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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

viernes, 29 de enero de 2010

Antes



Aquella noche mientras acariciaba tus pies
preguntaste si antes amé así,
dije que sí.
Te pusiste las medias, la ropa, corriste
olvidaste las llaves, saltaste la verja.
Quedé con las frases en la boca,
amé antes a vos,
antes de la fundación del tiempo,
a nadie más que a vos.

Por la sombra y el perfume que te nombran



Por la sombra y el perfume que t nombran
por la mortal herida que dejaste,
por el sinsabor,
por la lujuria y la pasión,
el embeleso,
el desencanto y la ternura.

Nomás que por la sombra que te nombra y te resume,
nomás por tí, por tenerte,
volvería a mirarme en los espejos del espanto,
volvería a ensayar tu nombre junto al mío,
nomás por sentir tu piel, tu cuerpo claro, tus ojos,
tu silueta, tu sal, tu boca que me aloca,
volvería a probar el turbio trueque
volvería a probar el horror que un día nos consumió.

Pero vamos hombre!
fue un infierno amable,
un horror supremamente bueno,
apasionado, cruel, tierno,
fue un horror que me hacía bien.

Nomás por unos pocos minutos
me jugaría entera,
compraría tu cuerpo, te daría billetes nuevos,
te prostituiría a la par que un vulgar puto,
pero quien te compraría tu cuerpo sería solo yo,
y andaría a a par que una callejera besando la miel
consiguiendo el cielo, a través de esa espasmódica sensación de vuelo.

Hoy en la madurez a flor y a flote
me daría el lujo de ceder a tu fantasma,
y anegarme en tu lecho,
en tus brazos y en tu fuego,
en lugar de estar en esta nada que a otra nada nombra!!!

Azúcar cielo



Junto con tu cuerpo me diste la neblina,
la oscuridad, la sombra de tus labios.
Me regalaste la desazón, la nada, el derrumbe,
la humillación, la ansiedad,
el hueco vacío del hijo perdido
los pechos lleno de leche y dolor,
el desayuno amargo, el café frío.

Nada, salvo el sueño me arrebataba tu nombre,
Nada, salvo la noche.

Junto contigo, vino el infierno y el paraíso,
el éxtasis, la dulzura de azúcar cielo,
las frases correteando por tu espalda,
por tu cuello, por tus ojos,
las frases mías correteando
corriendo por tu alma.

Y así está el mundo mío ahora
libre de aquel cuerpo visitado,
libre de la luna de un verano muerto.

No sé si te lo dije
no sé si lo pensás alguna vez,
pero todo lo que de vos quisiera
es tan harto y es tan poco,
una mirada, un raz en el corazón,
un cruce de manos,
los "te amo" en el semi sueño, en la vigilia.
Esas cosas de nada,
cotidianas...
besar tus ojos, dos pedazos de mi cielo castaño-marrón,
lo que hablás,
lo que pensás un momento.

En fin, pasajero anónimo,
viajero salvaje de un verano muerto,
a veces quiero eso de vos, y nada más.

El reventón



Fue una locura el conocernos por fin y luego irnos.
Lo que pasó aquella noche apenas lo recuerdo.
Pero en un momento respiraste agitado y fuerte,
te asiste a mi piel, y no querías soltarme.
En un momento te tomé de las manos para conducirte
pero terminé arrastrada como el río que lleva todo a su paso.
Si todavía lo recuerdo, fue una noche encendida, fugaz, y maravillosa.


A veces me pierdo y no sigo el hilo conductor de lo que escribo,
por lo tanto pido disculpas a mis lectores y lectoras.
Sucede que a veces me canso de seguir en tercera dimensión
y me abismo en otros mundos que llenan mi espíritu
que es al final mi guía en este universo lleno de cosas raras y locas.
Por ejemplo las reflexiones sobre lo absurdo, lo oscuro que hay en mí,
han quedado por un tiempo estancadas ahí, madurando las otras pequeñas cosas
que tengo que sacar de adentro, son confesiones a quemarropa,
cosas que no se le puede decir a un cura porque nunca jamás me confesé ante ningún cura, y porque considero que tampoco nadie debería hacerlo.
Estas cosas salen porque sí, en momentos claves de la vida
cuando una está trasponiendo los mejores años de su vida,
digo los mejores años- en el sentido de crecimiento y evolución personal-
cuando una ha llegado a la madurez y hubiera querido que esto hubiera sucedido antes,
cuando la flor de la edad está en su auge.
Pero en fin, son gajes del oficio y ni modo, tenemos que esperar pasar tanto para poder aprender como he aprendido yo, o ustedes, cualquiera que esté leyendo este post
Por lo tanto, retomaré cualquier rato esas reflexiones y por el momento seguiré escribiendo prosa, cuento y poesía, si así lo dictaminan las musas.
Con amor a la vida y a ustedes
Roxana

