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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

jueves, 29 de abril de 2010

4. El camino al goce

4.
Resuena en el alma la letra
se suma a las emociones y sentimientos
es como un relámpago que te sacude, y que, en el momento preciso, te señala el momento para poder salir. Un instante, uno solo; para decir, para soltar las emociones, para darle forma a la palabra, para no ahogarte- tal es la travesía.
Si todavía lo recuerdo... en un momento nos dejamos llevar, sentí tu respiración muy fuerte; tomé tus manos para conducirte, pero terminé arrastrada por esa vorágine.
Debí haber crecido de prisa después de salir de la casa paterna, después de eliminar algunos miedos, los miedos más simples; porque una noche mientras viajaba en la ruta antigua de Cochabamba a Santa Cruz con un hombre (al cual yo sabía que le gustaba desde que éramos unos chiquillos), sucedió aquello que yo retracé durante años, porque nos unía una relación muy cercana, éramos casi hermanos porque nos criamos juntos y nacimos de dos hermanos. Esa noche, mientras viajábamos, charlamos de todo, me preguntó de la universidad, de cómo me iba, le conté que no me iba nada bien porque estudiaba una carrera sin ningún interés- que era feo tener que hacer materias que uno odia, o quedarte perpleja ante la pizarra: en blanco y no poder resolver ninguna ecuación de microeconomía o contabilidad, hablamos de él, de su flamante carrera, del frío que soportaba en las noches heladas de esa ciudad del Altiplano; agotamos casi todos los temas y terminé dormida por el largo traqueteo del bus.
Casi a las dos horas, sentí que mi cabeza descansaba en su hombro y de esa misma manera empezó todo, en ese mismo momento; pese a que años antes, cuando éramos niños él fue el primer hombre que agarró mi mano con gesto inocente y me dijo que me amaba. Entonces yo no entendía nada de esas cosas y aterrada dejé que mi mano se quede por varios momentos unida a la suya.
Pero te contaba, que esa noche del viaje, me dormí por el cansancio del camino, la noche era serena, una luna acompañaba el tránsito, todos los pasajeros dormían, menos él, me imagino que así sucedió todo, porque ee desperté con su mano dulce que rosaba mi cara, los labios; los palpaba, yo entreabría la boca para no gritar, en un minúsculo movimiento lo besé, nos besamos apasionadamente, luego su mano fue bajando a los pechos de niña, el los cogió y los besaba, primero uno, luego el otro, de rato en rato miraba a los vecinos de asiento por si ellos se hayan despertado; pero después seguía, la mano subía y bajaba a los caminos inexplorados, aún inexpertos;
yo agarraba su mano, la subía como al descuido, porque tenía miedo; me gustaba.
El camino al goce, simple y llanamente extraño, inexplorado para mí, acerqué mi cuerpo hacia él, las manos simplemente tocaban el vértice e inundada de fuego me estremecí toda.

martes, 27 de abril de 2010

3. La expiación

3.
LLegar al éxtasis que te produce esta expiación, es supremamente, infinitamente
llevadero. Porque describir los cuerpos así de esta manera, es llegar al nirvana pero en la tierra.
Por eso me recojo cada día al espacio de la noche, pero también al de mi cuerpo.
Cuando trato de huir hacia adelante, todo me recuerda, todos los caminos me conducen a escribir.
Lo cierto es que cada vez que cometo este desliz, tan alta aventura, no hago otra cosa
que ocultarme de la muerte.

Una vez tuve 12 años, a esa edad era apenas una niña, era en mi pueblo, allá en San Ignacio,
yo siempre llevaba vestidos cortos y floridos- era la época de la naciente minifalda, también llevaba los pies desnudos con las sandalias típicas de allá, el sopor del sol calenturiento hacía que todos en casa durmieran, me salí a tomar el fresco a la vereda de mi casa y de pronto, como algo fatigado llegaron los primeros esbozos: torpes, ridículos, pero llenos de una insesante sazón.

Yo la verdad es que no quería eso para mi vida,
no me veía como una pobre poeta largada de la mano de quién sabe qué dioses. Pero soporté esa revelación como un secreto...

Muchos años pasaron para que esa realidad que me laceraba el cuerpo, pudiera dar rienda suelta

y ver la luz, salir al aire y explotar.

2. La realidad que llegó lacerante



2.

Esa realidad que llegó lacerante desde el fondo de mi alma

que me hizo descubrir el por qué yo había venido

me hizo recogerme al espacio de la noche, al espacio de mi cuerpo,

y lo hice sin importar la condena de la sociedad pacata en donde vivo,

una sociedad callada e inconforme, que no dice nada ante el atropello

ni reacciona ante las cosas bellas; es como dice Daher: una sociedad inconmobible.

Pero hay que advertir que miles y miles de mortales escriben para los lectores,

debo admitir que escribo porque es mi sino, porque es el mandato que vine a cumplir,

porque es necesario, lo hago a diario, casi para no morir.

