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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

martes, 16 de junio de 2009

Amado hasta la orilla

Amado hasta la orilla
Amado estoy a tu orilla
hermoso como árbol de mara
fuerte como la palmera,
ningún viento la derriba
resistes al sol y en ti anidan los pájarons,
tus muslos rosados como delfines
que juguetean en el río que es mi cuerpo.
En ti huelo el perfume
de los guayabos en flor
en tus pechos hay miel y en tus ojos flores
de naranja-lima
pequeño y dulce- alto
hecho de romero y azafrán
tu piel es de duraznos.
Hoy me dije: subiré al árbol del fruto del pan
a comer sus amores
sea su olor como racimos de plátano
y sus besos como líquido del cacao
dulce miel, jugo de lúcumas.
haré una pausa en el camino
y ahí me quedaré
en la mitad de ti,
tu ombligo cordón de plata
tu plexo el vientre,
más abajo la raiz fundamental.
Montaré en vilo cual amazona
y aferrada a tus cabellos
correré detrás de las garzas morenas
que se escapan a la pampa- pampa verde
verde río
sean tus gemidos como música
y después no importa
que duermas así en mi,
quédate quieto así en mi,
así, así así.

Ahora escribo mariposas

Ahora escribo mariposas
que saltan en las teclas del ordenador,
calculando que es la acequia,
el charco en el camino asoleado.
Se engañan a sí mismas
creyendo que es verano,
hce frío, igual ellas descienden
y lograron con sus aleteos
aquello que parecía impensable;
que les des calor, sol, azúcar, miel
y estos terrones de luna menguante.
Están aquí golpeando el pecho,
sitiándose en las letras,
deletreando la palabra amor.
Ellas saben como yo que las esperas,
que sus alas de colores
van cayendo en tus párpados.
ah!! pero casi lo olvido,
tengo que darte un jazmín y dos claveles,
dejaré que se asienten
que rocen la suave tersura de tus muslos,
el jardín de tu dorso al descubierto,
aleteo en tus labios,
las zonas de tu piel,
la geografía
o ese territorio azul casi dormido,
deja que aniden mis mariposas,
que toquen cual sueño tus cabellos,
deshojando el placer en cada tramo,
sin equipaje, sin recodos, sin traumas,
simplemente acariciendo el corazón
con su fino aleteo, sin espanto.