
sábado 28 de noviembre de 2009
miércoles 25 de noviembre de 2009
Decir te amo
Fragmentos de un discurso -amo-roso
Te amo carece de empleos. Es una palabra como la de un niño, no está aprisionada por niguna restricción social; puede ser una expresión sublime, solemne, liegera o bien erótica. Es una expresión socialmente móvi. Roland Barthes.
Pero decir Te amo, me gusta.
Decirlo cuando estoy enamorada
No se si a todos les pasa lo mismo,
pero yo siento que Te amo carece de otro lugar,
no es metáfora de nada, no tiene deformidades.
Te-amo, no está en ningún diccionario;
tampoco es una frase;
no transmite un sentido, sino un sentimiento
porque se aferra a una situación extrema.
Decir Te-amo, no es cualquier cosa;
yo siento que lo digo mejor- y lo siento-
cuando estoy en estado de vigilia o semisueño;
porque transmite lo que el sentimiento en el momento que el subconsciente aflora;
porque cuando ya empieza tu alma a desprenderse para viajar a otros planos
implica que te estás despidiendo del otro (al que adoras)
porque dormir también es morir un poco a este plano de consciencia
jamás adivinado ni pensado.
Y eso es algo que todos debiéramos saber
para decir más a menudo Te-amo.
Te amo carece de empleos. Es una palabra como la de un niño, no está aprisionada por niguna restricción social; puede ser una expresión sublime, solemne, liegera o bien erótica. Es una expresión socialmente móvi. Roland Barthes.
Pero decir Te amo, me gusta.
Decirlo cuando estoy enamorada
No se si a todos les pasa lo mismo,
pero yo siento que Te amo carece de otro lugar,
no es metáfora de nada, no tiene deformidades.
Te-amo, no está en ningún diccionario;
tampoco es una frase;
no transmite un sentido, sino un sentimiento
porque se aferra a una situación extrema.
Decir Te-amo, no es cualquier cosa;
yo siento que lo digo mejor- y lo siento-
cuando estoy en estado de vigilia o semisueño;
porque transmite lo que el sentimiento en el momento que el subconsciente aflora;
porque cuando ya empieza tu alma a desprenderse para viajar a otros planos
implica que te estás despidiendo del otro (al que adoras)
porque dormir también es morir un poco a este plano de consciencia
jamás adivinado ni pensado.
Y eso es algo que todos debiéramos saber
para decir más a menudo Te-amo.
jueves 19 de noviembre de 2009
De vuelta
De vuelta a la vida cotidiana de La Paz
a sus calles onduladas, sinuosas, al
ruido ensordecedor de los autos
que agotan cualquier paciencia.
De vuelta a mi hábitat, mi mundo, mi hogar
aunque ahora medio esquivo
puedo encontrar en él, la calma y el sociego
que no encuentro en mi casa de la infancia
nada más y nada menos porque el calor me hostiga y me aniquila.
a sus calles onduladas, sinuosas, al
ruido ensordecedor de los autos
que agotan cualquier paciencia.
De vuelta a mi hábitat, mi mundo, mi hogar
aunque ahora medio esquivo
puedo encontrar en él, la calma y el sociego
que no encuentro en mi casa de la infancia
nada más y nada menos porque el calor me hostiga y me aniquila.
martes 17 de noviembre de 2009
Cuento corto

Un viento huracanado levantó las cortinas del cuarto,la tenue luz de las velas apenas resistían dejando entrever la escena.
El hombre acostado en la hamaca, el torso maravilloso como un Dios,
los muslos color canela, los brazos largos y musculosos; sus manos hurgaban todo, subían , bajaban.
La mujer se columpiaba como una niña, arqueaba la pelvis, balanceaba, daba saltos al ritmo de un tenue grito. De pronto el viento desplegó la cortinas hasta las velas e incendió el cuarto ahogándolo todo.
sábado 14 de noviembre de 2009
Amantes
Un viento huracanado abrió las puertas y vimos dos amantes en el lecho. La mujer seductora, el pubis al descubierto. Las rodillas entreabiertas, los senos frescos como jazmines en flor. El cabello largo, de un solo tamaño. El hombre la recorría toda. Subía desde los pies hasta el cuello. Más tarde; desplegó su falo cual arma firme, arqueaba el pecho, sacaba y metía las nalgas, gemía, besaba, lamía. Ella en un momento se incorporó y felina se lanzó sobre él moviendo su cuerpo. Su cabello la cubría la espalda como una cascada... nosotros vimos esa escena estupefactos y de pronto, los dos amantes se estremecieron en un solo temblor!Monólogo para tres- cuento
A Juan Eliseo que en vida no fuey que en algún sitio aún me espera
Por amor Eliseo, por amor sigo contigo y no es lo que aparento. Sólo quiero el olor de este tu cuerpo bienamadoybienpensante que se quedó impregnado en mí desde aquella mañana en que fue viviendo lentamente la unión de nuestras almas para trascender en un nuevo ser. el olor tuyo me recuerda otro olor que estuvo en mí cuando la vida se le pegaba a mi vientre. el mismo olor que me recuerda a otros brazos que no crecieron, y es absurdo constatarlo ahora cuando la realidad pega y pega tan fuerte, ahora que él se fue lenta y tan violentamente.
Queda poco tiempo, y este tiempo hay que vivirlo. aunque fuera un mes, un día, un instante, es poco lo que nos queda en estos momentos en que la muerte nos junta por todos lados.
No sé cómo expresarlo, por eso lo escribo. Hoy sólo quedan las líneas, ya no puedo llorar, sólo quiero estar a tu lado, quererte y estar siempre. hemos envejecido mil años, se han dormido los sueños que parecían reales, lo cotidiano de este mundo que los demás no entienden ni conocen.
La piel se te fue hijo, se quedó en mi, en las cosas que tus ojos no vieron, en los pechos que no mamaste y tú Eliseo crees que otro sueño puede ser válido; eso es sólo una carnada para que lo absoluto de nuestro amor perdure, ambos sabemos que es un truco y una carnada para que la vida pique.
