielo por asalto, señorita... Supe que había sido citada por denuncia de un señor Ariel Cortez, sobrino del difunto Zoilo, que reclamaba no se qué efectos personales entre medallas, libras esterlinas y alhajas...

O sea, la magia se transformó erótico burocrática, me dijo. No exactamente, alegué, fue sólo un comienzo...

Ø Hubo historia?
Ø Depende qué sea historia en tu criterio
Ø Lo contrario a tu giro...
Ø Entonces recordarás cómo la conocían...
Ø Era una de Las Hijas de Dyango...
Ø ¿Porqué Hijas de Dyango? -intervino el periodista, dando por supuesta su incorporación a lo que súbitamente devino en crónica-
Ø Porque tiraban a matar...

Era una de las tres hermanas mayores que nacieron dispuestas para el amor en un lugar habitado por el verde de los árboles y el calor insuperable del verano tropical. Hijas de un padre clandestino del que sólo se supo su sobrenombre –El Calcuta- quien pernoctó una noche de tormenta en el pueblo, pues iba de paso, supo de la casa de placeres de Ernestina Flores y dejó su huella innegable en esta mujer querendona que lo único que sabía hacer era el amor, porque es lo más fácil, decía, mover las piernas y moverse como hamaca...

Ø ¿Eran putas?
Ø Ja, ja, ja, ja... samaritanas del amor, hijas de Dyango, hijas de puta, las mejores hembras del mundo..
Ø ¿Hembras? Porqué no mujeres?
Ø Imbécil...
Ø Hijas de doña Ernestina Flores... conocida en Santa Rosa del Trópico...
Ø ... por su ancha sonrisa, sus pechos taciturnos y su mirada pícara, se llenó de hijos...
Ø ...Hijos de todos los hombres que cuajaron sus espermas con sus óvulos de puta inexperta y risueña...

...Sus hijas mayores, Mariel, Selva e Isabel Calcuta, tenían el mismo apellido por haber sido engendradas la misma noche de tormenta y bajo el cobijo de la misma placenta, se iniciaron pronto en los afanes propios de la pasión y el arte de hacer felices a los hombres, filosofía que aprendieron de la propia madre porque constantemente repetía: cobren, disfruten y hagan felices a los hombres...

Cuando se marchaba, “con el aire tropical en sus cabellos y el vaivén del río en sus caderas...”, supe que la volvería a ver, pero no dónde ni cuando... Por el Doctor Osman conocí que había sido acusada de homicidio involuntario y apropiación indebida de bienes del difunto Zoilo Cortez, exigiendo su devolución a favor del único heredero suyo, Ariel Cortez, sobrino directo. También que se había negado terminantemente a responder el proceso abierto ni las citaciones y que tan sólo acudió por el respeto que profesaba al Dr. Osman Yáñez, comunicando que podían juzgarla como desearen, incluso encarcelarla, pero ella no asistiría a tribunal ni juicio alguno, que se paga en ley acudiendo a su casa... “Rebelde y contumaz”, pensé, anotándome muy luego como defensor de oficio en el juzgado del Dr. Yáñez; mis estudios jurídicos resultaron providenciales...


La demandaba por lujuria, impotencia de obtener algo más que todos, el deseo de que sólo sea para mí... Su indolencia y descaro me afrentaban, aquella naturalidad libre de preocupaciones me había conducido al abismo que representaba carecer de potestad real para modificar la situación, poder alguno tenía sobre los acontecimientos, hasta que recordé a tío Zoilo... Mis ganas de doblegarla, vencerla, seducirla mediante un poder externo que de todas maneras la subyugare... para mí...

...No fue necesario enseñarles nada, porque todo lo aprendieron en la escuela de guerra de la vida. Ernestina Flores, jamás trató de ocultar a sus hijas lo que hacía, ni escapar a sus inocentes miradas. Es más, no tuvo reparos en cumplir su faena nocturna al aire libre en el canchón junto al naranjo, o en una hamaca que estaba amarrada en la salita de su casa. Tampoco cuidó su risotada, sus gritos profundos y guturales de placer, que resonaban fuertes, agudos a veces, sellando la noche y dándole gracia y color al ambiente...

Ernestina es una potranca, coincidían todos los amigos y visitantes del Dr. Yáñez, que ya me había llevado a su casa como huésped, hasta que se inicie formalmente aquel proceso en que haría de juez y yo, como abogado de oficio, debía mudarme al hotel. Pese a lo absurdo del asunto, ya que todas las partes involucradas –más que todo Selva- eran asiduas de la casa, debían seguirse algunas normas básicas... En medio de risotadas, anécdotas inverosímiles y en extremo jocosas, el Dr. Yáñez introducía charlas desenfadadas y deliciosamente heterodoxas acerca de temas que le apasionaban, como la política, el derecho, la historia, literatura, el fútbol, la religión, las mujeres, Carlos Marx, el Moro... Mi afinidad también apasionada con algunos de tales tópicos y cierta conversación que al respecto poseía, atrajeron la condescendencia de don Osman, con quien iniciaba pláticas interminables y amenas que siempre concluían bien regadas y mejor disfrutadas: el ser Paceño, melenudo, tercamente rebelde, autodidacta iconoclasta, soltero e izquierdista, ayudaban bastante a simpatizar con un camba en idéntica e inversa situación...El relato profundiza, describe, provoca la curiosidad del instinto... Y comencé a pensar testicularmente... deseaba a doña Ernestina, pretendía saborear el fruto delicioso que dio vida, literalmente, a ese frondoso árbol de placeres que prometía Selva...


La idea de confrontarla comenzó a perseguirme tras numerosas pérdidas en los juegos y concursos novedosos que organizaban, sintiendo cierto desdén cuando me miraba al pasar del brazo, frente a mí, con el ganador de sus favores aquella noche... No tuve celos cuando el premio mayor, acostarse con las tres hermanas, era ofrecido a cualquier otro; no; celaba únicamente cuando el botín era ella, su piel, exclusivamente a merced y fragor de quien supiera ganarla... Desdén, júbilo cruel de perra lascivia afrentándome... El colla letrado fue mi confesor. Abogado de los valles era aquel Dr. Mariano Muñoz, quien a cambio de una victoria judicial pedía la mitad calculada de los bienes; monto que garantizaría la complicidad del fiscal -ni pensar en el cohecho del Dr. Yáñez-, sus honorarios y una espectacular noche a solas con ellas... Comprendía mis obsesivas pasiones, a veces las palpitó, pero en él siempre fueron más fuertes la familia, esposa, medio, profesión e ingresos... el qué dirán...

Antes de aprender a leer o escribir, ellas ya sabían cuando el hombre está excitado, porque sus pupilas se dilatan, la respiración se les acorta y desprenden un olor a animal salvaje. Se ganaron el apodo de las Hijas de Dyango porque literalmente tiraban a matar. Dicho que fue pronto confirmado no sólo por lo insólito de sus quehaceres, sino por los líos que más tarde armarían en el pueblo...

Me volvía loco. La deseaba con desenfreno desde que la vi, tan descarada y ligera, con aroma de hembra que mata, así sea de todos... Su contemplación erizaba mi piel, sus curvas extraviaron mis sentidos, abandonándome con ella en cabalgatas de frenesí jamás concebidas... ¿Cómo no quererla para mí?... El abogado y el fiscal habían concretado su acuerdo, sin problema de ningún tipo. Pese a las diferencias, ambos parecían la misma persona en versiones etnoregionales diferentes, movidos por fines idénticos, ambición semejante les llevaba sin barreras a la concupiscencia del poder material y racional del status... ¿Acabaría igual o éste sería un mero incidente?...Me hallaba perpetuamente excitado, un olor animal brotaba de mi piel...


