Has entrado al blog de Roxana Sélum Yabeta, nacida en San Ignacio de Moxos, en el Beni-Bolivia. Curtida en temas esotéricos y espirituales. Escribe cuentos, novelas y poesía, entró a la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde, verde río donde se crió. 20 años de trabajo en género y defensa de los derechos de las mujeres, estratega en comunicación, feissbookera y blogera, sentimental, autora de libros y amante de los felinos.
jueves, 4 de agosto de 2011
domingo, 24 de julio de 2011
Expiación
Oda a la noche
¡ Dios! desde la caja mágica
veo hundirse nuestros sueños,
La ciudad perdida en un caos planetario
pero dentro de todas las formas te hallé.
No existe más el miedo las sombras y el túnel
que antes transité,
ni el bajo astral que me heló la sangre.
Es de noche y nada me impide trascender,
cerrar los ojos y unirme a tu gloria.
Pero una pared me inhibe,
no me permite trasponer
el umbral que nos separa,
yo que no tengo miedo
de bajar al abismo
y escuchar la siniestra furia
de ondinas y salamandras,
agua y fuego juntos,
la tierra sacudiéndose en un espasmódico orgasmo,
girando el eje de la tierra
y acomodándose a la polaridad femenina
en los Andes.
¡Ven! Haz que desgarre el velo!
Quiero confesarte de mis infamias!
De la interminable boda de lujuria y vino,
contarte de los hombres que amé,
de su elixir, de sus almas pequeñas
y su escasa evolución,
del mal que me atrae,
me envuelve, me decanta y enamora,
y que antes expié al amar como nadie.
Que purgué la pasión, el placer, la locura,
la interminable boda de lujuria y vino.
Llanto y placer.
Amé a los hombres que pude,
quienes me enseñaron del dolor,
el fuego, la sangre, la noche
y un alma pequeña oculta en ellos.
Un ángel blasfemo y, sin embargo
en cada uno de ellos; Dios! siempre te encontré.
viernes, 22 de julio de 2011
Esta tremenda locura de vivir
Esta tremenda locura de vivir
te arrastra Roxana no lo niegues
a seguir viviendo.
Hoy te miraste en el espejo
y te diste cuenta que estabas sola
el mundo rugía el viento soplaba en las ventanas
pero el amado no llegó.
Le enviarás mensajes y le dirás que lo amas
pero sabes que no estará para vos,
que estarán sólo las letras añejas
ya de tanto repetirlas
y su cara plasmada en la caja mágica,
pero no estará en el beso de las buenas noches en la frente,
ni despertará a tu lado, no, no,
y cocinarás las cosas que a él le gustan
pero no estará en la esquina en la que se encontraban,
y llorarás pensando que las cosas lejanas
son lejanas nada más.
miércoles, 20 de julio de 2011
martes, 19 de julio de 2011
martes, 12 de julio de 2011
Yo que duermo a orillas de otro cuerpo...
Créeme cuando susurro
en la noche tu nombre
que se viste de escombros, y
sigiloso asoma tu cuerpo
al tocarme, y estremecemde enigmas la piel.
Tus manos tocándome y el cuerpo
se retuerce de placer al pensar que necesito de vos,
y sólo está junto a mi tu alma.
Has traspasado los límites de la mente concreta,
has llenado de caricias mi vida
y has visto crecer
el botón de mis senos…
Creo que de nada sirve luchar contra esta caricia
abrasadora que me recorre me llena y me besa.
Ni el tiempo ni el destino, ambos arbitrarios crueles que un día te arrebataron de mis brazos, robándome todo,
nada ha podido contra esta avalancha de sensaciones calmar aquel fuego primario
que un día nos unió.
Ni la verdad, esa cruel viñeta de la vida.
Ya mucho más allá del plano físico
existe un territorio de los sentidos: la geografía de tu cuerpo,
el mapa que traza sutilmente
los límites
entre lo que es y lo que fue,
un laberinto casi mítico,
donde es posible ser feliz.