La muerte se lo llevó. ahora sólo queda un juego aquí dentro y cada día tú diciendo... reclamando. De pronto adviertes que sigo viva, nuestros ojos se miran aún enamorados, se abrazan sobre el aire de los otros. Quiero que aceptes tu error- tu ausencia- Nuestras miradas se cruzan- sé que puedes hacerlo- mientras la noche pasa y engendra la tierra margaritas.
Quiero que vivas hijo, me toco el vientre, te canto canciones que invento, sé que ya me escuchas y sientes el dolor que yo siento, te doy calor con mi mano derecha mientras la otras sostiene el hielo que paso por mi cabeza para paliar el dolor; voy hacia ti y muero junto contigo hoy, te dejo tibio un rato y luego ya no te canto, sólo grito, gimo, muero, duermo.
Mientras escribo Eliseo, tu voz en el teléfono dice que no lo haga porque soy muy triste; yo me abismo, sucumbo, porque no hay nada aquí en este mundo, este es el modo de evadirme, de permanecer, de dar, de quitar. Toda la gente llama a eso divagar, otros lo llaman literatura, para mí es el modo de liberar los demonios que llevo dentro. antes cuando era niña y lo hacía junto a los árboles, o me encerraba en un cuarto a oscuras, el abismarse no tenía nombre, era sólo pensar que era diferente a mis hermanas, no tenía nombre ni conocimiento, sólo eran extrañas sensaciones que me invadían y luchaban por salir al trote como los caballos que montaba Bauty y Carlitos en las pampas lejanas del Cuberene, entonces yo me evadía por los corrales, por el río para imaginar, para que no me dijeran: loca, poetita, triste, poetita, como lo haces tú ahora. Abismarme es la palabra precisa, sucumbir, morir un poco. Es también otros olores, texturas, sueños de un mundo mejor y menos cruel, un mundo donde yo ya te esperaba desde la fundación del tiempo, éramos y tú estas lejano, aún no te conocía y ya tú eras en mí y yo en ti, era un tiempo de utopías, donde no existía el poder del más fuerte, ni luchas, ni traición ni mentiras. Yo ya te amaba Eliseo desde antes de la fundación del tiempo.
Continuará....
Ahora sucumbo por la muerte del hijo en este invierno que se aleja, que se va contigo. a ti hijo sólo puedo darte mi canto " estás creciendo mi niño en tu nido de lecho y miel, están creciendo tus huesos en mi vientre de terciopelo y flor/ estás comiendo mi niño también todo mi dolor/ estás comiendo mi niño también esta soledad.
Aquella noche tuve miedo y pregunté como Pablo el apóstol ¿dónde está oh! muerte tu aguijón? me respondió con dolor. Sabía que estaba pasando lo sabía porque lo soñé y tampoco quería evitarlo, quería pero no quería, sé que se acercaba cada minuto y ¡oh! hijo la muerte nos rondaba a ambos, tu cuerpo indefenso y diminuto, el mío casi inerte por el dolor de cabeza, luchaba porque se fuera de nuestro lado, este era un viaje para dos, pero te dejé partir solito, aún no estaba lista para enfrentar mi muerte.
A ratos te aprisionaba, te rozaba con mis manos, ver si aún estabas con aliento. Del ombligoalpubisdelpubisalombligo, me tocaba los pechos para saber si ahí había una señal, un sigon vital; despertar para que me ayudes a no morirnos, me olvidé que somos mortales y que como tales debemos de partir. tu Eliseo- no estabas- creías que era frase,¿pero has visto? no era farsa. De todas partes emergió el dolor, torpemente, vino del mundo, de la transgresión, del karma. el dolor me arrebató, no reconocía nada, ni oraciones, ni respiración, dejé de existir salvo por el dolor. No sabía cuál dolor, si el haber perdido al hijo del matrimonio unos años antes, o si se trataba de algo nuevo, al hijo muerto no lo conocí sólo lo sentí crecer y entonces no me quería morir como lo quiero ahora.
Ambos nos equivocamos. Por todas partes se dispersó el amor, nos creíamos inmortales, pensamos que el amor duraría para siempre; la inmortalidad de ese amor estaba encubierta por el cuerpo de ese hijo mientras vivió y no lo comprendimos, no entendimos que era en aquel cuerpo donde vivía la inmortalidad de nuestro amor, pues tarde nos dimos cuenta que había muerto junto con él. Así anda ahora nuestra vida privada de aquel cuerpo.
A partir de la muerte del hijo, todo debía morir después, y por él la muerte del amor partía con él. Nada supo ese cuerpo de los sucesos que causaría. No supo de la inmortalidad que abrigó durante sus diez semanas de vida. Nadie, excepto y lo sabía. A partir de ese conocimiento tan absoluto, que el cuerpo de él era el pretexto de la muerte del amor, también yo debía morir y morí.
Habría que prevenir a las mujeres del mundo sobre esas cosas (aunque muchas lo manejan como el pan diario), que la muerte de un hijo hace mortal el amor y que, al contrario, su inmortalidad retiene, detiene al amor, aunque sea un amor desmitificado, desmerecido, desvalorizado, depreciado, que no se muestra como es, que ha ocurrido y sigue ocurriendo, sino mírame- sin su cuerpo- sin el cuerpo del hijo; la inmortalidad de amor no se detuvo, pasó por mi vientre, lo esquivó. Ahora sé que se trataba de un dolor nuevo, porque al perder a él te perdía a ti, mi amor por ti era más ancho que todos los ríos del mundo, alto como los árboles de la amazonía- el tuyo- era tan frágil - el dolor llegó a la escala de Dios.