Era una fiera, se notaba a primera vista... Parecía desafiarte a duelos inconmensurables, cobijada en la humedad etérea de su cueva, tomada si ganas la faena para merecerla... y menearla delante de todos, llevándola a mayores provocaciones bajo la potencia de mi lanza... Lastimosamente, me veía extremadamente inhábil a los ritos eróticos que propiciaban con desgaire...

...Organizaban buris en el patio de la casa, hacían concursos de quien resiste más tomando vino barato, también juegos del pato enterrao al estilo romano, a la gallinita ciega y al bandandirundirundirundán. Todos los premios se pagaban en buena ley. El premio mayor era acostarse con las tres hermanas, cosa que muy raras veces ocurría. Bailaban hasta el amanecer y la entrada a la velada costaba tan sólo 10 reales, todos los hombres en el pueblo asistían a las jaranas nocturnas. No hubo uno solo que escapase a los encantos de las muchachas, las mujeres las odiaban, ellos las adoraban...

Aparte de mi absoluta ignorancia e inhabilidad manifiesta para los juegos y concursos que propiciaban; inventos y tradiciones con aire tan oriental que podían desanimar a un colla cosmopolita; paceño universalmente boliviano; concurría el instinto varonil de altiva indiferencia con la miel codiciada sanguíneamente... Mi deseo se convertía en romance, pasión salvaje y amor, aunque durase apenas instantes... Así amaba yo, sincera y naturalmente, a quien me ofreciera voluptuosamente su ser... Las amaba de veras, incluso sin saber su nombre o no verlas nunca más; amor, erotismo, sexo, pasión, carne, instinto, piel, celo, poesía... Jamás –o casi- prometí algo que no deseare o pudiese cumplir, pero tampoco mentí cuando mentalmente les decía mis amores, incluso aquellas pocas veces que las imágenes y pensamientos brotaron rugientes palabras que lograban la posesión absoluta, cuando sometía sus concavidades tomadas al influjo de la metáfora o animal expresión, enajenado por el manantial que se apoderaba de mi sentido... Desistí participar en la disputa, me tomé un par de tragos y partí del sitio tranquilamente, sabiendo que la sangre comenzaba a calentarme... Me miró al salir y allí supe que mi ausencia había despertado curiosidad morbosa en ella, mezcla de candor y coqueto deseo...


Me había convertido en un idiota. A esa conclusión arribé cuando me vi de súbito en el patio, concentrado en la práctica de los juegos y concursos que organizaban para ofrecerse como el premio codiciado por quien triunfe mostrando las ansias del combate... Sentirse trofeo disputado con ardor y ofrecido con algarabía, despertaba el romanticismo de la eterna dama rescatada; tomada por el guerrero, príncipe o cazador... La ilusión del romance instantáneo y denso ritualizaba las pruebas de anhelo que un hombre sorteare para tenerlas... Y yo, Ariel Cortez, practicaba diariamente sus faenas, convirtiéndome un experto en ellas, sólo para tenerla... a Ella...

... Las Hijas de Dyango son putas consuetudinarias que tienen que trabajar para comer. No dejan nada en su sitio, son como un torbellino de pasiones insensatas, no perdonan matrimonios, ni solteros, ni solterones, viejos, viudos o adolescentes. Ellas tienen el color del sol en su piel aceitunada, el sabor de la miel en sus pezones que como granadina madura se abren al primer roce...

La tomaba, me apropiaba de su cuerpo, era mía con locura, pero no la poseí. Cuando llegaba al fondo mismo de su ser, notaba cierta risa recóndita, como ironía salvaje de libertad y amor hedónico irrenunciable por la vida, que marcaban la distancia... Con ella sentía la pasión del cuerpo libre que deja de razonar y se entrega voluptuosamente a su destino, rompiendo barreras que luego; en la soledad evocatoria de mi cama; maldecía haber traspasado... Deseaba a mis novias, tomaba de su elixir sin pausa ni estorbo, mas detenía el instinto cuando su gruta parecía destinada a un vástago mío, trasladando en ella el símbolo materno que inspiraba reverencial actitud y profundo respeto... Selva enseñó a mi cuerpo en la transgresión de todo respeto, que no fuere pagar muy religiosamente su compañía...


Es cuando mi madre se refocilaba con mi padre que vine al mundo... llegué a la casa del Doctor; la música celta invadía sus resquicios mientras aquel trío de teutonas fumaba opio en bambú, suave y lentamente, ofreciéndome la pipa que ahora fumo...Osman les había leído un fragmento de algún olvidado ensayo, quedando muy atentas en los lenguajes totalitarios alemanes cuya narración vulgar enumera barbaries que abrieron hoyos en la memoria histórica de al menos dos generaciones, mas deja de lado la narración del sentido que adquiere un modelo a través del lenguaje que produce acción... El opio bien fumado sutiliza todo asombro, incluso aquella fantasmagoría que impuso brutalmente un olvido al país de la filosofía y el combate glorioso...La tragedia se disipa en palabras y éstas en opio, donde fluyen los versos que te llevan a ellas y no distingues el momento que fueron caricias; yaces en desborde ritual de bálsamo en la piel, suya...Valkiria...

Ellas tienen el aire tropical en sus cabellos y el vaivén del río en sus caderas, conservan esa sencillez de niñas perdidas por el vicio, sin embargo son tan adorables en su entorno, en sus contornos, en ese mundo sin fin, sin retorno...

La fiesta sonaba imparable, era un buri con peladas de buena cuna y mejor hacienda, las culito con talco... Allí estaba ella, radiante, conducida por el anfitrión a mi presencia, con la solemne ironía que utilizaba el Dr. Yáñez en estos trances... Protocolar y sugestivamente, me fue ofrecida en bandeja, reavivando en mi cuerpo los leños candentes de su fiebre... La tuve y quise hasta verla convertida en mi señora, el instante mismo que brotó de mi carne una reverencia que condujo la brasa por cauces melódicamente tiernos... Ahora la poseía con fuerza, encendido por la certeza de que alguien gozaba especialmente de Selva, razón que podía explicar esta suerte de compensación bastante honrosa... Lujuria, apretujón, ira y vigor penetraban su vagina febrilmente, hasta llevarla sin atenuantes a un éxtasis prolongado, aullante, que me rogaba sin pausa un “seguime tirando así, como tu perra, hasta el fin del día...”. La frenética explosión dio lugar a esa calma que comenzaba por abrir una herida inconmensurable cuando vi convertida esta mujer en una simple ramera, sollozante de placer, cuyo vulgar léxico desdibujaba por completo el trazo idílico que me unía con ella... Y Selva, con quién retoza en este instante?...


Era el premio mayor en disputa y se hallaba en frente aquel tipo, tenaz y de aguante; quedábamos los dos, bebíamos mano a mano; pijchaba yo... Compramos unos jales, seguimos bebiendo vino barato, fumando, charlando, jodiéndonos, con simpática y cáustica ironía... humor negro, y del bueno, para cagar de risa; tres villas de yerba, cuatro fosas, vino y tabaco... Más jale, decidirán Mariel y la blanca...