Todo el ritual pasa una y otra vez
en el reflejo de la soledad: tus ojos,
tus cabellos, tu boca
que se torna loca, que me aloca,
que sube hasta las lunas
que besa, que lame,
que bebe la miel,
el elixir del placer que se escurre
sobre tus dedos, que resbala,
que encandila, que penetra
y me sumerge en el río,
navegando más allá y
de este lado te poseo,
mientras juegas con otra mujer
los juegos de la resignación
porque fuiste cobarde,
porque creíste que no era,
que no servía, que no podía!
pero ya ves, sigo viva en tu mente, en tu cuerpo y en tus sentidos
y aún de lejos hago que tu cuerpo
reviva día a día la sal,
la sazón y esa entrañable ternura de la noche que te hacía temblar de pasión cada vez que te amaba.
Me gustaría que creyeras
que este es el triste juego de las compensaciones
con que consuelo tu partida.
Yo que duermo a la orilla de otro cuerpo vida, mi vida
tengo miedo de caer en el abismo.
Yo que duermo a la orilla de otros brazos
disfruto en otro y pienso en vos.
Tu que sueñas amarrado a otras senos
mientras le haces el amor piensas inevitablemente en mí
Yo que duermo a la orilla de otro hombre
mientras siento la cálida sensación que sube desde la base de la espina dorsal hasta el cerebro,
me recuesto hacia atras cierro los ojos y pienso en tí.
Yo que duermo a la orilla de otro hombre
tengo miedo amor de caer en el abismo.
domingo, 3 de julio de 2011
Cuando escucho tu voz
Cuando te escucho vida, mi vida al otro lado de la línea
mi corazón se agiganta y llega hasta vos esta sensación que ahora recojo:
pasión, emociones, alegría, fuego!!
Cuando te veo, nada es comparable a esta sensación
vida, mi vida, déjame entrar en tu universo,
deja que toque tus labios como una fugaz mariposa que se posa en tu cuello
tus ojos, el dorso, la piel, ese universo de estrellas morenas
que el amor te dio, para que seas justo para mí, mío de mí, de nadie más amor, de nadie
o del viento, de la lluvia, del mundo...
vida, mi vida, déjate amar.
miércoles, 29 de junio de 2011
miércoles, 22 de junio de 2011
Vida, mi vida
Amor amante, mi vida, déjate acariciar, mi vida, déjate encender de fuego,
déjate morir conmigo, en la sutil ceremonia de dos cuerpos
déjate amar, ven! juntémonos en esta travesía en la cual comeré de tí
y beberás de mí.
Toma de mí cada rincón de esta geografía que es mi cuerpo,
la curvatura de los pies, la redondez del tobillo
el grosor de la cintura
la dulce miel que escapa del vértice.
Ayy! amor amante, déja entrar en mí
tu falo erguido
mientras yo empinada en tí
retorceré una y otra vez mi cuerpo en moviento.
Vida, mi vida, déjate arder.
Sólo para mí amor amante
Que mi piel alcance para saciar tu sed de amar
y mi voz te toque como canto de sirenas
para que tu me oigas inventaré mil frases
que revoloteen por tu oido,
sean para ti amor amante
las que nadie nunca dijo
y tu cuerpo se encienda con mis besos
que como alas de mariposa revoloteen por tu cuerpo
y seas para mi, sólo para mi amor amante.
jueves, 16 de junio de 2011
Esta ciudad que no es mía
Esta ciudad que no es mía
Debo dejar pronto esta ciudad en la que no nací pero que amo profundamente, en la que ha pasado feliz e infelizmente los últimos 21 años y me duele confesar que no quiero irme de acá por nada del mundo. Inventaré algo para quedarme.
Debo decir que cuando llegué dormía todos las tardes por el frío y no me acostumbraba a este pétalo de espanto que es la altura. La Paz con sus calles sinuosas me recibió de brazos abiertos, me acaparó en su pecho y me hizo suya. Con sus tenues lucecitas que se encienden o se apagan como un gran árbol de navidad. Con su infernal ruido de marchas, su caos, su magia, sus raices, las subidas y bajadas que agigantan la presión y quitan el aliento. Debo confesar que no quiero irme porque nunca fui tan infeliz y feliz al mismo tiempo en ninguna parte.