La muerte invadió todo: el cuarto, la sala, el baño, la cocina ¿Te das cuenta? yo la mujer segura de si, la que nunca necesitó a nadie para afrontar la vida. la de las palabras precisas y la mente ágil; ahora era una simple marioneta ante la muerte que me zarandeó del todo. ¡Ay! hijo! la que nunca te acunó en sus brazos, la que te soñó hermoso y paseándonos por el parque con María y Samantha, la que no sabe tejer chambritas, ni te dio más el buenos días hijo, ya salió el sol, despiértate que viene papá e iremos a caminar por las calles, ni te contó del primer abandono, ni de la primera desilusión cuanto tú te alojabas en el útero. No estaba lista hijo, tal vez eso me hizo que yo prefiera morir contigo. Ya paso los treinta y aún no estoy lista. No dejé pasar tanta sangre de mis venas a tus venas. Deja correr ahora Eliseo, la sangre, es la sangre que nos une y nos derrota.
Aprender a morir, siempre lo pienso y hasta lo he ensayado. Es apenas un viaje, un camino de ropajes; eso quiero egoístamente ante tanta derrota. Repito incansable las preguntas ¿qué color tendrá tu piel? ¿Serías hombre o mujer? Aunque para mí siempre serás mi Juan Eliseo. Es cuestión de minutos..¿Cuántas respiraciones doctor?- ayude, ayude- y yo ayudé, dí todo de mí para que la noche pase, luego el día llegue para que nos de el último estacazo; aquí en mi cama esperando que el día llegue. Denisse ora, nos cuida; la muerte rondándonos, guiñándonos el ojo para que te vayas triste y secretamente.
Ahora podrá ser, te escuchaba repetir- ten paciencia, yo te amo. pero la realidad es nunca y nunca es siempre y siempre es jamás. Aquí se da la realidad, soy sólo una marioneta que se lleva el viento, un gorrión queriendo encontrar nido, soy incapaz de dártelo porque yo ni siquiera lo tengo,- pero estoy hasta el final contigo hijo- Muriéndome contigo y muriendo al amor, caminando paso a paso, lentamente, tan violentamente, hasta el final. Duerme pequeño, duerme amor.
No sé hijo cómo es tu muerte. La imagino durísima. Pienso en ti también Eliseo, tan cruel, tan cobarde, con toda esa crueldad carcomiéndote por dentro, con toda esta muerte para ti solito.
No sé cómo respiro luego de haber sentido tu muerte cada minuto, cada bocanada de aire mío te quitaba un poco del tuyo, se asfixiaba- déjame si puedes una sonrisa en la lejanía, una flor para que adorne mis cabellos, una esperanza.
Aprendo a dejarte ahora Eliseo, amordazado- exigiendo promesas no cumplidas, abandonos, presencias, besos y ausencias.
De ti hijo aprendo a vivir toda tu muerte, pero amordazándote como lo hicieron todos. Fue ella, fue él, fueron las mentiras y el engaño, fue el dolor y la derrota. Perdóname hijo, perdóname tanta muerte y tan violenta!!!
viernes 13 de noviembre de 2009
Cuánta palabra me recorre por dentro
Cuánta palabra me recorre por dentro,
cuánta letra deambulando,
como ríos escapándose,
como manos entremezcladas por los senos, por los pies, los tobillos.
Han subido a la cabeza y se ocultaron en los cabellos.
Una entreabrió los labios,
otra se deslizó por los pechos.
Ayy! los pechos, se quedaron diminutas las palabras.
Subió la letra por los muslos,
se adormeció en el pubis,
letras subiendo, letras bajando,
frases golpeando en el oido,
frases susurrando,
acariciando,
diciendo...
Bajó la frase hasta ti,
se enlazaron los cuerpos y las letras
bésame, bésame dices,
las letras van y vienen contagiando
diciendo, murmurando
De pronto las frases callaron
fue como si se hubieran muerto,
y es que suele morir la palabra cuando ya no la necesitamos.
jueves 12 de noviembre de 2009
Curriculum vitae
Nací en Moxos
siempre jugué descalza.
Me crié entre árboles, tierra, sol y agua,
volaba de un árbol a otro y me colgaba en lianas como un mono.
Nadaba en pozas de agua todas las tardes
y jugaba futbol, a las cachinas y la tuja.
Vivía en barrio lindo y éramos más de 15 chiquillas
que nos juntábamos todos los días a jugar.
Mis mejores amigas eran anita y chiqui,
pero también mis primas niña, maye y melo.
Fui una niña alegre, inquieta y a ratos tímida,
y no creo nunca que nadie hubiera sido tan feliz.
Me preguntaba cosas raras cuando niña: por ejemplo la muerte
y qué hacían los muertos cuando tenían hambre.
O dónde estaba el otro lado de Bolivia y por qué yo vivía cercada por árboles
Tenía miedo a mi sombra y me asustaban los cuentos de duendes,
de pequeña odié la leche de vaca y las verduras.
Crecí entre pastores evangélicos gringos porque mamá era evangelista
y odiaba a los santos católicos.
Me inscribieron de “oyente a los 5 años sin cumplir”en la escuelita del pueblo,
pero me dieron libreta por ser la primera de la clase.
Daba clases del abecedario a Chiqui un año menor que yo
y cuando escuchaba en la radio acerca de los paros del magisterio,
acataba fielmente los paros y nos poníamos a jugar a las muñecas.
A los 10 años en acto cívico recité un poema de un tal Benjo Cruz
y al día siguiente sufrí una reprimenda sobre el comunismo y sus consecuencias,
nunca dije quién me enseñó el poema y lo guardo recelozamente escondido.
Jamás aprendí bien las matemáticas y pese a ese desliz fui la primera de la clase
no me dieron diploma de honor por mala conducta o a lo mejor no acostumbraban.
Por las tardes en época de lluvia nadaba en una poza
y en las noches de casi todo el año, me iba al cine a ver películas mexicanas.
