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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

lunes, 28 de septiembre de 2009

2.
El espacio que tu cuerpo ocupa en el mío, es el perfecto,
en el que me fundo; me habita, me decanta, me enamora.
Tus brazos son mi morada, mi noche, mi ciudad y mi mundo;
todo esto se reduce al espacio de nuestros cuerpos.
¿Qué es el abrazo me pregunto siempre?
El abrazo, una energía que te sumerge en tu corriente
que te nutre y te alimenta;
por eso amor amado abrázame con un abrazo intenso
y dejate llevar por la pasión;
porque un abrazo vale más que una mirada
y mucho más que una canción

El abrazo

El abrazo
1.
Extrañamente el abrazo, el abrazo tierno que se da a diario
el abrazo que retiene en su corriente la energía del mundo;
el abrazo que se duerme y que se sueña;
ese abrazo que te enlaza, te sumerge y te decanta
en el que me pierdo,
ese es el espacio para habitarte, para morir- si fuera posible- a tu lado
como si de ello dependiera el olor de las flores,
el canto de los pájaros
y el mundo!
En ese abrazo quisiera quedarme.
Me dejaré arrastrar por tu respiración-tu aliento
dejaré que sacies tu pasión antes dormida
y sobre un lecho de rosas y algodones
emprenderé la travesía

Como una fresa


Comeré tu piel como una fruta
y degustaré la miel que escapa
de tu cuerpo como si fuera una fresa.

Me inquieta tu mirada,
me inquietan tus ojos
necesito que me llames
para que vengas a inquietarme!

lunes, 14 de septiembre de 2009

No significa nada

En resumen el amor no significa nada!
Porque el estar enamorada es una sensación esquiva que se escapa subrepticiamente
tiene alas y se va, perdiéndose, rompiendo corazones
y anhelando tener el objeto del deseo;
(el otro de quien estoy enamorado no aparece)
tiene miedo, se va.
Entonces el amor no significa nada.
Ayer por ejemplo, me coloqué la crema de jazmines al cuerp
me puse las medias oscuras, los tacones altos
la ropa divina para esperarlo, y nada;
De pronto sentí cuando la luz estaba apagada
su respiración su aliento besando el cuello lamiendo,
comiendo la miel, el fruto jugoso;
me estremecí toda
giré, di vueltas y gemí despacito
como en un susurro
para que te quedes quieto dentro mío
para no perderte, para no dejarte
para inmortalizarte
mientras yo alcanzaba el cielo
tú, acariciabas el seno de otra mujer;
por eso el amor
en resumen no significa nada!!

Cuando escribo
mis palabras migran hacia tus manos
acarician tu cuerpo
lo enardecen, lo enloquecen.
Yo me vuelvo loca al provocar esta vorágine;
por eso escribo,
porque sé que es un guante,
la medida exacta que calza en ti.
Trato de arrancarte de lo imaginario amoroso; pero lo imaginario arde alentado por las salamandras que con su fuego incendian todo; se inflama de nuevo; arde en mi la pasión; lo que había abandonado resurge; de aquella tumba mal cerrada resuena casi como un susurro un fuerte grito.
Mi deseo amoroso arde por todas partes; lo siento en las páginas, en el lenguaje,
en el texto; en mi cuerpo; en mi boca que se aloca, que te besa que te toca,
en mis manos que te recorren entero como queriendo asirse, aferrarse, estrechar una última vez, con locura, a alguien ya ido. Ya es tarde, ya te has ido, ya amanece.

El duelo


El acto verdadero del duelo no es sufrir por la pérdida de la persona amada, es comprobar un día, sobre la piel de la relación, esa menuda mancha, llegada allí como un síntoma de una muerte segura: por primera vez hago mal a quien amo; sin quererlo, es cierto, pero sin volverme loco. Roland Barthes.

Demonios

1.
Una fuerza precisa arrastra mi lenguaje hacia el mal que puedo hacerme yo misma: el motor que alimenta mi discurso amoroso es la libertad de poder jugar y decir lo que siento
lo que pienso, lo que evoco; el lenguaje actúa como una gigantesca bola de nieve, a veces
sin ningún pensamiento importante de la realidad.
Trato en lo posible por deshacerme de mis demonios, afanándome por suscitar en mí las imágenes de abandono, de dolor, de humillación que puedan herirme; y la herida sangra
la mantengo, la alimento con otras imágenes, hasta que brota en mí la saudade
y produce un efecto mayúsculo que es la inspiración.
Saltan los alados demonios, saltan a las teclas del ordenador, saltan a borbotones
y los tengo que detener un poco para que no atropellen, no denigren,
entonces los sublimo, los rechazo con el propio lenguaje,
porque son nada más que eso; demonios del lenguaje; qué otros demonios
podría tener un alma como la mía?.
Luego cuando se escriben, cuando saltan a las páginas en blanco,
van saciando, va saliendo el desasosiego; no ceso de agitarme en el pensamiento, el deseo, la ternura, la pasión, el embeleso, y antes de agitarme y odiarte,
más bien convierto esta fábula de la vida
en letras de sangre, pasión y suprema ternura.
Es un estremecimiento del demonio que ha muerto!