Semen cósmico



-Quiero una mujer fiera dijiste batiendo las alas como un picaflor libando el polen de la flor.
- La encontraste, te respondí casi sin darme cuenta.
La señal indicaba que te podía seguir y allí ya juntos no sabía que decirte...
Besaría tu cuello, tu boca, tus ojos- dijiste y me pareció raro emprender el viaje así tan rápido...
Entonces le di otro matiz a este encuentro que sabía desde antes del atardecer, tenía que suceder.
Yo, antes de emprender la travesía haría un rito, desnudaría tu cuerpo lentamente, y con mis dedos recorrería la geografía de tu cuerpo... mi boca
ay! mi boca seguiría cada línea divisoria del tobillo a la curvatura de tus muslos y las caderas, y luego me quedaría ahí en la redondez del ombligo, las rodillas, los codos, la palma de las manos, las yemas de los dedos, las uñas, el dorso.
gano el territorio de tu cuerpo y me deslizo como un pez tibiamente, casi secretamente en ese mar que eres tu, que te desbocas, que me desbocas como un animal, que acaceleras mi corazón!
Empinado al máximo permites que vuele en ti, pero ya no soy un animal, soy la mariposa azul que desordenada se balancea en ti, me retuerzo... luego ya no vuelo, solo gimo, lloro, gozo, muero...
Tu respondes, dices que te encanta, que gire hacia delant, haci atrás, que coloque mis pechos sobre tu falo erguido... que lo roce, lo lama, que mis pezones se endurezcan al tocarlos y que te mojen con el líquido que emana de tu ser, ellos se abren como guayaba madura y están ahí para ti, para darte placer, para recibir placer...
coloco las piernas hacia delante y me penetras una y otra vez, lloras, gozas, gimes, mueres...
Luego te das la espaldo y yo recorro con mis labios la curvatura de tu cuerpo, los labios húmedos van y vienen, te das la vuelta y coges el clítoris, lames suavemente con timidez... luego ya no lames, solo gimes, ...estrujas, comes, gritas, yo también grito... muero. Luego bajo y en la efigie empinada de tu cuerpo me resbalo, me hundo hasta batir las alas y como loca girar, dar vueltas, quedarme quieta, acompasarme.
-Me encantas, dices
Tu a mi, respondo.
Me quedaría horas así, dices...
El aleteo es perfecto, el semen cósmico se esparció en el viento del universo dejando una estela aguamarina y bajó hacia la tierra, conviertiendose en el rocio que mojjó al amanecer el jardín de los mortales.
Han pasado dos horas,afuera el mundo daba la señal que el sol se ocultó tras la persecusión de la luna y ella apareció tras las montañas, el amor, simple y llanamente pleno.
Escrito en mayo del 2001.

La piel de La Paz se va cayendo de a poquito- Un homenaje a los damnificados de Huanu Huanuni



Vivir en La Paz, es descubrirla para amarla y ya nunca dejar de sentir ese cariño, esa constante creencia de que habitarla es un ascenso al cielo.

Para conocerla, hay que tomarse un descanso, pues llegar a todos sus barrios es imposible en pocos días. Mientras tanto habrá que aprovechar su estructura de subidas y bajadas, respirar el oxígeno puro y seguir sus ondulaciones como se sigue un cuerpo de mujer; perseguirla en sus nombres: Sopocachi, San Jorge, San Pedro, Obrajes, Calacoto, Cota Cota, Achumani, Ovejuyo, Chasquipampa; ni que decir de sus villas tantas villas que la forman ... viajr entre estos nombres es emprender una travesía.

En La Paz, la altura es un pétalo de espanto que vive adherido al corazón de la ciudad. Tiene magia, encanto y transparencia, por su cielo azul en invierno que se torna traslúcido y limpio, que cambia de color en las noches. ¡Ah! la noche paceña, un universo de estrellas la ilumina, por donde sae mire se ven lucecitas intermitentes, fosforecentes, blancas, amarillas y opacas, algunas semejan luciérnagas, otrs, estrellas luminosas que asoman por todas partes, desde las casas de los cerros, los edificios, de todas partes salieron luciérnagas y estrellas y comenzaron a arder entre las montañas como un gran camino de luz, agitada y rumorosa.

La Paz, es también caótica, sinuosa y bulliciosa. Debe ser por su estructura tan complicada, por la cantidad de autos que ya parece que superan a los mortales, por los voceros de los minubuses que gritan al son de las bocinas de los autos, por las marchas diarias que paran el tráfico y la convierten en la urbe más caótica del continente. Entonces la ciudad parece cansada. Entonces se sacude como un elefante herido y se derrumba, agoniza y muere.

Nada es más doloroso que ver la ciudad derrumbarse. Sus heridas grises sangran, y su piel va cayendo de a poquito arrastrando todo a su paso, el elemental de la tierra ha explotado y despertado, ahogándolo todo a su paso. Es como un huracán, como un rio revuelto que busca cambiar de cause dejando a su paso miseria y abandono.

Entonces, algo me duele y me aprieta el pecho, algo que a empujones me retiene la lágrima, del reclamo que llevo aquí dentro, y que suena a tristeza, a agonía, que no hay cuándo sane, que no hay cuándo alivie, algo que no tiene nombre, ni filiación a sindicatos..., algo que a lo mejor no tiene remedio ni nunca lo tendrá, mientras no aprendamos a vivir en armonía con la madre tierra.