Conocí a mi abuelo Joan muy de apenitas, él llegó del líbano
pensando que acá había tanto oro que al mover los árboles caían las libras esterlinas
echó raices y se casó con abue Fabriciana,
a ella no la conocí porque murió a los 30
y se hablaba de ella como de una leyenda
porque hasta olvidaron dónde estaba enterrada.
Mis otros abuelos no eran tan abuelos siempre distantes, en otro mundo,
eso significa que fui una niña “desabuelada”
entonces aprendí a amar a mamita eufemia la abue de Chiqui
y sentí el amor de ella bien fuerte.
Aprendí a nadar del susto
Aprendí a montar caballo del purito miedo.
Porque ese era el estilo de Bauty para enseñarme a ser "hombre".
Papá fue un buen tipo.
Mamá siempre estaba trabajando,
mi hermana Negri era en realidad quien se encargaba de mi
me cantaba canciones de moda: las sambas, los iracundos,
los angeles negros, algunas rancheras…
Gané varios premios, fui reina de belleza,
me emborraché a los 14 años y me dieron una tunda,
oriné desde un árbol de la plaza a los chicos bien del pueblo
me dieron otra tunda.
Lloré cuando fui al campo de vacaciones
odié a los mosquitos y ahí en el corral y la pampa
escribí mi primer cursi poema.
Mi primer beso me lo dio un profesor 12 años mayor que yo
pero más que beso fue un roce de labios
me lavé la boca pensando que mis padres se darían cuenta.
Fui a vivir a Cochabamba a los 16
y me desmayaba porque tenía miedo a los “profes Collas”.
No fui de viaje de promoción porque era una “niña bien”
y en esos viajes “se perdía la virginidad”,
mamá estaba errada porque la perdí cuando entré a la universidad
y con mayoría absoluta de edad.
Pero la pérdida más terrible es aquella que te quita la candidez para siempre.
Soñé con ser cantante como Silvio
terminé escribiendo poemitas, cuentos y novelas.
Caí rendida por José Arturo,
me atraganté con mariguana no pude fumar
fracasé como hippie porque no practicaba el lema ni me sabía drogar.
Fui amiga de los famosos
nunca pude ser igual que ellos,
pasé noches de farra e inspiré a más de un artista.
Estudié una carrera que no me iba,
me aplacé un montón de veces.
Lloré por las plazas de Cochabamba,
di serenata a mis amigas con mis amigos los Kjarkas;
sentí impotencia muchas veces
me sentí dañada por los hombres
Fui a trabajar para poder comer
no me vendí a ninguno.
Fui estrella de mar
fui nube imposible...
mi paño de lágrimas era Rodolfo un gran pintor y amigo;
al que un día le dije confusa: "no sé por quién lloro, no sé a quién quiero"
y él más confundido me dijo ¡Qué pasa pooo!
Me vine a La Paz estudié una carrera compatible con mi oficio de escribir.
Sentí la nadería y el sorojche
amé intensamente,
quise suicidarme varias veces pero no encontré nunca el coraje.
Reviví escribiendo.
Escribí “lo sucio” y me volví el clishé
Nunca fui a Chacaltaya a esquiar, no entendí el golf
Me casé mayorcita contrariando a la cultura mojeña
No tuve hijos- los perdí todos(en el fondo no los deseaba)
Adoré a mis gatos Júpiter Quispe y Gatúbela Sélum
Lloré cuando papá se fue en un suspiro,
odié a Dios y a los hombres cuando Gaby trascendió;
y cuando Carlitos se fue de dormido.
Entonces empezó mi búsqueda hacia la muerte;
dejé la literatura y me sumerguí en otras lides literarias.
Cuando mamá se fue yo
ya había encontrado los secretos de la muerte y fue menos doloroso.
Me volví esotérica metafísica y oculta,
descubrí el sentido de la vida!
descrubrí historias más fuertes que las que escribo
amé a Ruth mi terapeuta, a Gaia, a Merú y a Jeshua.
Volví a orar y a creer en Dios.
No milité en ningún partido(tal vez por la reprimenda del poemita)
no supe del poder y de sus enredos
odié a los políticos los noté viles, crueles, insanos.
Más tarde en la vida
Me reconcilié con ellos sólo para analizar sus formas, sus sentires, sus hablares.
Fui empleada pública y de Ongés
también fui consultora
trabajé unos años para el imperio yanqui (al menosellos pagaban)
Traté de trabajar para el imperio incaico y me rechazaron disqué por mis antecedentes.
Siempre fui una niña me hacer salir a la niña que llevo dentro.
Aprendí a cocinar,
seguí escribiendo y alguna vez cuando sea grande
seré como Anais Nin, como Marguerite Duras como Miguel Hernández
y a lo mejor soñaré con ser como García Lorca una poeta en Nueva York.
Y seré grande como aquel lucero que veo en el firmamento en las nochesbrillantes de La Paz.
Con esta especie de crónica desprovista de poesía, Roxana Sélum nos llevará por una travesía, mostrándonos su cuaderno que es la radiografía de su vida, la guerra entre la autora y sus fantasmas reales e imaginarios, la verdad que una mujer hace de sí misma.Este recorrido conmoverá por su impudicia y su ternura, desnundando sus propias miserias, es un ajuste de cuentas entre quien vivió y ahora lo recuerda con picardía y perplejidad. Derribando sin piedad todo aquello que quedaba en pie de su imagen de mujer poeta, poetita y narradora.
lunes 9 de noviembre de 2009
Dejar partir tan lentamente como una letanía;
dejar ir para dejar espacio al amor.
Ese espacio está habitado ahora por otras cosas
por otros signos, por otras señales.
5. Ese hombre
Cómo puede un amor tan grande
caer en la nada. Yo me pregunto siempre;
y las respuestas llegan del universo:
puede acabarse aquello que no es para uno,
que no es para vos,
porque sencillamente ese hombre no era para vos,
estuvo ahí sólo por un instante, un espacio, un tiempo:
ese tiempo preciso y exacto que te haría crecer,
porque el dolor te hace crecer de manera insospechada,
y me volví gigante y pude volar;
me he remontado por la cima del dolor
y supe sacarle provecho a la nada;
a ese abismarme, a ese fading que me hacía ver todo negro.
absurdo, cruel, insostenible.
porque ese hombre si que me dolió.