A Mariel Calcuta se le fueron las piernas de purito enredo pasional, una noche que dejándose amar por José María Roca, lo ahogó en el acto. Ella sentada al borde de la cama, él de rodillas lamiendo su fruto jugoso, las piernas entrecruzadas a su cuello...llegó el momento de éxtasis y perdió los estribos, lo ahogó con su entusiasmo, su líquido y lo apretado de sus piernas. Después de unos minutos reaccionó cuando vio que el hombre no se movía del suelo, ella aflojó el arma asesina, en vano fueron las respiraciones boca a boca, los pañitos mojados con agua fría y los gritos de la madre y las tres hermanas. El sujeto gozó hasta el fin...

Eres mía cuando te tomo y quiero todo de ti, hasta la última exhalación, en la última comisura de tu cuerpo... frenético, quiero llevarme algo tan tuyo, que termino embistiéndote por detrás, aferrándote a mi, embistiéndote hasta que no me cabe la lujuria y deseo apoderarme de ti, embisto y quiero más, pero he profanado todos tus recintos, embisto y me aproximo a la locura de poseerte, quiero poseerte...


“Parecía que me iba a atropellar y me lamió la cara...”; ése fue un juicio que me tiene con ellas. Jalamos un poco, bebemos vino, fumamos otro tanto; bailamos; un pinchazo de alfiler en el dedo de las tres; tres pinchazos en mi dedo, un par de gotas de su sangre y de la mía en la boca; una pizca de tuche en la punta; vino, pollo, danza; la que perdió Muñoz por degenerado... siento que me ahogo en tu mar, en ti, gruta que baña mi carne...

Ø A mí me caés bien, pero ésta no la voy a perder, querido. Si no te marchás en cinco minutos, te llevo a encerrar al calabozo por drogarte con Muñoz y las peladas; no la pierdo... el poder o lo que sea, pero el premio mayor no me lo quitás, ni siquiera lo mirás, entendido?... Tenés cinco minutos pa’ pelar de acá si no querés que te vaya mal, tengo poder y mi arma...
Ø En tres minutos viene tu secretario con una nota que te leerá en privado, se trata de tres alemanas que se mueren por conocer a un fiscal boliviano, prototipo latinoamericano del hombre con poder sin autoridad. Si no firmas recepción y te vas por un asunto impostergable de tu poder, leerá en voz alta el segundo mensaje, donde tres testigos extranjeras esperan en tu oficina porque las citaste a declarar en este momento y tienes que irte ahora porque son mis clientas, conocedoras de truculencias judiciales entre fiscales y abogados impotentes, mientras me quedo contemplando cómo se te ríen por acá... Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, poder...

Es ajenjo y desnudez... son jugos de plantas que recuerdan con embeleso el amar de los sentidos con fruición, hasta que la última gota de afrodisíaco haya caído en ti... premio mayor...

A Isabel Calcuta, se le fueron las manos cuando un visitante nocturno, desconocido viajero, se negó a pagar su cuota de placer y fue echado como Adán del paraíso, desnudo y a la fuerza. Quería seguir tomando sin pagar ni un centavo, entonces Isabel en un arranque de euforia agarró la tranca de la puerta y zaz en la nuca. Murió en seguida, con la boca abierta y los ojos blancos mirando al cielo clamando misericordia. No hubo persona alguna que reclame su cuerpo. Su alma anda vagando por ahí, en noches de luna llena se le escucha llorar. Las viejas beatas no le hacen misa porque no sabían ni su nombre. Cuando lo recuerdan, le llaman el Muertito Errante o el Deudor Ambulante...

En cuestiones de justicia, Osman era implacable y la situación quedó complicada, había empate en el premio mayor entre Ariel Cortez y yo... la fiesta se hizo tensa, el hombre estalló diciendo que la quería para él sólo, pero ahora le bastaba con que se casara con él; nada cambiaría, todo sería igual en su vida, sólo quería sentir el instante mismo que le dijera que sí y le tuviere una noche de bodas, después podría seguir su ritmo, aceptará concursar para tener a su propia esposa, pagará y declarará todos los bienes matrimoniales (bastantes)... Dijo que daría su vida por ella, sólo pedía tocarla, amarla una vez más, en su noche, como hace tiempo no sucede. Cuando la vi no vacilé un segundo... Pones una bala, giras el tambor, te pones el cañón a la sien y disparas... si sales vivo porque la girada no trajo tu bala, le das la pistola al otro, al oponente, para que haga lo mismo... si no lo hace, pierde... ruleta rusa... Clic... te toca...

A las yeguas más hermosas del corral se parecen. Sus muslos son como peces frescos que nadan y coquetean en el río, sus pechos son como fruta fresca recién cortada del árbol. Y dicen que son malas, ¡já!, los que dicen que son malas, no saben cómo hacen temblar de pasión sus embelezos...

Aspiro un aire de mujer, aroma calcinante de hembra sin rostro, sus ojos ante mi, ardientemente deseada ella; vuelvo a natura, comienzo a penetrarla danzando, sin pensar, sintiendo su carne aullante, poseyéndola con locura, con desenfreno animal de macho que hunde su puñal en el cálido manantial de la gruta ofrecida ante mi... vencida, tomada y triunfante, cópula infinita de opuestos hallados en tanático trance, mientras la doy, la tomo y se siente atrapada, follada, tirada, poseída, poseedora, rendida y redimida, gimiente, hembra... Hirviente, mi semen recorre sus honduras, mientras pierde el sentido... reposa plácidamente, el sueño la hubo atrapado, tras generosa explosión de su carne... ámola, sin rostro...sus ojos...su sonrisa...el premio mayor... Ariel Cortez murió de un balazo en la sien y yo gané... premio mayor...

Como tenemos la misma profesión –vos abogado y yo puta-, voy a pagar mi cuota de placer en justicia, por ganar el asunto... Nadie deja de pagar... El abogado de oficio no cobra y se acabó rápidamente todo por la muerte, con mano propia, del acusador...

Entonces ganó usted un concurso hoy. ¿Y cuál es el premio?. Mi pan...





raúl fernando bustillos agramont

viernes, 3 de octubre de 2008

Desnúdate despacio

Despréndete despacio
desnuda tu cuerpo
cubre de besos el lóbulo del oido
como cubres la extensión de mi cuerpo.
Desnudame despacio
riendo del no tiempo
las tinieblas
y esa boca tuya tan suave como durazno
esa piel que arremete
que estremece
que roza apenas el cuerpo
y hace temblar hasta el alma,
y luego tus besos huidizos
tocan los labios
esos que inundas con saliva
y mis jugos que escapan
que fluyen como ríos
porque solo tu amor
amor me hacés sentir esas cosas.

Deja que las olas inunden mi cuerpo

Deja que las olas inunden mi cuerpo
inúndame tu con tus jugos,
ven! toma de mi
bebe la leche, miel, agua
e inúndate también.
Embriágate con mis olores,
sedúceme,
quitate las culpas,
juguemos a la pasión,
dame tu aliento varón que quiero!
Arena resbalando
agua internadose en los pies,
en los muslos
el pubis,
una mano tocó por descuido los pechos,
otra subió hasta la ingle,
vino luego la ola
y nos sacudió como un estallido.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Emerguiendo de tu cuerpo


Deja amor amado
que mi boca te diga
todo lo que quiere decirte,
que mis manos corran
por el corazón libres!
descalzas.

