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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

viernes, 7 de mayo de 2010


tus piernas


Tu cuerpo se ondula al tocarte, como un río
vibra como un pez y corro hacia él para apresarlo,
toco la flor... la hago saltar con mis labios,
tus piernas rodean mi cuello,
me aprisionan.
Tus manos recorren casi sin tocarme como un susurro...
luego ya no hablamos, estoy en tí y deseo quedarme para siempre,
ya no hablamos, somos un oleaje que azota la orilla.

El dorso ese universo

Mira, no pido mucho, solamente tu cabeza en mi pecho descansando
como un gato que duerme así cansado.
Necesito ese momento, ese tiempo para habitar contigo,
ese escenario de imágenes,
de pampa verde verde río.
Anda, prestame tu cabeza, tus manos y tus pensamientos,
ves, no pido mucho,
dame ese trocito de luna de azul sueño.
Quiero también el dorso, ese universo de innumerables cielos,
la palma de la mano, sedosa como durazno,
las yemas de los dedos, el azúcar de tu boca,
olor y sensaciones de tu piel,
tu boca que me aloca, que resbala, que roza apenas las aureolas de los senos,
que hace que mi cuerpo se convierta en serpiente: serpentea, contorsiona, se sacude, explosiona!
Todo eso quiero de vos,
porque te quiero.
Eso es casi nada, es apenas un trocito de ese cielo que inventamos.
Pero sabes, en realidad es todo!
porque mi amor es tan grande que abarca cielos, mar, árboles, color, sol, luna, tierra, todo!!
No se si te lo dije, pero quiero que mires dentro mío,
que me ames con locura,
con violenta ternura,
que el grito de tu boca se estrelle en la cara de un político,
y que el placer que juntos hacemos cda entrega sea nada más eso: éter que recorre por el espacio y se junta junto a otras substancias de amor y libertad.
En realidad lo que quiero de vos es tan poco y tan mucho,
comparado con tu cuerpo,
tus pensares, y esas cosas cotidianas que sólo vos tenés,
que vos sólo permitís que ocurran,
es tan poco, pero en el fondo es todo.

6.Abismarse

6.
Podemos decir que los días que estoy viviendo son días aciagos,
porque me siento como "suspendida, colgada de algo", en "stand by"
"con las manos atadas"; entonces aprovecho los momentos más preciados para alimentar mi alma y consigo de esa manera la paz.
Pero existen otros, en que lo único que se me ocurre es abismarme.
El abismarse - según Barthes- es un ataque de anonadamiento, según yo,
no es más que un estado de desesperación y otras veces de plenitud...
Por eso, recurro a la escritura para que esta desesperación se convierta en plenitud
del goce.
Esta explosión de abismo suele venir de un no hacer- no tener qué hacer-,
pero también puede venir de un momento de hipnosis, una sugestión actúa de modo tal
que me empuja a desvanecerme, a dormirme de tristeza, pero sin matarme del todo.
Cuando esto me ocurre, es porque no encuentro más lugar en el universo para mí, ni siquiera en la muerte, entonces trato de convertir la pantalla en blanco y estas patitas del ordenador
en algo recurrente: la memoria de un pasado cercano.
Explorar, convertir esos momentos de anonadamiento, de nadaría, en algo. Conectarse con el alma; esa es la sencillez suprema de un artista.
Por un instante pensé que lo había olvidado, pero no,
estabas ahí en el registro etérico de mis células
como un elixir, como una gota de agua que rasguñó tu mar.
Olvidar la realidad y no escribirla, es negarla,
por ello, esta práctica actual de mis escritos tendrá el sello
de la simple y cruda realidad, el texto si es magnificado, engrandecido, provisto de esa suprema belleza que son los versos- tendrá que ver netamente con lo que mi alma me dice, y se las traspaso a ustedes.
Lo que invente, lo que escriba como ficción, será simplemente mi ego que me habla.

El espejo

Siempre fuiste mi reflejo,
es decir que para ver mis miserias tenía que mirarte,
cuando el espejo se empañaba
yo sabía que debía cambiar cosas en mí,
como por ejemplo: decir más seguido te amo
y sentirlo.

5. Seguimos, con el camino al goce

5. Seguimos con el camino al goce

Ese goce que uno cree que es el que mejor fue
el que mejor cabía dentro del pecho y el alma,
es apenas un goce tímido, llevado más por los instintos que por la pasión
madura de estos últimos años.
Ese goce inocente y a la vez lleno de misterio
que exploras al trasponer los primeros años de tu juventud;
cuando tienes la piel tersa y el cuerpo pequeño...
Si todavía lo recuerdo...
Fue algo desaforado y fortuito,
ambos lo buscamos porque nos atraíamos desde antes de la fundación del tiempo, sólo que fui cobarde
no quería repetir la historia, no. Ya hubo una catástrofe familiar por algo similar y no pude traspasar ese límite.
Volvimos en avión, en el último asiento,
tan pronto como pudo me partió los labios con un beso,
los tocaba con los dedos, miraba mis ojos los besaba,
nuevamente coloqué mi cuerpo hacia él, al principio todo era muy lento, temiendo que la azafata nos viera,
cerré los ojos ante ese goce infinito soportable,
la mano subía y bajaba suave, lento, supremamente lento,
se calmaba, luego arremetía con todo,
fueron varios minutos de alargar esa sensación lo más que se pudo, hasta que después algo sacudió mi cuerpo y una cálida oleada de ternura apretó su mano palpitando fuerte,
desbocadamente, finalmente la sacó
aún estaba tibia por el goce,
después besó mis ojos en un arranque de ternura.
El ruido del avión, las luces que se prenden, los pasajeros
que presurosos quieren bajar. Cochabamba nuevamente
en mis pupilas.
Después no lo volví a ver.
Simplemente lo dejé partir. No quise irme con él.