Me dolió el corazón, la piel, la vida,
me pesaba como toneladas en la espalda,
ese hombre fue malo, cruel, destructivo;
y me dejó sola en la noche, triste en el día y absurda en la vida.
Ese hombre me heló la sangre;
porque no pudo, no supo, no fue.
Quería comprarle la vida a alguien,
para que me dé un hálito de vida;
y busqué las recetas, las absurdas recetas de la abuela
porque me dolía en la cara la verguenza,
hice los rezos que me dió la terapeuta para dejarlo ir
y no podía, no se iba de mi alma
porque estaba atado a mí como una lacra,
como un estigma que se arrastra como un karma;
años pasaron para que al fin me diera cuenta
que yo podía romper ese karma
y haciendo caso omiso de las leyes
lo eliminé cortando incluso la posibilidad de volver algún día.
continuará...
4. Mi piel toda llena de su ser desnudo
Otro hombre llegó años más tarde
al trasponer los mejores años de mi vida;
ese hombre me impactó más que ninguno;
porque en él encontré todas las cosas que nunca antes busqué
que las hallé porque sí, porque uno cuando busca
a quien amar, no se fija mucho en los atributos
que quisiera que tenga esa persona. Y eso nos hace equivocarnos tanto...
Ese hombre es quien inspiró gran parte de mis poemas,
es el hombre que amé desmedidamente,
alocadamente, perdidamente.
Nadie nunca amó de esta forma tan desaforada,
tan descontrolada y perdida como yo.
Amé sus ojos marrones, su cuerpo que aún al recordarlo me enciende
me subyuga y enamora.
El fue el hilo de azúcar miel, de piedra y de fuego,
la fuerza y el derrumbe!
la magia y la ternura,
la pasión y el dolor,
el hades, las sombras,
las tempestades y el incendio
pero al final; fue un infierno amable.
He amado menos,
he amado más, no lo sé,
sólo sé que nunca fue tan pleno intenso y volcánico.
Este amor salió del olor de los tulipanes dormidos,
salté al abismo, me abismé y morí,
pero ya ven...
soy otra, porque ahora puedo gritar que el placer:
ese esclavo cruel ha crecido como la ola:gigante, cristalina, encendida
como su cuerpo en movimiento.
Fue la marea subiendo,
las manos rozando mi cuerpo, el agua inundando y mi piel toda
llena de su ser desnudo!
3. el hombre
Pero el alma del hombre era tan chica
tan poco evolucionada,
que se fue como se van las cosas sin sentido,
porque estamos en esta vida para evolucionar,
y su evolución llegó apenas al plano astral,
no pudo subir y se quedó solita su alma
amando a otros cuerpos,
queriendo encontrar en cada uno el mío.
Ahora es mi hermano, mi amigo,
no puede ser otra cosa,
porque este hombre que amé sobremanera
ya no me produce un raz en la piel
ni una angustia en el alma.
que
Se encendía el cielo
Otro hombre que me desconcentró sobremanera
fue sin duda: ese que no sabía amar de otra forma que no fuera con su cuerpo;
nunca nadie tocó mi cuerpo como él;
nunca mi piel respondió a nadie como a la piel de él,
sus manos rozaban las mías y se encendía el cielo,
sus labios besaban los míos y era el éxtasis supremo.
Pero ese hombre extrañamente no se fue nunca de mi lado,
no pudo nunca romper ese hilo de acero y miel que nos unía;
sin embargo yo, lo dejé partir como se dejan las cosas que cuestan
que se han metido hasta en los tuétanos de los huesos;
lo dejé muchas veces: algunas, le hice daño porque fue como un rayo que viene de la tierra y te sacude; y que en el momento preciso, te señala una decisión que cumplir;
una sola; la de estar para vivir- y tal es la decisión que asumirá tu cuerpo.
Ese hombre murió tantas veces y volvió a renacer
porque nadie conoce los caminos de la pasión
solo los recorremos sin preguntarnos como son.
¿Ni qué decir del placer profundo que emanaba de su cuerpo,
la ternura de sus manos;
yo si que amé con pasión a este hombre!
Amé la redondez del tobillo, la curvatura de sus muslos;
la soledad de su alma;
pero como todo pasa, este hombre también pasó.
Continuará...
jueves 5 de noviembre de 2009
El hombre
1.
Extrañamente, el hombre, el hombre que ves por la calle,
el hombre común:
el hombre que sale a conquistar el mundo; el hombre que se ama y se idolatra,
que se sueña, y que vive y muere; el hombre que tu ves todos los días
no tiene nada que ver con el hombre, con su mundo interno.
Pues el hombre, ese que has soñado, venerado e idolatrado; es otro hombre
y tu no lo has comprendido nunca.
Pues conocerlo, es un verdadero misterio;
es una verdadera travesía y no todas las mujeres quieren emprenderla.
A veces, ese hombre tan huraño, tan lejano y monótono
es un ser que habita congojas;
otras veces; lo habitan: la madre destructiva, el miedo, y el pudor.
Pero a ese hombre no hay que comprenderlo, simplemente hay que dejarlo ser.
Existen hombres que a mi me han impacatado sobremanera;
por ejemplo aquel que sus brazos alargó para agarrar a ese gatito de la calle
y darle tanto cariño que casi explota su corazón.
Otro hombre me heló la sangre;
cuando me dijo: no puedo, no quiero, no debo. Ese hombre, sabía en su alma pequeña
que yo era lo que su alma anhelaba, pero tuvo miedo de saltar al abismo;
ese tipo de hombre es el que me da asco.
Hay otros que simplemente se pierden en la nada...
continuará
martes 3 de noviembre de 2009
la oscuridad, la sombra de tus labios
pasando por mi espalda.