He imaginado escribir
sobre tu espalda,
sentir que las frases
el ritmo se acelera,
la voz se agita como tu cuerpo,
frases como paloma
aleteando sobre el pexo
los muslos descansados,
entonación en esta línea,
ritmo allá,
fuego, besos, fuerza,
cruzando el vientre
encendido de espera.

Ayy! la carne se agita,
te he soñado sumergiendo
de las hojas blancas.
imagino el goce,
tu gimiendo,
tu diciendo
precipitando todo el fuego,
entonces me convierto
en canto,
me diluyo en la sintonía
de tus movimientos,
hasta ser uno,
amor, amor.

martes, 30 de septiembre de 2008

Comentarios

Les invito a dejar sus comentarios
ahora está fácil hacerlo.
saludos
Peca
Sobre la cama arrugada
dejaste tu perfume
creí sentir tus manos
recorriendo mi cuerpo
y me estremecí toda.
Besaste los ojos, la nariz la boca
que me aloca, me sofoca, me apasiona
besé tus dedos
subí al dorso
la piel desnuda
y luego bajé a los lugares
no explorados,
Déjame sentir
la miel que escapa
de tus besos de fuego
expande tu alma
grita, gime, muere,
recorréme distinta
extendida en mi desnudez

viernes, 26 de septiembre de 2008

Graffitti

Píntame un graffitti en la espalda,
no me digas tatoo,
quiero formas pintadas, dibujadas con tus manos
y que en cada trazo sienta la tinta azul
y tu deseo ferviente
ardiente, quemando la piel.
Pintame un graffitti que diga te amo
y que la tinta quede por siempre entre mi piel y mi sangre
que nadie pueda despegar lo que dibujaste.
Pintame y que penetre tu alma hasta la mía,
que tus besos no despinten las frases
los dibujos y las cosas.
Anda, dime que si!

Vos respirás las noches

Vos mirás desde tu casa el Illimani
yo veo la cruz del sur.
Vos respirás al lado de una mujer
yo respiro la primavera reciente
su olor a duraznos.
y camino de noche como un pequeño fantasma silencioso
por esta La Paz
por esa siempre mi amada y querida La Paz.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Buscando tu piel en otra piel

Esta tarde, buscando tu cuerpo en otra piel,
casi creyéndolo, porque así de cruel es esta vida
que me convierte en varón y me entrega en bandeja
otro sueño…
Que agonía cruzar la otra vereda
sabiendo que el placer es esa burda esclava
que se entra por las retinas, que acepta la ternura
la pasión, la ternura y pervierte todo sonriendo.

Imagino que poco te importa
que mis senos duerman en la
frágil simetría de otro cuerpo.
Yo los hubiera besado
con el roce de mi barbilla,
vos hubieras sonreído
cuando lo justo
era que te estremecieras.

Sabes bien lo que gano
cuando me pierdo en el éxtasis.
Porque es exactamente
lo que vos hubieras sentido.
Me gustaría que creyeras
que este es el triste juego de las compensaciones
al que vuelvo recurrentemente,
sigue vos danzando la cruel ceremonia
del olvido en el espejo de otro cuerpo
mientras sigues pensando innegablemente en mi.

lunes, 22 de septiembre de 2008

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cuánta palabra me recorre por dentro


Cuánta palabra me recorre por dentro
cuánta letra deambulando,
como ríos escapándose
Como manos entremezcladas por los senos, por los pies
por los tobillos,
han subido a la cabeza y se ocultaron en los cabellos
una entreabrió los labios, otra deslizó por los pechos
Ayy los pechos, se quedaron ahí diminutas las palabras.

Subió la letra por los muslos
se adormeció luego en el pubis,
letras subiéndose
letras bajando,
frases golpeando en el oído,
frases susurrando...
acariciando,
diciendo...

Bajó la frase hasta ti,
se enlazaron los cuerpos y las letras,
bésamebésamebésamedices,
ylalenguarozaentonceselcuellolanucaorejas,
mientrascaminanlasfrasaesporloscuerpos,
lasfrasesvanyvienencontagiandonos...

De pronto las frases callaron
fue como si se hubieran muerto,
y es que suele morir la palabra calla
cuando ya no la necesitamos

jueves, 18 de septiembre de 2008

Emergiendo de tu cuerpo

Emergiendo de tu cuerpo

Deja amor amado
que mi boca te diga
todo lo que quiere decirte,
que mis manos corran
por el corazón libres!
Descalzas.

He imaginado escribir
sobre tu espalda,
sentir que las frases
el ritmo se acelera,
la voz se agita como tu cuerpo,
frases como paloma
aleteando sobre el plexo
los muslos descansados,
entonación en esta línea,
ritmo allá,
fuego, besos, fuerza,
cruzando el vientre
encendido de espera.

Ayy! la carne se agita,
te he soñado sumergiendo
de las hojas blancas.
imagino el goce,
tu gimiendo,
tu diciendo
precipitando todo el fuego,
entonces me convierto
en canto,
me diluyo en la sintonía
de tus movimientos,
hasta ser uno,
amor, amor.


No logro dormir
tengo tu cuerpo alojado en mis retinas

lunes, 15 de septiembre de 2008

Sentir tus labios en mi cuello

Sentir tus labios en mi piel
es como una suave briza
que eriza mi cuerpo,
tus labios recorren
y dejo que fluya el placer
nada de lo vivido es tan intenso
nada es mejor que ese momento
por eso varón sigue besando mi piel
sigue creciendo en mi pecho,
sigue las lunas, el plexo, el pubis
sigue la curvatura de los muslos
la redondez del ombligo
y toma de mi
todo cuanto puedas desear,
bébetelo bien!

martes, 9 de septiembre de 2008

Tomado del blog Vaivén


A Eliseo

Cuando nos separamos
creí que el invierno me desintegraría toda,
que los viejos buitres comerían mi cuerpo.

Quería comprar el hálito a alguien
para poder respirar pues me asfixiaba toda.
Quería poder comprarte como se compra
un amor de prostitutas, para recoger de ti
aunque sean migajas,
nada importaba, excepto tenerte.

Creí que vivir era nefasto, sacrificado, cruel!
pero ya vez imperceptiblemente
las hojas verdes crecieron dando paso a la primavera
entonces comprendí que el verdadero amor
nada pide, nada exige, nada espera,
que tu no eras
ni entendí que fuiste,
que tu no pudiste
porque no quisiste.
Que tu alma era pequeña,
tan pequeña que no podía caber en mi.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Este río incontenible



Ese hombre me inhibe sutilmente
pedazo a pedazo me agravia

Yo que no tengo tiempo de mirar al sol
y dejar que me ciegue
la potencia de miles de estrellas
que lo ayudan a girar,
alumbrar el universo .
Yo que no tengo tiempo
de amar y amar tu cuerpo
y oxigenar mi alma
de este caos planetario.

Voy a cerrar los ojos
verterme en tu cause
en la cadencia de tu cuerpo
en movimiento.

Cruzaré la línea de lo etéreo,
desataré un aluvión de pasiones,
ternuras y embelesos
lejos de la discordia,
del ordenador y estas teclas
que repiten tu nombre.

Lejos de los horarios,
las obligaciones, las críticas,
voy a sumergirme en ti,
beberé del río,
negaré cien veces
los nombres de la rutina
la costumbre y los fracasos,
tomaré tu cuerpo
me inundaré en tu vertiente.