Porque escribir es un oficio al que no me acostumbro y no lo veo como tal,

lo veo como un escape a las emociones del alma,

pues en realidad recogerse al espacio de la noche y del cuerpo, es morir,

pero hablo de esa expiación profunda de la nada, el asombro ante el papel en blanco

y las patitas del ordenador que ruegan que teclees algo;

de esta muerte es de la que te hablaba, porque no se trata de abandonar el cuerpo;

se trata más bien de traspasar el cuerpo,

y poder percibir esas sutiles emociones que en otra situación no percibes;

se trata de cumplir el karma; la expiación; y por idéntica razón,

habrá que vivir.

lunes, 26 de abril de 2010

Aprendiendo a vivir






1.

Extrañamente, la muerte, la muerte doméstica, la muerte común:

ese ir y dejar al alma escaparse porque ya no puede sostenerse en el cuerpo físico;

esa a la que se le teme y se le repudia,

la que se manifiesta dejando la nada y el horror, no tiene nada que ver con la muerte real.



Pues esta muerte de la que te hablo, se da a diario, convivimos con ella, pero no todos la percibimos como tal.



Es un rayo que te sacude, un terremoto que arrasa con todo,

la desazón y el corazón a pedazitos, y que en el instante preciso, te ubica y te llega.



Tal es el espacio que tienes que habitar.


Pero, lo que no te han dicho es que morir no es el final,

es sólo un cambio de ropajes,

un descanso en la ruta del camino;

nuevos aprendizajes,

pues existe un pacto, que vos viniste a cumplir al volver,

en homenaje a la realidad de la muerte, que es la tuya propia;

aun a costa de regateos y suplicios, sólo vos deberías descubrirlo,

sin quejarte de nada, porque sólo vos elegiste ese camino

para tu aprendizaje y tu evolución.



Yo por ejemplo elegí un camino difícil pero sensato

dentro de lo que cabe en la sensatez humana,

enrollarme con cada una de las almas que amé y me amaron

con ese amor mezquino y destructivo,

con el único, absoluto fin de sentir con fuerza

con esa fuerza arrolladora que te da el impulso para escribir,

con la sensibilidad a flor de piel y con la dureza de las rocas

para no morir,

con el hilo de acero y miel

con la fuerza de las tormentas

y la ternura de los gatos.



Tarde, muy tarde en la vida lo descubrí,

(eso de elegí a esas personas para un propósito)

entonces mi alma descansó un poco y supe llevar aquello

con dignidad. Ya no con esa locura arrolladora que te carcome cuando alguien se marcha,

de esa manera convertí esa tristeza, melancolía y saudade

en versos que cobran vida cuando los leés.

martes, 20 de abril de 2010

Me llena y me besa

Nikki de Blue Art Nudes
Tengo un hombre que pasea por mi mente y mi cuerpo
quisiera decirle que se marche,
pero este hombre; me llena y me besa!!

Cuando decís

Nikki de bue art nude
Lo que quiero de vos, es un universo,
diré por ejemplo una simple cosa:
un hombre que duerme enlazado a mi cuerpo,
una caminata agarrados de la mano,
una llamada a media tarde,
esas cosas de nada,
que son como terrones de azúcar morena
que endulza mi alma
y da cabida a mi mundo.
Pero también quiero
las palabras blasfemas
sucias cuando decís, cuando hablás
cuando murmuras en pleno éxtasis
y me las gritás
y es como una subida de tono
que alimenta la caricia
el goce al extremo de mí y de tí.

Subiré tu cuerpo

Me subiré de madrugada en tu cuerpo
y viajaré supremamente hacia el goce,
me aferraré de tus cabellos por no caer de ese galope
voy a tender a mis anhelos, antes que el día nos oprima.
Llegaré como un huracán y será sublime
como cuando beso tus ojos, tu ombligo, o la redondez del tobillo.

Puedo trepar por tus muslos

Nikki de Blue art nude
Quiero encontrar en tu pecho
la pasión y el sociego,
quiero encontrar en tus manos
la caricia y lo sublime.
Puedo llegar a tu boca y sobornarte con caricias
todas llenas de encantos y lujuria,
con besos caprichosos y aleteos de mariposa.
Puedo ser tu luz de luciérnaga en la noche,
trepar por tus muslos y hacerte cosquillas,
también puedo ser un gigante sacudiéndose por el placer
que da tu lengua mágica en mí.
Puedo ser un hilo de acero y miel
que baja desde tus labios,
va por el dorso, las piernas, la pelvis y se queda ahí
en tu miel que escapa por el goce.
Puedo desvanecerme
como un terrón de azúcar
en el café de la tarde,
pero puedo también ser ajenjo amargo en tu garganta.
Pero sobretodo puedo volvar ininterrumpidamente
por tu universo que es tu piel
la geografía de tu cuerpo.

Piérdete así, así...