Me reagalaste la desazón, el vacío, la nada, el derrumbe,
la humillación, la ansiedad y el hueco vacío del hijo perdido.
Los pechos llenos de leche
y el desayuno amargo.
Nada, salvo el sueño me arrancaba tu nombre,
nada, salvo la noche.
viernes 30 de octubre de 2009
Mojándome, enloqueciéndome
Ya no serás sombra, viento, nada
ya no serás en mi las ganas, el desgarro, el sentimiento,
serás sólo nada, crepúsculo, ocaso.
Te irás perdiendo lentamente
como aquellos que mis manos tocaron y no entendieron nada!
Pero eso, los dos lo sabemos ¿será acaso un lento devenir de horas?
Porque de ves en cuando y en la distancia
asomará tu calor mojándome, enloqueciéndome,
diciendo, gimiendo, susurrando: quieroperdermecontigo,
¡Vamos! piérdete conmigo, vamos!
déjateir,déjateir,abandónate,
quierorevolcarmecontigo,
quiero dejarte sucia de besos y arena y halagos obscenos
para marcarte, para que no me olvides nunca, no me olvides.
jueves 29 de octubre de 2009
Arañó tu mundo
el amor que no significó nada para el otro, la otra,
ese amor efímero que arañó tu mundo
que fue frágil y apenas cuando se empezó a gestar lo abandonaste,
ha dejado su temerario sello en tu vida.
Es de advertir que el bajarle la autoestima a una mujer o a un hombre
tiene también su lado diabólico, nefasto
y se inscribe en los registros etéricos del universo.
No hace falta esperar, pues llegará la hora recurrente en que las vas a pagar
y no podrás escapar a la ley irrefutable del destino,
ese que tu mismo creaste con tus emociones y pensamientos.
Amar; es desvivirse sin término,
es esa luz que se difunde bajo el signo de la noche.
Es ese abrazo permanente en la vigilia
que te emociona, te llena y te besa.
martes 27 de octubre de 2009
¿Qué es el amor?
el amor pasional que se toma y se deja; el amor efímero
que nace y muere como si nada; el amor que se tiene por un instante
no tiene nada que ver con el amor real.
Pues el amor sólo se da en un instante profundo, y son pocos quienes lo perciben.
Es la fuerza cohesiva del universo,
es la radiación rosa que baja en el atardecer del planeta,
es la canción del alma escrita con dulzura
y que llena todo tu espacio
para habitar, para vivir. Tal es la belleza del amor.
Era fuego era infierno
elemental del fuego; mi salamandra.
¿Qué ofrenda le dabas a la naturaleza que devoraba todo
dejando a su paso destrucción y humo?
Después tus labios contenían la miel que libaste de alguna dama,
vaya uno a saber... ya no lo recuerdo bien.
Sólo mis senos colmando tu boca,
nunca sabré por qué tus labios tocaron los míos;
vaya uno a saber!
Creí por un momento que me dabas una mano
para caminar juntos
una cita, un pasaporte,
que se abría un lugar sobre la tierra de nadie
donde alcanzar tu poderoso infierno.
Loco de amor te acomodaste en mí.
Pensé por un segundo: nadie cupo tan perfecto en mí!.
Yo era la dama transgresora
tu el infierno que me quemaba toda;
pero vaya qué infierno pleno.
Vaya yo a saber a quien amabas
¿qué buscabas?
fui la medusa salvaje que gimió bajo tu azote y tu aliento.
Sabieno que es la hora del cambio recurrente,
y que al lograr el éxtasis
te abrirías llorando incluso de placer
para volver luego a tu imperioso reino de dedos,
piel, velos, sal, fuego y sangre,
al pulpo de tu piel que absorvía y me arrastraba
cual cadencia de arena en el viento.
Pero ya vez no era viento ni arena
era fuego, era infierno
del que gocé y me quemé.
lunes 26 de octubre de 2009
Por ti
me reinventaría para que no te canses nunca,
que no te canses,
que no pierdas en la nada, en la rutina.
Que la noche se encienda con cada caricia,
porque estas manos amor, nacieron para tocarte,
para arder con el fuego que guardas con cuatro llaves
que solo tu y yo sabemos como prenderlo,
porque ninguno antes amor supo cómo
ni cuándo, o dónde hacerlo,
ni cuando mi corazón estaba quieto- callado- amordazado,
sólo cçtu con la palabra precisa- entera- lo acalló.
Y es que antes de ti no vivía,
me abismaba;
abismarse también es morir un poco;
pero después de ti y contigo:
siento amor que vivo.
Para que no digas
voy a dejar esta tarde el destino de mi piel a tus caprichos,
voy a correr el riesgo de ser sumisa
y sumergirme en el éxtasis de tu río.
Dejarme llevar por la corriente,
fluir como una barquita caprichosa
navegar y también creer por ejemplo que te amo con locura,
que no existe el tiempo,
trascender más allá de los límites de mi mente concreta,
para que no te sientas solo en esta travesía;
voy a emprender un viaje ligero a las sensaciones,
percibiré tu olor a limonero
y expandiré mias alas hacia el cielo.
Para que te me roces y sienta
la delicia de tu cuerpo en movimiento.
Voya callar los ruidos de la calle que me agobian,
voy a dejar atrás las pesadas maletas de la vida,
voy a hacer mi carga volátil como una pluma
de colores azul, lila y amatista,
voy a volar cerca de tu cuerpo
me asentaré en aquellos sitios no previstos;
en aquellos sitios olvidados de tu cuerpo...
pero mira qué loca! olvidé que prometí que no haría nada
que serías tu fluyendo en mi corriente,
yo dejándome llevar.
Y es que estoy acostumbrada a construir la vida de a dos.