Vivir en La Paz es descubrirla, para amarla y ya nunca dejar de sentir ese nexo, esa constante creencia de que habitarla es un ascenso al cielo. Para conocerla hay que tomar valor y desacanso, pues llegar a todos sus barrios es imposible en pocos días. Mientras tanto habrá que aprovechar su extraña estructura de subidas y bajadas, respirar profundo por la nariz llevar el oxígeno hasta el estómago y luego exhalarlo suavemente y seguir sus ondulaciones como se sigue un cuerpo de mujer, perseguirla en sus nombres: Tembladerani, San Pedro, Sopocachi, San Jorge, Obrajes, Rosazani, Calacoto, San Miguel, Achumani, Cotacota, Ovejuyo y sus Villas… villa Fátima, Villa Copacabana, Villa San Antonio, Kupini, Chasquipampa … viajar entre tantos nombres es emprender una travesía.
Esta ciudad que no es mía, al ser tan alta uno tiene que tomar aliento en cada tramo porque es un pétalo de espanto adherido a la ciudad. Tiene magia, encanto y transparencia por su cieloazul en invierno que cambia de color en lanoche. Ayy! Que noche la noche paceña, es un universo de estrellas que la ilumina, por donde se mire se ven lucecitas intermitentes, fosforecentes, blancas, amarillas y opacas, que semejan luciérnagas y estrellas luminosas que asoman por todas partes, desde las casas de los cerros, los edificios, de todas partes salieron las luciérnagas y comienzan a arder entre las montañas como un gran camino de luz, agitada, rumorosa, chillona.
La Paz es también caótica, sinuosa y bulliciosa. Debe ser que la habitan tantas voces, personalidades y razas, por su corazón abatido de tanto auto, bullicio y energía, por las rabias ocultas que la habitan, por el sinsentido, el abandono y la miseria. Entonces La Paz parece cansada, se sacude como un elefante, se derrumba, agoniza y muere. Sus heridas no sangran, pero su piel va cayendo de a poquito como su tierra, ahogándolo todo. Es como un río revuelto que busca cambiar de cauce dejando a su paso miseria y abandono.
Esta ciudad que no es mía, la conocí cuando vine de Cochabamba en un intercambio de colegios, fue causalidad y a primera vista la sentí mía. Cuando me vaya echaré de menos tantos momentos y a lo mejor la reemplazaré por otra ciudad más gris, más monótona y huraña. Pensaré en gatúbela pegando a júpiter, a nancy limpiando la pequeña alfombra, las noches de soledad y un vino añejo que quedó sin terminar porque no me gusta el vino, el humo del cigarrillo a medio terminar, el poema en las patitas del ordenador y los versos que no escribí porque no tuve valor y sentimiento. Las velas de colores que encendí en el angelódromo, los cuadros que compré a fuerza de trabajo, los domingos callados escuchando a Chavela Vargas, el olor a api, el humo del anticucho, el amor que perdí y los besos que se fueron por el sacudón de las almohadas, las noches de encantamiento y magia, las terapias de la Ruth urgando en mi insconsciente y tejiendo historias no cerradas, las charlas con Gary Daher y Juan Carlos Ramiro Quiroga, sus risas escribiendo poemas, el café sin ajenjo que nunca tomamos, la mirada cómplice del amor que no fue porque no pudo ser.
El hijo que no deseé y dejé partir, las ganas de arrancarme el alma o los ojos y comérmelos en un acto chamánico y de psicomagia, las ganas de abismarme, sucumbir, tirarme al vacío y comer viento. La Paz, que a empujones me retiene la lágrima del dolor que llevo aquí dentro, que suena a rebeldía, el dolor de mi cuerpo que me retiene en su corriente, que no sana, que no hay cuando alivie. Y esta casa que no es mía, de la que tendrán que sacarme arrastrándome como un gusano y a lo mejor con la fuerza pública.