Pero, mirando lo cotidiano
esto suena a utopía,
este río incontenible
no me baña, no me inunda,
no me come,
mi huracán etéreo
llega apenas a tu cause
como aquella estrella
que cayó como estampida
en el firmamento
destrozada en mil pedazos
por el lucero, que eres tu mismo.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Todo es vacío execpto tu

Algo para creer que nada pasa
algo para pensar que todo es sueño
algo para sentir que todo es absurdo
feo, cruel, dañino.
Todo es oscuro
excepto tú!

miércoles, 3 de septiembre de 2008




Hola amig@s por una rara afección de la vida me encuentro enferma y no podré actualizar mi blog al menos en dos días, un favor no se olviden de pedirle a los dioses por mi

saludos

peca

lunes, 1 de septiembre de 2008

Ritual de otoño

Foto tomada del Blog negro color

Hoy sin saberlo
Sin saber que besarías mi cuerpo,
Hice un rito frente al espejo,
Coloqué el aroma de miel sobre los muslos,
Recorrí los brazos y la espalda.
Mi torso,
acaricié suavemente
la aureola de los senos,
Cubrí las
grietitas del pezón
toqué el
pubis de luna,
la redondez del ombligo,
la silueta toda,
Y más tarde, recorrí su cuerpo con pasión salvaje,
como queriendo emprender un viaje sin retorno
en el que me fundo cada vez que te amo.
Toqué la curvatura de los tobillos,
subí besando los muslos,
la pelvis, el torso…
Toqué su pecho que se abrió de pronto
como crisálida, sensitivo, cálido.
Volví a sus caderas y disfruté de su cuerpo
en movimiento.
Sentí su piel que se estremeció al rozar
pasar los labios, sentir la textura,
oler su perfume que huele bien
huele a miel.

Hoy he tocado su cuerpo con pasión extrema
como si fuera la última vez.
Como queriendo asirlo en el tiempo
lo besé tantas veces… hasta llegar a creer que nada más
existía en el mundo
Los sostuve entre mis manos y me estremecí toda.


viernes, 29 de agosto de 2008

Arena resbalando, arena encima del mundo


Ayer noche buscando tu cuerpo en otro cuerpo
inútilmente creyéndolo pude abismarme
en la ciénega profunda de sus muslos,
porque así de loco es este mundo de los sentidos
que convierte en varón lo incontenible,
me sumerge entre sus brazos
y aguas adentro navego en sus entrañas.

Qué locura adentrarme en ese cuerpo que no es el tuyo,
pero sabes?, es como un torbellino
cuando siento su cuerpo de arena marfil,
caliente junto al mío.

Qué bueno saber que la pasión
esa esclava cruel
me brinda otra razón para vibrar y saber que existo!
que acepta lo que la razón no entiende
que hace circular billletes falsos, sonriendo.

He visto frente a mí las aguas incontenibles
llegar hasta mi orilla,
la arena salpicando en mi regazo,
la arena cantando al oído,
arrasando con todos los recuerdos tuyos,
tapando las heridas, los abandonos
las miserias
y se abre su cuerpo como una caja…
avanza sobre la playa,
un pie como al descuido roza el mío,
arena estrepitosa se interna en mi piel
una mano se interna sobre la ingle
arena estrellándose,
arena tocando el pecho,
arena encima del mundo,
yo encima del mundo

es como una tempestad sobre los cuerpos.

Yo no haré nada amado para aquietarme,
porque esto es algo que me lleva, me inunda
me apacienta, me contiene,
es como una tempestad estrellándose sobre mi boca,
tiene algo de furia, de incontenible, de perverso,
es él con su
goce
yo junto al suyo.

Es como viento huracanado
que llega hasta a mi orilla
y no haré nada amado para aplacarlo,
cederé mi cuerpo como ofrenda,
como un rito de pies descalzos,
hubiera querido que no suceda,
pero ya vez,
borré de mi corazón
los vanos sueños
los inútiles sueños que me ataban
y no dejaré más abierta la ventana
sin estrellas,
sino que viviré maravillosamente
amando, amando, amando
cada cuerpo,
cada sal
cada rostro
porque esto es bueno y me sienta.

Por eso varón ven a mi puerta
que quiero!



miércoles, 27 de agosto de 2008

Foto del Blog Negro Color

Qué bueno es tenerte ahí
pegada a mi pecho
al borde de la noche
como un remanso,
unidos por lazos de acero y miel
los de acero nos atan,
los de miel nos dejan libres
para gozar, solo gozar.

No sé si te diste cuenta
ahora que pasó el tiempo
las estaciones, los años
me puse más seria,
más flaca, más libre
y plena.

Que gozo más el silencio
lo misterioso,
tu respiración, tu sombra
el sudor que destila tu cuerpo
y presiente el olfato la silueta
al borde del grito
que hubo que acallar
para que los demás
no sientan envidia
agonía o tristeza al ver
este enredo, estos cuerpos etéreos
que sueñan, viven, disfrutan, vibran!



martes, 26 de agosto de 2008


Para vos que entre brumas me leés.
Para vos porque te amo, por tus manos,
por tus ojos,
te deleito entre intersticios blancos
donde las luciérnagas no llegan.

Te arranco con ternura de la realidad,
voy poniéndote la piel erizada,
y en el cuerpo cenizas y relámpagos.
Quizá no logro el galope de potros desbocados
agitando el corazón,
pero halo las cintas que descolgaban
de las estrellas. No quiero más.

No necesito que tengas un cuerpo,
una forma, una raza, una especie,
quiero que seas precisamente ese
que viene detrás de tu pensamiento,
porque el hombre como hombre me ha matado,
porque existen aves que consideran la sangre
como alimento, y he sido alimento de buitres,
pero todo lo he disuelto en la miel de la fábula,
todo lo he convertido en piel, en pasión,
en sangre;
los gestos, las voces,
esa maquiavélica estructura de la nada.

Hoy como ayer y mañana
se convertirá en la página donde te invento
te dibujo, te acaricio,
y corres el riesgo de que te borre
porque así no eres, ni creí que fuiste,
no eres con esa cara de cínico,
esa sonrisa vengadora de tu pasado
que vuelve a castigarme aunque yo no tenga culpa.

Por eso busco el todo, la sumatoria
el borde del abismo donde la caída
hace tragar viento, solo viento y miedo,
busco en ti lo que no encuentro en nadie
ese vórtice que hace temblar a una mujer
y la estremece hasta los tuétanos
con solo mirarla
y no la daña, no la lastima
solo acaricia.

Por eso, a vos que te amo
desde antes de la fundación del tiempo,
este poema que te reclama,
te dice es otoño y hace frío,
varón pon tus pies en mi lecho
que deseo!

lunes, 25 de agosto de 2008

Desnudo tu cuerpo


Quiero amarte ahora dijiste
ven mujer toca mi cuerpo!
Voy hacia ti-
desnudo tu cuerpo
beso tu cuello
, llego a tus oídos y susurro:
que es bueno tenerte, darte placer y recibirlo
seguir besando mientras tus manos no dejan de recorrerme.

Tocan los codos, besan las manos, muerden la uñas
más tarde se posan en el ombligo.

Tócame niña, toca
Mientras tanto tus piernas se abren
van y vienen sobre las mías
resbalan tus manos el líquido
que alimenta el placer.

Dices que te gusta
mientras te inclinas y besas la flor
hasta hacerla saltar
Dices que es maravilloso sentirme
que nada es mejor a esto
que me coloque con las manos y las rodillas inclinadas
así tu subes y cabalgas, cabalgas en un cometa
La luna simplemente hermosa
contiene nuestras sombras
simplemente a nuestro alcance.

