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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

jueves, 27 de mayo de 2010

Hay cosas en la vida

Nikky de blue art nudes

Hay cosas en la vida, tan fuertes que a veces una quisiera arrancarse los ojos y comérselos! ó vomitar en la cara de un político.

Ocurren cosas tan horrendas que es como si Dios se empecinara en que las sufras,

son como la muerte o peor aún, son como yeguas apocalípticas que te manda la muerte!

No suceden siempre, pero suceden... son como un viento récio que se lleva todo

o como un temblor que te deja en la nada, con una simple palabra en la boca: se me heló la sanfre!

y... las mujer pobre... vuelve la mirada, como cuando una mano despeina las tristezas

y vuelve a confiar, y vuelve a creer. Hay cosas en la vida, que las entiendo, pero se que las tengo que pasar.



karma


... Y es de esta cosa tan triste que se alimenta el poeta? Si hubiera tenido la consciencia suficiente antes de encarnar nuevamente a este mundo, no lo hubiera hecho. Creo que hubiera elegido ser una mujer de su casa o una dama bien que lo tiene todo: marido, hijos y un hogar tradicional.
Pero mira qué cosas uno hace en otros estados de consciencia! Uno elige aprender estas lecciones tan duras para poder crecer; ¿pero no es acaso mejor aprender a través del amor y no del sufrimiento, a través del karma? La verdad, estoy a punto de gritarle a los dioses que ya no quiero más esto.

No voy

Nikki de blue art nudes
Como en sueños me despierto a vivir esta realidad que se se manifiesta cruel,
instalada en mi vida por un lapso ininterminable, tan largo que presiento a veces que no voy a poder seguir.


Tus manos, la dulzura son
Mi intimidad sin tí son sábanas sin arrugas

Te necesito

Necesito ese universo de estrellas
tu boca que me aloca
tu cuerpo que me da seguridad
tus boca que me da el aliento
te necesito para que seas mi contención.

Los tocaba

Con una ramita los tocaba, tocaba los senos como para que él adivine que lo deseaba
que quería que él la toque con sus manos fuertes.
El hombre, no lo sabía, pero ella tocaba la aureola frente al espejo,
y también sentía placer.