Déjame sentir el aroma de almendro en tu piel,
recina blanca, leche, sabia que alimenta el amor,
vida del árbol- que derramas cuando hago un tajo sobre el tallo
cuando bebo de tu tallo-tu falo
y recibo en mi boca,
pese a que es amarga, envenena y alimenta.
Recibo en tinajas-vagina-útero,
nace el fruto- fuerte dura cáscara
que partes, aparece la nuez-cl clítoris que se abre como un pétalo
cuando lo tocas, lo rozas con tu lengua y me haces estremecer
ayyy! de mi amor, ayy! de mi así, así, así.
Deja lamer la herida
que hice para extraer la sabia
almendro, hombre almendro mío- tu cuerpo es mi estancia
mi estación del tiempo, mi contensión, mi almohada, mi universo.
Deja que el sol seque en la tarde las heridas que hice en tu cuerpo
hombre almendro mío, y queden marcadas para siempre en tu piel
los trazos severos del silex que corta y deja señales.
Un aleteo de pájaros pasó por el infinito
tu cuerpo de árbol mío
se estremeció con el sol- soledad
déjame sentirte así,
atado a mi, a la tierra y al sol.
Piérdete en mi,
ay de mi así, así
así.
Por la sombra y el perfume que te nombran,
por la mortal herida que dejaste,
por el sinsabor,
la lujuria y la pasión,
el embeleso,
el desencanto y la ternura.
Nomás que por la sombra que te nombra y te resume,
nomás por ti, por tenerte
volvería a mirarme
en los espejos del espanto,
volvería a ensayar tu nombre junto al mío,
nomás por sentir tu piel
tu cuerpo claro, tus ojos
tu silueta, tu sal, tu boca, tu perfume
volvría probar el turbio trueque,
volvería a probar el horror y el sabor
que un día nos consumió.
Pero vamos!!!
fue un horror supremamente bueno,
apasionado, cruel, tierno,
fue un infierno amable.
Nomás por unos minutos me jugaría entera,
por revolcarme contigo,
compraría tu cuerpo, y después te daría los billetes sonriendo
te prostituiría...
y andaría a la par que una callejera
besando la miel, consiguiendo el cielo
a través de esa espasmódica sensación d vuelo.
Volando en tu pecho me iría a explorar
los caminos del cielo
y allá en el cénit en lo infinito del placer
diría: no me perdones nunca, no me des descanso, hostígame en la sangre
no me pierdas como agua que escapa entre los dedos
no me dejes ir como música fácil,
destruye tus mitos, olvídate de tus taras
explora mi mundo y subamos juntos
hagamos explotar el mundo
con nuestros besos.

jueves, 15 de abril de 2010


Voy a partirte los labios con un beso
y comer tu cuerpo como una fruta
para que no digas que soy poeta, poetita, soñadora
voy a perderme en tu cuerpo en movimiento.


Si me retienes en tus brazos

podrás algún día retenerme en tus pupilas

en tus ansias de amar

y en tu aliento

miércoles, 14 de abril de 2010

La cruel ceremonia de la nada


No te quedes quieto ante tanto avasallamiento
no tengas miedo, no escapes
no seas frágil como un gusano
no seas caricia ni guante (Cortázar)
tampoco cobarde y mentiroso.
Prefiero mil veces el escupitajo
las frases certeras
que la cruel ceremonia de la nada
la recurrente caricia que engaña, miente, miente
para no decir, para no hablar, para escapar.
Por eso varón!
hostígame en la sangre,
dime lo que quieras
pero no me mientas!!

Yo te pido


Yo te pido
No me pierdas como agua que se resbala en tus manos,
No me digas que me quieres, inventa frases nuevas
no seas miel y ajenjo,
Guarda tu amor humano. Regálalos.
Ven a mi como un león rugiendo.
Grita. vomítame fuego en el rostro.
No me importa amarte en pleno día,
saber que juegas de cara al sol y a las mujeres,
anda, compártelas.
Yo te pido la rarísima ceremonia del descaro,
lo que nadie te pide: los tuétanos, hasta el hueso.
Arráncame el pellejo si quieres,
oblígame a mostrar mi rostro verdadero.

No te quedes calmo

No te quedes quieto esperando el invierno,
no seas calmo ni hiriente, yo te pido
la cruel ceremonia de lujuria y vino,
lo que nadie te pide: Ven! aquiétame, sorpréndeme y prosigue.
Despierta en vos las pasiones dormidas
descubre tu mundo, tu dios, tu ser varón.
Anda: No seas mano ni guante,
despierta, asómbrame y prosigue!!

jueves, 8 de abril de 2010

Ven que espero

Coquetamente, distraidamente pienso en tí,
pero no eres el hombre que amé hasta los tuétanos, ni mucho menos,
eres, ese que entre líneas me lee, que le encanto y enamoro.
Por eso varón, ven a mi lecho, que espero!


Levantaré el vestido sultilmente y haré que el viento te traiga a mi memoria

pero será un viento frágil o un huracán desaforado?

de cualquier manera, si eres tú, bienvenido seas!


Evocar el extasis que produce tu cuerpo anlazado al mío,
provocar la locura de sentir el goce,
produce placer, sí, pero lo malo son las noches que mojan mi mano.