En el aire se escucha un canto añejo de mi sopocachi querido y sus notas dibujan la ciudad de La Paz que se deshoja como una margarita, o que se abre como una kantuta virgen que reparte generosa los colores fuertes de su naturaleza viva.
Del blog: goceyplacer.blogspot.com de Roxana Sélum
miércoles, 15 de junio de 2011
Mi intimidad sin ti (cuento
Mi intimidad sin ti (cuento)
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Quevedo
Recuerdas, Omar, la noche aquella de nuestro aniversario de bodas. Yo te esperaba ansiosa para ir a celebrar. Me puse las ligas con aquellas medias negras que tanto de gustaban, el vestido rojo pegado al cuerpo, los tacones altos, el maquillaje antiguo, eran las 12:00 y aún no llegabas.Casi al alba, me quité el vestido, desabotoné el sostén apretado y al incorporarme para quitarme las medias sentí tus labios recorriendo mi espalda con furia loca, como antes, como entonces, y me dejé llevar por ese placer que llenaba todo mi espacio. Los cuerpos rodaron hilvanando en la mente la más grande de las sensaciones
Tú lamías, gemías, respirabas como un potro en celo y murmurabas:
-Me gustas todita, toda entera tú. Me quedaría por siempre dentro tuyo.
Luego nos volteamos, tú sabes, besas, me muerdes, te escurres hacia abajo y besas hasta hacerme perder los estribos. Tu boca es un huracán, tu lengua explora en aquella selva negra, mi cuerpo es monte abierto, tus manos son garras que se aferran a mis nalgas y penetras, penetras...
-¡Ay!, cómo me gusta lo que tu cuerpo destila -dijiste.
-Destila la miel que tu cercanía produce -balbuceé, ya en el límite. Te incorporaste hasta mi boca introduciéndolo todo y bebí aquella leche de la vida.
Había pasado sólo unos minutos... las medias resbalaron, mi deseo era explotado por la memoria. Mi mano en el vértice simulaba tu lengua... mientras yo alcanzaba el cielo, tú con tu puta soñabas en que ella, como Magdala, podría algún día ser redimida.
Me incorporé sin prisa, limpié el rimel de mis ojos, despinté el carmín de mis labios. ¡Mi intimidad sin ti son sábanas sin arrugas!
SELÚM YABETA, Roxana. Mi intimidad sin ti. Antología del cuento erótico boliviano. Alfaguara: La Paz. 2001
martes, 7 de junio de 2011
El Por-venir
se que no estarás.
No estarás en la ruta
No estarás en la ruta
donde siempre te esperaba
ni el murmullo que sale de la noche
de los autos que pasan dejando una estela de humo y smog
no, estarás cuando asoma el alba
y le precede el nuevo día.
No, no estarás para mí
no tocaré tu cuerpo con esta pasión arrolladora
ni encenderé la ciudad con el fuego de mi cuerpo.
me enojaré alma de mi alma
por tu rechazo
por preferir otro cuerpo, otra sal, otro sueño
por dormir cara a cara con otra mujer
posando tu rostro en su pecho
mientras en verdad al tocar la tierna sinfonía de ese cuerpo
sigues en realidad pensando en mí.
Me enojaré amor mío
por tu alma tan pequeña
por elegir lo que no amas
por ser tan cínico
por perderme,
por avengorzarme
por hacerme la mujer más pequeña de la tierra
y renegaré como siempre
y tomaré un trago amargo
para olvidarte.
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
Viéndolas llegar
Ahora escribo pájaros, o mariposas, o hadas.
Es así ni siquiera las pienso, solo llegan a borbotones, atropelladas
corren por las patitas del ordenador, no las elijo, son eso,
una bandada de frases
colocándose una a una
en esta página en blanco.
Torrente de frases, llegando como mariposas,
como hadas de fuego, y yo sin flores para darles,
solamente viéndolas llegar,
dejándolas ser.
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