No puedo pues darte


No puedo pues darte lo que he creído escribir pra ti; a ello debo rendirme: la dedicatoria amorosa es imposible en este blog (no me contentaría con un encabezado mudnano, perezoso de dedicarte una obra que se nos escapa a los dos)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Las palabras que acarician tu cuerpo

Escribir trae sus mitos, el primero es creer que el autor/a escribe sus cosas más íntimas. el mito romántico; creer que quien escribe hará una obra inmortal de su pasión. El mito clishé; o enfrascar al autor/a por lo que escribe.
Lo que escribo no es otra cosa que la utopía del lenguaje;
lenguaje sensual y acariciador porque todos los espíritus conversan entre ellos,
se dan la mano, se besan o se rozan la piel; no tienen necesidad de otro tipo
de caricias.
Escribir para mi se volvió un arte,
una escapatoria, una fuga ad infinitum;
donde he sublimado y engrandecido un amor que al final no vale nada, no compensa nada; es como dice Sade: un orgasmo perverso
que no marca, no mancha, no deja huellas.
Sin embargo cuando te nombro mi lenguaje tiembla de deseo
porque te toca; va y pasa, se acuesta contigo, te besa,
te decanta y te enamora.
Es ahí donde mis palabras juegan porque están hechas de una sustancia química
que permite operar diferentes alteraciones en mi, en tí y en los otros.
Mis palabras están hechas
de una envoltura lisa perfumada, candente; alucinógena;
pueden producir en vos los más intensos deseos
o los más sublimes.
En mí producen ese jugueteo amoroso
que llena mis horas, me enciende, me llena y me besa;
aunque a veces te quiero aquí conmigo
quisiera comprar tu cuerpo como se compra a una prostituta;
revolcarme contigo y hacer de tu cuerpo una mariposa.
Por eso varón ven a mi lecho: que quiero!!

viernes, 4 de septiembre de 2009

El lenguaje

El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras (Barthes).
Cuando escribo, mi lenguaje tiembla de deseo; pero es un deseo recurrente,
latente, la emoción se da en dos sentidos: por una parte, toda la actividad de contar,
de hablar del discurso amoroso viene a destacar sutilmente, un único significado, que es "yo te amo", "yo deseo tu cuerpo" y lo libera y lo alimenta, lo engrandece, lo sublima, lo hace estallar.
El lenguaje se toca con tu piel, goza: por otra parte, envuelvo al otro en mis palabras,
ylo alimenta; me desvivo por hacer durar este contacto; al que someto la relación.
Escribir así amorosamente es desvivirse sin límites, sin crisis; es practicar
una relación sin orgasmo. Existe tal vez una forma literaria de este
coitus reservatus: es el galanteo amoroso.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Escribir


Escribir. Señuelos, debates y callejones sin salida a los que da lugar el deseo de "expresar" el sentimiento amoroso en una "creación" especialmente de escritura). Roland Barthes.
No sé escribir, no sé escribir decía cuando sentía en mi pecho
un cúmulo de ideas que salían a borbotones y no las podía ordenar
y se acumulaban oraciones, frases, situaciones y lloraba porque no sabía escribir
y quería hacerlo porque las palabras cuando están presas lloran.
Porque las palabras cuando se callan; es como si se murieran;
y yo cada que no escribía me moría un poco.
Después me salieron frases como aquellas "cuánta palabra me recorre por adentro,
como recios caballos que galopan en la pampa".
Querer escribir el amor es afrontar el embrollo del lenguaje; esa región enloquecida por si sola, donde el lenguaje es mucho y también es muy poco. Surge a veces esa sensación de querer
escribirme me hería; y cuando escribía ficción era más fácil;
pero escribir ficción es sacarle la pasión a las letras,
porque no puede ser amado ni sentido un poema si no se sabe amar,
o no has amado por ejemplo;
escribir porque sí, sin ánimo de hacerlo, sin pasión, es como besar a un muerto;
pero escribir ficción imaginando, recreando, recordando, agigantando los momentos
que viviste de amor; eso es otra cosa. Entonces el texto deja de ser vano y se le encuentra el
placer al texto.
Saber que no se escribe para el otro, saber que esas cosas que voy a escribir no me harán
jamás amar por quien amo, saber que la escritura no compensa nada, que es precisamente ahí donde no estás: tal es el comienzo de la escritura (Barthes)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Te amo


Te amo. La figura no remite a la delcaración de amor, a la confesión, sino a lo proferición repetida del grito de amor. Roland Barthes.
1.
Supremamente dulce la declaración de amor, "te amo" no quiere decir nada.
Te amo es una frase que transmite un sentido, una situación extrema: de apasionamiento, pues la persona está en una relación con el otro.
Te amo, hoy me resulta insulso, sin sentido; pues asume fuerza
cuando lo digo en la noche casi dormida y acaricio su espalda
y siento la tibieza de su ser;
Te amo se dice en un espacio-tiempo de éxtasis supremo,
sale de adentro, sin ningún ritual; las situaciones en que digo Te amo
no pueden ser clasificadas; son pues irrepetibles e imprevisibles.
Decir te amo, no es cualquier cosa; por ejemplo me gusta decir Te amo
cuando en el extremo del éxtasis sale como un susurro,
como un grito apagado, profundo, extremo, de un corazón que acelerado
palpita y se agita.
Te amo, suena a música, a río que te lleva de espaldas
vogando aguas abajo.
Al vuelo de un ágila remontando la montaña
que te eleva y espera una respuesta.

martes, 1 de septiembre de 2009

Volvemos a las viejas andadas y a mi especialidad: cambié de idea, ahora irán sólo monólogos
que me encantan hacerlos y se los dedico con mucho amor a todos y todas mis lectoras.
Atte
Pk sélum

El amor

1.
Supremamente el amor, el amor que coeciona, que nutre
y que es la fuerza que une los átomos con la piel,
es desconocido; el amor pasional que se cierne por el mundo,
no tiene nada que ver con el amor verdadero.
Pues el amor sólo se da en un instante supremo,
con el diálogo amoroso; y no todos lo perciben.
Es algo que te inunda, te llena y te besa,
te acaricia como fino pétalo de gloria; y que te hace sentir
hasta en los tuétanos
esa energía vital jamás imaginada;
nunca sentida; ese amor te señala un lugar en el mundo.