- Dices que quieres quedarte por siempre ahí
- Respondo- Quédate en mi
-quédate en mi, quédate más y más
-por siempre!
Me gusta estar en ti
me atrapas, me aprietas
me cautivas.

Me haces estallar,
soltamos al mundo el grito mágico
caemos amantes
mientras se extiende sobre la ciudad el crepúsculo.
Beso tus manos y te digo más.
15 de Agosto de 2001


Por habitaciones oscuras
los buhos aceleran la noche
una cita a ciegas, un beso sigiloso
un nombre y un teléfono
una mezcla de sueño y vigilia
no se si te llamo, o te dejo perdido
allá donde ya no te busco
sopocachi La Paz- Bolivia.

Yo veo la Cruz del Sur
tu respirás el frío de las laderas
y caminás como gato
en tejados dormidos
por esa grande La Paz
quizá la que más amo.

Me diste la caricia furtiva
el beso esquivo, intranquilo
el añejo sabor de tus labios
y una caricia en lejanía.

Me diste el otoño
la distancia, la derrota
la leve sombra de tu mano
acariciando mis caderas
el halo de misterio
la desazón, lo incierto
el invierno, la neblina
y el amor descarnizado.

Nadie nunca supo
que te amé a escondidas
que suspiré por ti
y que no tengo recuerdos
buenos ni malos
solo el silencio y la noche
este es el reino que inventé
que habito.

En fin, siempre sabré
que lo que de vos quisiera
es el olor de tu cuerpo
tu música ligera
las cosas que decís
y aquellas por las que no
decís nada.

Que me amés
con pasión violenta
y que el grito de tu magia
se estrelle
en la cara de un político

viernes, 22 de agosto de 2008

Amado hasta la orilla

Foto del blog El diario de los tacones rojos

Amado estoy a tu orilla
hermoso como árbol de mara
Fuerte como la palmera,
ningún viento la derriba
Resistes al sol y en ti anidan los pájaros.
tus muslos rosados como delfines
que juguetean en el río que es mi cuerpo.

En ti huelo el perfume
de los guayabos en flor
en tus pechos hay miel y en tus ojos las flores
de naranja y lima.

Pequeño-dulce- mi alto
hecho de romero y azafrán
tu piel es de limones.

Hoy me dije: Subiré al árbol del fruto del pan
a comer de sus amores
sea su calor como racimos de plátano
y sus besos como el líquido del cacao
dulce miel, jugo de lúcumas.

Haré una pausa en el camino y ahí me quedaré
en la mitad de ti,
tu ombligo cordón de plata
tu plexo el vientre,
más abajo la raíz fundamental.

Montaré en vilo cual amazona
y aferrada a tus cabellos
correré detrás de las garzas morenas
que se escapan a la pampa verde, verde río
Sean tus gemidos como música
y después no importa
que duermas así en mí,
quédate en mi
así,
así,
así.

Agosto 30 de Agosto de 2001

Cobijada en el ala de su pecho


Esta pasión mía y este abrazo
A quien dárselos bajo la lluvia
En las noches desiertas
Cuando todo se acaba
Y el sinsentido pasea por mis fueros.

Se callaron los gritos
Y la noche está desierta.
¿ A quién dárselos
Al alba tornada de niebla?
Y en medio de esa cosa
Tornada aquí en el pecho
Se agiganta al nombrarla
Oh ansiedad.
Abrir la puerta al cielo
A quién dárselas a quién?

La otra noche buscando
Tu cuerpo en otro cuerpo
Casi me lo creo, porque así de cruel
Es esta vida,
Así de egoísta es el olvido
Que nos arrastra por ríos sin cause
Que lo torna en varón
Sumergida al fin en otros brazos

Qué locura esta ternura,
Esta pasión destinada a ti,
Trascenderla,
Que ironía flotar en este río
Y sumergirme,
Nadar hasta el final
Sobre la orilla de sus muslos
Sabiendo que la pasión
Esa prostituta, me ha vencido
Y acepta dinero falso,
Lo atrapa,
Se cobra y se enardece.

Perdonarás esta confesión insólita,
Esta fuga mía,
Teniendo en cuenta
Que estaba sola
Que necesito dar esta pasión mentida,
Cobijarme en el ala caliente
De su pecho,
Que me arropa ahora que llueve,
Ahora que la soledad me arremete
Y no te tengo.

Creo que te darás cuenta
Que ocurren estas cosas,
Porque si bien tu rostro está
En mis pensamientos como sombra
Como yo presiento también que vos
Besarás otra boca
Y es como si besaras la boca mía
Con la diferencia aquella
Que la piel no miente,
Y cuando sentís que tu cuerpo se electriza todo
Te das cuenta que se puede sentir igual de fuerte
Igual de gigante, de inenarrable.

Sabrás que esto se hace
Un poco por soledad,
Otro poco por tristeza,
Porque es necesario
Porque es justo
Porque es bueno
Que sintamos eso
Y mucho más
Porque estamos vivos!!

Olvídame


Olvídame
borra de ti toda imagen
recuerdo o vestigio
que yo te di mi aliento,
mi universo.
No des tregua a tu mente
no me perdones nunca
que cada cosa cruel que pienses
sea yo muriendo en tu consciente.
Borra la sensación de tu pecho
al recordar esa mano que subía
y bajaba dibujando los labios,
la miel que escapa de los senos
y esa delicia cuando disfrutaba
la cálida oleada de ternura,
que recorría el camino
y era como un estruendo
como una explosión,
como si mil potros
corrieran por la sabana.
La sublimación de eros
ya no cabe en nosotros,
los engranajes cambiaron,
los cuerpos son otros
las sábanas arrugadas
ocupadas por otras pieles
saben de besos ajenos
cada uno por su lado,
cambiados por completo
ya no desnudos para el otro
sino desnudos para otros cuerpos
ya no te amo mi amor
por eso no me perdones nunca!
no me des descanso,
no me des ternura,
no me des tregua,
córtame con gillette,
extírpame como un cáncer
entonces recobraré mi reino
y me iré a dormir
tranquila al fin en otro abismo.

jueves, 21 de agosto de 2008

La lujuria y la pasión


Por la sombra y el perfume que te nombran,
por la mortal herida que dejaste,
por el sinsabor,
por la lujuria y la pasión,
el embeleso,
el desencanto y la ternura.

Nomás que por la sombra
que te nombra y te resume,
nomás por ti, por tenerte
volvería a mirarme
en los espejos del espanto,
volvería a ensayar tu nombre junto a l mío,
nomás por sentir tu piel
tu cuerpo claro, tus ojos,
tu silueta, tu sal, tu boca,
volvería probar el turbio trueque,
volvería a probar el horror
que un día nos consumió.

Pero vamos!
fue un horror supremamente bueno
apasionado, cruel, tierno
fue un infierno amable.

Nomás por unos minutos
me jugaría entra,
compraría tu cuerpo
te daría los billetes,
te prostituiría…
y andaría a la par que una callejera
besando la miel,
consiguiendo el cielo
a través de esa espasmódica
sensación de vuelo.