Por eso no me hagas caso, que yo seguiré
cerrando los ojos y abriendo mi mente a lo indecible
a esta cálida oleada de ternura que aparece
cada vez que tu me quieres.
jueves 22 de octubre de 2009
Sucia de besos y halagos obscenos
me hundí en la arena para que tú me quieras más;
volví del viaje
y dije las cosas que querías oir.
La muerte es como el viento
mírala cómo aferrada a su crin, corre por mi calle;
quiere llevarme.
Oyela com recorre las montañas para llevarme lejos.
Ocúltame en tu pecho, escóndeme en tus brazos por este tiempo solo.
No dejes que me arranque de tu lado.
Escucha cómo trota sobre el pavimento, ahuyéntala amado; quiere llevarme!
llevarme al devachán.
Pero yo, oculta en tu pecho con mi boca aferrada a tu garganta,
con mi cuerpo sobre tu cuerpo
arrimada a tu alma,
dejaré que la muerte pase sin verme fijada.
Y casi imperceptiblemente siento luego tu aliento en mi aliento y tu mano
despeinando mis dolores.
tan cerca mío estas amor amado
que puedo hacer que la muerte pase sin verme fijada.
martes 20 de octubre de 2009
Vuelve

Estoy sola en la noche y hay lluvia que cae
pesada como piedra que corre como un río sobre el pavimento.
Hay luces encedidas en la gran ciudad con un silencio que duerme.
Estoy viva y sola de tus besos, de tus miedos, de tu ausencia,
de tu cuerpo que era mi puerto- mi mar, eras tú.
Ven! hemos perdido tantos crepúsculos y amaneceres
Ven! quiero el olor de tu cuerpo- quiero revolcarme contigo,
dormir y en tus brazos perderme, confundirme, extasiarme.
Ven! que no te habiten las congojas, las culpas y los miedos
quiero verte desnudo en mi lecho,
voy a cerrarte los ojos y partirte la boca con un beso.
Subiré las colinas de tu cuerpo...
me quedaré ahí y te haré alcanzar el cielo.
Para que no digas que soy loca, poetita,
dejaré que inventes las otras frases con tu silencio, tu mirada
y el cadencioso río de tu cuerpo en movimiento.
Ay! amor de mis amores cuando vuelvas
seré tu amante, me afincaré a tus olas y nos perderemos.
Soy la que te esperea en noches de lluvia,
la que quemó incienso de rosas y jazmines como aromas,
la que te anhela y te desea,
la que quiere hacer contigo
lo que hace el viento con las hojas de otoño!
Su voz

Cuando escucho su voz algo crece aquí en mi pecho,
es como un huracán cuando el me dice: amor amada;
como cuando el viento choca contra las ventanas
como el río que arrasa con todo, llenándolo todo, inundándolo todo.
Es algo incontenible que me asalta, me decanta y enamora.
Cuando escucho su voz, es como una caricia que toca mis pies,
mis muslos y mi vientre, la curvatura de mis tobillos y la pelvis...
Nada es comparable a su voz que me acaricia,
amor amado, puedes dejar de escribir, si quieres
pero no me prives de tu voz, porque entonces muero!
lunes 19 de octubre de 2009
Voy a partirte la boca con un beso
para que sientas que el amor es más que una mirada
y que un beso vale más que una canción.
Sudor
El deseo
echado a menos. Porque el deseo es sin duda, la sensación más satisfactoria que cualquier ser humano sea hombre o mujer ha sentido.
¿Qué es el deseo?
Es un herizarse de la piel, un sentirse desbocado, alucinado,
trae consigo sensaciones raras pero apacibles;
El deseo es esa substancia química que te envuelve
te roza la piel, te sube como adrenalina
te cambia y te subyuga.
miércoles 14 de octubre de 2009
No marca no mancha
ante tanto derrumbe y derrota.
Dejar partir a alguien que no dejó huellas
que no marca, no mancha.
Todo lo enciendes tú, todo lo enciendes
Todo lo enciendes tú, todo lo enciendes.
Es como un torbellino cuando él besa mis senos,
cuando siento arder su cuerpo junto al mío.
Y avanzan desmedidas las palabras, las manos, las piernas,
crece su falo cual daga erguida
y los pechos se endurecen;
manos que siguen que marcan al ritmo de mis caderas de fuego
hecha para tus brazos, hecha para tí.
Una mano atrevida que se sube al vértice;
la mía que acaricia y te estremece;
agua corriendo, manos internándose,
agua mojándolas,
aguas chocándolas,
agua que se mete en tus sentidos...
Entonces tu boca bebe,
sacia la sed amado mío- sediento mío
de mis besos, sediento mío de placer...
yo me estremezco, giro, gimo, grito, muero,
me calmo, aletargo el éxtasis ad infinitum.
Es como una gran ola cuando el me besa
cuando siento sus labios subir hasta las lunas,
es algo que se agiganta y acrecienta,
es como un torbellino subiendo, subiendo al cielo
enrroscándose, girando, girando.
No se si tu te lo has preguntado alguna vez,
pero esto es como un viento desatado
que me arrastra y que me aloca,
que me lleva y me sube al cielo
cuando tu estás amado mío a mi lado!
Días que parecen noches
Días que parecen noches;
hombres que parecen murciélagos,
un alma se levanta: sólo sabe amar
lunes 12 de octubre de 2009
Rozar tu espalda
alentada con el aliento y mi boca,
subir lentamente desde el tobillo
la redondezdelosmuslos
lacurvaturadelacinturayascender
supremamentehastaelcuellorespirandodeseo
detucuerpoydetusexoamordetusexo,
diciendo me encanta, me gusta, me enloquece,
sintiendo que te encanta, te gusta, te enloquece,
emprender la travesía y zambullirme en el éxtasis de tu río;
sabiendo que tu pecho me contiene, me retiene en su corriente.
Ven! no te detengas ven!
que no nos agobie el invierno,
quiero la certeza de tu piel repleta de sensaciones,
el ir y venir de mi cuerpo tocándote,
rozando apenas,
tocando los hilos
y un silencio más fogoso que todas las miserias que pululan en el aire;
toda esa miseria que despiden los humanos: romperla, llenarla con amor.
