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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

miércoles, 16 de junio de 2010

Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik
Pero la noche ha de conocer las miserias
que bebe de nuestra sangre y nuestras ideas-
Ella sabe arrojar odio a nuestras miradas
sabiéndolas llenas de nuestro intereses, de nuestros desencuentros-
Pero sucede que oigo llorar a la noche en mis huesos...
su lágrima inmensa delira
y grita que algo se fue para siempre.
Alguna vez volveremos a ser.

la hermosa se decanta


Días en que una palabra obscena se apodera de mí. Ando por estos días sonámbula y trémula
aceptando el sino que los Dioses legaron para mí. La bella comprende, roxana comprende que tiene que ser tolerante, aceptar por merecimiento aquello que te llega en la vida ¿cómo transgredir el dictado de los Dioses? si otrora lo hiciste y te fulminó un rayo, te arrastró la muerte y te volvió como para decirte que ellos pueden más que vos, si antes lo hiciste y te arrastró el dolor por los caminos indescisfrabeles de tortura y horror, ohh si ese dolor llegó hasta la escala del infinito. Creí morir. Y ya ves, los días son así: demasiado tranquilos, la hermosa autómata se enamora, se decanta, se hace milagros en su cabeza y no deja de pensar.

Estos ojos

Estos ojos brillando en la noche
las palabras que dejan revolotear en mi cerebro
esta cabeza que no descansa nunca, no descansa,
estas palabras escritas al viento que vuelan como pájaros petrificados
que hacen un nudo en mi garganta,
esta color violeta que me calma,
este verde que viene de a poco como poco viene la abundancia,
este corazón callado, solo y misterioso.

He dado el salto

He dado el salto de mi cuerpo mientras dormía
y he percibido la tristeza que lo inundaba.
Estas son las emociones que me mostró:
tristeza, nostalgias de lo que pude haber sido y no fue
un agujero en el corazón, un hijo en el astral que espera
un convenio que no cumplí, que no quise, porque tuve miedo.
Un cuarto, libros y la noche que tiembla...
Solo la sombras y la noche
ningún encuentro
ningún hombre vino a buscarme
solo el recuerdo y las sombras
cuidate niña mía
cuida mi cuerpo que ya vuelvo

Es pues una leona que escribe


1. Es pues una leona que escribe
Un clavel se abre bien cerca de la noche
mi cuerpo loco
se abre a la urgencia de tus besos