Hoy, con la madurez a flor y a flote
me daría el lujo de ceder a tu fantasma
y anegarme en tu lecho,
en tus brazos y en tu fuego
en lugar de estar en esta nada
que a otra nada nombra.
A Isabella

No me importa tu voz ni tus desdenes
ni lo que abrigues en esa mirada astuta,
sólo quiero perderme, hundirme en la ciénaga
profunda de tus aguas.
Bella eres Isabella mía...como potranca
que se encabrita,
que relincha en la noche cuando es penetrada,
que rompe el silencio de la noche
Cabalgas altiva e imponente, junto a mil hombres
y persistes, siempre persistes.
La miel que escapa del higo jugoso de tu sexo
elixir es para mi cuerpo sediento de tus besos,
tus pezones negros cual uvas...se endurecen
al suave roce de mis manos.
Tus ojos no miran, sólo sueñan,
tu boca se entreabre y dices palabras indelebles...
tus dientes son como marfil...
ohh! potranca mía, astuta mía cual paloma,
con la fuerza del león y la dulzura de los pájaros,
soy el jinete que cabalgará en tus ancas
y juntos recorreremos los caminos del mundo...
embriagados de amor y de poesía.
La noche será nuestra aliada,
engendraremos locuras y pariremos alegrías,
aguantarás mi galope
mis espermas recorrerán tu vientre,
buscando tal vez algo imposible...
yo no sé!
Isabella mía, quién pudiera predecir tanta locura,
confundir mi aliento con el tuyo
y despertar cada día
con el roce de tu pelo...
te daré mi silencio de hombre en las mañanas
un alelí para que adornes tus cabellos
y alas de mariposa para que te lances a volar en el espacio.


Sacado del cuento Las Hijas de Dyango de Roxana Sélum
Me diste la ternura
la pasión el embeleso
las noches coloridas
el terrón de azúcar- miel,
el sueño del alba,
el sentir de la piel.
Las manos- el dorso desnudo,
pero también la tristeza del domingo,
la mano endeble perdiéndose,
el café frío en la noche de invierno.

Ahora me doy cuenta
que acercando mis sentidos a ti
Tu me envuelves…
te fundes como la hiel en un fruto amargo,
y el olor de la selva que te nombra.
Un atardecer en la moxitania,
el sol perdiéndose en la noche,
los nombres de otros nombres
que te nombran
un silbido de pájaros.
Ay! Amor
todo sobre ti vuelve a tocarme…
vuelvo a sentir el galope
de mil potros
correteando en la pampa verde
verde río.
Ven! Líbrame de la noche insomne
de la muerte…
Sumérgeme en tu caricia,
retiéneme en tu pecho.
Haz un hueco en tu corazón,
guárdame, guárdame en ti
como la niebla.

martes, 19 de agosto de 2008

Y se muy bien


Y se muy bien que no traspasarás
este río que te retiene en su corriente
no lograrás penetrar la materia
ni convertir el éter de los recuerdos
en cuerpo, ni en abrazos, ni en los sinsabores.
Ni en el gesto de desvestir cada noche
el cuerpo que te reclama.
Ni estarás en la sonrisa que alivia
la soledad que me desborda.
Ni en la línea que suena y trae tu voz
del otro lado de la ciudad,
ni en las mañanas al despertar
sonámbulos de encanto.

No, no estarás y me ensombreceré toda
me molestaré yo misma
al no encontrarte recitaré un mantra
para sostenerme en pie,
para decir que el aliento viene de otra parte
no solo de ti.
Me enojaré amor mío
sin que tu lo sepas,
y cocinaré el plato que te gustaba
y escucharé la música que guarda tu aliento,
pero todo ello no será para ti,
porque ambos sabemos
que la danza que inicio no te llegará.
Y diré las cosas que puedo decir
cuando se precede al amor
cuando la cálida oleada recorra mi cuerpo
me estremeceré niño mío
aunque no estés en esta ciudad llena de escombros.
No estarás para nada
no serás nada
y cuando piense en ti
lo haré con una idea obscena
que oscuramente me vuelve a ti.

La lujuria y la pasión


Por la sombra y el perfume que te nombran,
por la mortal herida que dejaste,
por el sinsabor,
por la lujuria y la pasión,
el embeleso,
el desencanto y la ternura.

Nomás que por la sombra
que te nombra y te resume,
nomás por ti, por tenerte
volvería a mirarme
en los espejos del espanto,
volvería a ensayar tu nombre junto a l mío,
nomás por sentir tu piel
tu cuerpo claro, tus ojos,
tu silueta, tu sal, tu boca,
volvería probar el turbio trueque,
volvería a probar el horror
que un día nos consumió.

Pero vamos!
fue un horror supremamente bueno
apasionado, cruel, tierno
fue un infierno amable.

Nomás por unos minutos
me jugaría entra,
compraría tu cuerpo
te daría los billetes,
te prostituiría…
y andaría a la par que una callejera
besando la miel,
consiguiendo el cielo
a través de esa espasmódica
sensación de vuelo.

Hoy, con la madurez a flor y a flote
me daría el lujo de ceder a tu fantasma
y anegarme en tu lecho,
en tus brazos y en tu fuego
en lugar de estar en esta nada
que a otra nada nombra.

El sudor que destila tu cuerpo


Cuando pasa el día,
qué bueno es tenerte
pegado a mi pecho
al borde de la noche.
Créeme que es un remanso,
estar unidos por lazos de acero y miel;
los de acero nos atan,
los de miel nos dejan libres
para sentir aquello que desborda
mis sentidos.

No sé si te diste cuenta
ahora que pasó el tiempo
las estaciones, la primavera
me volví tierna, pero también
volcánica e intensa.
Que gozo más el silencio,
lo misterioso, lo oculto,
tu respiración, tu sombra,
o el sudor que destila tu cuerpo
y presiente el olfato tu silueta
al borde del grito
que hubo que callar
para que los demás
no sientan rabia, agonía o tristeza
al notar este enredo de cuerpos sutiles
que viven que viajan que vuelan.
Que sienten que están vivos.

Creo que nada de lo andado
vale más que este momento,
Nada vale contra esta ternura abrasadora
que sube por tu piel y por mis sienes
ni la soledad, ese huracán
que desata sueños e inventa ilusiones.

Esta sangre que nos une y nos derrota


Ayer vi tu cuerpo acongojado,
nublado de luna y vacío,
como cuando nos atraviesa una estampida
o una ráfaga hace estallar el corazón,
nos calla el asombro y
la soberbia...
nuestros cuerpos se abrazan desnudos
vulnerables,
escondidos de miedo,
de espanto.

Luego emerge tu voz
volviéndome firmemente a la razón
me impulsa a no callar, a no caer,
como si saliéramos de la ciénaga
malheridos,
entre las piedras, sirenas, escombros
la nada....
Ayyy! amor amante
aún duele el alma y los ojos,
no puedo digo
Pero siempre emerge tu voz
gritando,
amor amante vamos!
levantémonos,
la realidad nos golpea,
nos golpea duro,
el carmesí de las calles nos reclama
el escarlata en los hospitales nos grita,
entonces algo se inflama en mi pecho
y me doy cuenta que no solo somos pasión amor,
sueño, ternura,
también somos llanto y sangre
esta sangre que nos une y nos derrota,
somos rabia, espanto y miedo.

Somos dos para hacer el fuego
para soplar e incendiar lo nauseabundo
lo que apesta, lo que corroe
y que se atreva el mundo a matar
dos voces,
cuatro manos que aún pueden decir y hacer lo que sienten.

La Paz, 18 de febrero de 2003

Alto Invierno- cuento


Este año las cosas se pusieron medio feas por aquí. Tuve que desalojar el cuartito que tenía en el barrio central por falta de dinero para el maldito alquiler. Fui a parar a un lugar alejado y habitado por el invierno; perenne el invierno en este lugar, aunque sea verano, pero aquí en Alto Invierno, siempre, pero siempre hace frío.

Una noche salí con un hombre ya maduro, amigo de ocasiones. Salí para hablar de situaciones... de conseguir un trabajo y demás cuestiones... ¿Qué cómo iba a imaginar que este hombre tan serio quisiera tener un romance conmigo?. Caí como quien dice " como tontita". Lo raro es que no opuse resistencia, claro, cómo iba yo a hacerme la cortita, si andaba con tanta hambre, comiendo cualquier cosa, durmiendo mal y por lo menos una noche quería sentir calor.

Fue una noche de locura imparable, si hasta temblé, grité y luego lloré de rabia de saberme como piruja barata haciendo el amor con aquel hombre. Y lo peor de todo fue que me gustó sentirme amarrada por lo menos unos instantes a su piel, a sus escasos cabellos y a sus manos que como durazno sedoso se asían a las mías.

Pero de todo aquello lo que más me asombró fue su ternura. Era innegable su ternura. Era más fuerte que todo... si hasta luego de los afanes esos propios de la pasión, se recostó quedito en mi pecho y me dijo:
- hola!, y lo dijo tan bonito!.

Sus manos recorrieron mi cuerpo haciéndome retorcer no de placer, pero si de ternura. El no me dió placer, pero sí esa dulzura extrema que jamás yo había sentido. Y lo peor de todo es que yo sabía que aquello no debía ser. Podía ser, claro, porque todo es posible. Pero no debió ser, de eso estoy segura.

Por mucho tiempo no lo volví a ver. Me escondí en el horizonte gris de mis pensamientos, en esa extraña forma de vivir, comiendo cualquier cosa y tratando de olvidar a aquel hombre.

Después de un tiempo lo encontré en la calle, se me acercó diciendo:

- Venga mi muchachita, echémonos a perder niña linda!.
Y era la misma voz risueña, pegajosa, excitante de la noche aquella cuando quedito al oido me repetía:

- Ven!, ven!, no te me escapes ven!
- chica, ven!, ven!
- Chica, ven!
- Chica!


Las cosas andaron retemal para mi desde entonces. Porque sigo pensando que aquello no puede ser y lo volví a hacer, porque puede ser claro!, pero no debió ser.





2..//

A veces pienso que el mundo está al revés y no entiendo los límites de la infidelidad humana. Si hace unos días, semanas tal vez, yo lo ví de la mano de aquella señora gordita de ojos profundos. Los ví tan juntitos que pensé, Dios mío, él no necesita otro cariño!.

La infidelidad es la madre de las soledades- pensé. Y es tan fácil sentirla como hacerla, tiene dentro esa picardía de lo indecible, esa malicia de la carne que lucha contra el espíritu. Es insinuante, coqueta, risueña, tiene los ojos verdes como la esperanza que yo siento aquí muy dentro, cuando pienso que él me quiere y sé que no es cierto.

Por eso digo que las cosas andan rete mal aquí en Alto Invierno. Con esto de las heladas contínuas del verano, las constantes lluvias, se me ponen fríos los pies y el alma, y no duermo en las noches, ando divagando y pensando, cómo es que pude ser tan tonta! meterme con un hombre casado!- vaya con el adagio, casado pero no castrado.

Pero eso sí, todo el tiempo me anda trastabillando en la cabeza ese manantial de ternura que gastó en mí. A lo mejor lo hizo por lástima, por placer al verme tan bonita, tan sola y con tanta hambre.

Todo anda de mal en peor aquí en Alto Invierno. El es casado. Pero de su ternura y de sus ojos, no puedo olvidarme. No quiero olvidarme.

lunes, 18 de agosto de 2008

Volví

…del viaje de aquella pesadilla
que ni tu ni yo entendíamos.
Volví de las sombras de la muerte.
del sinsentido, la miseria,
el infierno.
Nadie sabe estas cosas,
ni el más cruel que lo causaba,
el cuerpo mío comiéndome en vida,
el cuerpo mío viajando
hacia la nada.
No es necesario que lo digas,
no lo entiendes,
nadie sabe estas cosas,
solo se siente el aguijón
pero volver a la vida trae consigo
el olor de la flor que se desgrana,
la patria que se muere y resucita,
la sangre polvorienta
de las mujeres perdidas en la nada,
el olor de la tierra adormecida,
la fuerza de los árboles que reclaman
no ser más sangre y destrucción,
sonido de fusil, metrallas,
galope de excluidos,
el sol en sus miradas.
Ay! Amor todo de la tierra
vuelve a mi
con tanta fuerza,
vuelve mi piel,
vuelve mi cuerpo
y vuelvo a ser una solo contigo,
con los hombres y mujeres,
vuelvo a saber quién soy,
qué quiero
para qué estoy aquí
y por qué lucho.
vuelvo a saber en ti como revivo.

Un poema al que antes fue


Mucho más allá del plano físico
en un laberinto mental, etéreo
donde es posible ser sutilmente feliz
sin sábanas arrugadas, ni muslos.

Todo sucede en un reflejo de la nada
tus ojos tu olor tu saliva
y allí donde antes fue
en medio de la noche te poseo
mientras tu juegas con otro cuerpo
los juegos nocturnos las pasiones.

De veras que poco me interesa
que tus muslos se duerman
enroscados a la geometría de otro cuerpo.
Yo los hubiera hollado
rozando apenas con las respiración
y te hubiera gustado disfrutar
que mis labios entreabiertos pudieran
seguir la travesía
en un viaje a la cadencia de los cuerpos.

Conozco muy bien lo que ganas
cuando te duermes en el goce.
Porque es exactamente lo que yo
habría hecho.

Este es el increíble juego
de las compensaciones
con que consuelo esta ruptura.
Continua entonces estrujando
tu cuerpo en el espejo de otro cuerpo
después de haber dormido
otra noche más sin mi.

lunes, 11 de agosto de 2008

Balance hipócrita


En este día nublado de espanto
de fantasmas rondando mi cuarto
del mísero rostro del deseo,
de crisis latentes que no cesan
que no terminan de cerrar el círculo,
de amenazas, de gritos, de golpes
de poder, de hartazgo, de miseria.

Serás por siempre un imán amarillento
que en la caliente sombra de la noche
vigile mis actos y mis sueños,
donde la más turbia sombra
se haga nítida
y deslumbre en la fiel ironía de mi cuerpo
donde te llevo cautivo y sin resguardos.

Mientras puedo encender un cigarrillo
y hartarme del humo y la miseria.

Creo que nada vale tanto,
como la imagen tuya cayendo
sobre la oscuridad de mi cuerpo,
ni esta tierna caricia abrasadora
que sube por la geografía de mi cuerpo.

Que sucumbe ante el espanto
ante la soledad y el silencio,
ese torbellino que desata sueños.

Perdonarás este balance hipócrita
entre cigarrillos y queja de crisis,
teniendo en cuenta que el invierno parte,
hace calor, y en mis sábanas
no hay arrugas
mientras la soledad alisa sus patitas de araña.
Sabrás que pienso en ti obstinadamente,
como el mantrams que repite
interminablemente tu nombre,
como el ciego que queriendo ver
dibuja en el cielo la silueta
la acaricia minuto a minuto,
hasta hacerla explotar
en una miga de dulzura.