Pasear con esta danza cadenciosa
tejiendo ráfagas, torbellinos
ir y venir de un huracán de fuego,
rozar de frente con mis cabellos,
bajar desde la boca hasta el dorso
y quedarme ahí donde te gusta
y en tu esfigie quedarme danzando
hasta el goce.
El beso
El beso es tocar tus labios con mis labios
es fundirse en un éxtasis supremo.
Es abismarse, cerrar los ojos y volar
hacia la geografía de tu cuerpo.
miércoles 7 de octubre de 2009
Doblegarlo
Pero aún así amando con miedo he podido rendirme al amor
y doblegarlo.
Pues existe una realidad y es aquella que errando amorosamente bien
me alimento; es mi sino, mi karma; lo llevo como un estigma atado a mí.
Sin duda amar con miedo tiene sus ventajas
y es que te das cuenta que aquello que no era para tí se va de tu lado
para siempre; y es más fácil porque igual se puede seguir amando
más fuerte, más intenso, más profundo a otro;
porque si algo hay de cierto es que ningún cuerpo es igual al otro;
ninguno ama igual, ni siente, ni piensa igual;
todos son diferentes y hermosos en sus deleites, sus formas de hacer las cosas;
de sentirlas. Por ejemplo yo no se amar de otra manera que no sea con mi cuerpo;
hay otros que lo hacen con sus brazos; sus brazos son como garras que se aferran a tu cuerpo y no se desprenden de ti hasta el amanecer; y eso te produce una ternura suprema.
Los hay aquellos que aman con pasión; pero esa pasión debe ser mútua: atracción y miedo juntas! es el condimento esencial para hacer explotar el universo.
Pero también hay otros que aman con sus manos, sus manos suben, van, vienen, bajan, acarician... y también existen aquellos que aman con ternura; esos son los indispensables.
El abandono
Pero el miedo más dañino, nefasto y absoluto
es el miedo al amor.
Cuando uno piensa en este miedo trata de darle una forma
un cuerpo, un aire, algo. Porque es un miedo poderoso y tenaz que se aferra cual tentáculo a tu alma y no es fácil sacárselo de encima.
Aunque en realidad no habría que sacárselo de encima, sino conocerlo
y aprender a vivir con él.
Cuando pienso en el miedo al amor; pienso indiscutiblemente
en el momento que se pegó a mi como una lacra.
Fue cuando descubrí que ese miedo se respiraba en mi
y se hacía latente cada vez que amaba a alguien.
Talvez nadie lo veía, pero en el etérico se respiraba;
como un fantasma irónico que asomaba cada vez que yo me aferraba a algún cuerpo
para amarlo, besarlo y arrastrarlo por caminos insospechados de amor y ternura.
Siempre él estaba ahí detrás como una sombra, con su sonrisa burlona
espantando a cuanto hombre se me acercaba.
Esa densidad etérica; esa efluvia oscura y tenebrosa
aún espanta a los hombres y no he podido amar de otra manera. No sé amar de otra manera.
Yo sé que esa es sola una forma de ser de mis miedos;
sé que el cuerpo denso que me habita no es sino la oscuridad de mi cuerpo;
y tal cosa se difunde bajo el signo de mi piel.
Y esto es algo que llama a la reflexión.
Este cuerpo mío hecho para todo el fuego, para todo el amor, para toda la ternura
me es ajeno, cerrado, tenebroso, secreto y vedado; este cuerpo, ajeno y temible.
Recién descubierto y presentido.
Es como una sombra:
sólo se deja sentir en lo sobrenatural, en el olor de mi piel, en el sabor de mis besos
en mis sentidos, a veces aparece como un resplandor, o como una alerta
y me deja en una absoluta soledad
es como algo que no me pertenece.
Y sólo se deja sentir con un pálpito, con un dolor que te dice
no te pertenece a ti.
Si algo me asombra, es la imagen del miedo ahuyentando a los hombres en la distancia;
el cuerpo del miedo me preocupa. El miedo al amor y el cuerpo del miedo son cosas que me preocupan sobremanera.
Y yo me pregunto:
¿Cómo hago para librarme de él?
¿Acaso amando sin descontrol
o haciéndome como si no existiera?
Pero ya lo hice muchas veces, nada de eso resultó
y en el fondo se ha sabido sobreponer
a todos las artimañas que inventé para poder amar.
Es por eso que escribo, para ver si un día puede alguien ayudarme a vencer
ese miedo tenaz al abandono.
El miedo al amor
El miedo es ese lugar desconocido y temido. Es un lugar inhóspito y delirante; donde todo lo nefasto se junta: oscuridad absoluta, palpitaciones intensas; negrura, efluvia gris y un derrumbarse por no saber cómo actuar frente a él.
Surrealistamente el miedo no significa nada. El miedo a lo desconocido es nada más un aferrarse a patrones antiguos, un no dejar ir- dejar partir- un temor que te anula y te hiela la sangre.
Acaso un monstruo que no te deja ser vos.
Un ir por la vida temiendo lo peor. Un ser abigarrado que sobrevive viviendo?
El miedo es eso que aleja a los otros de tí.
Yo por ejemplo tenía muchos miedos:
le temía a la muerte; a los hombres y a tí.
Aprendí a montar a caballo por miedo,
aprendí a nadar por miedo,
Aprendí a estudiar por miedo,
aprendí a ser lo que soy por miedo!.
Cuántas infinitas cosas aprendí por miedo.
Pero entonces yo no sabía cómo actuar sin miedo.
Un día cuando el miedo me dijo: soy tu aliado, no me temas;
ese día comprendí que no había que sufrir por miedo.
Pero no se si a todos les pasó igual. Pero al trasponer las mejores etapas de la vida
el miedo te acorrala, te estremece y es como un huracán que te eleva hacia las profundidades
más oscuras y tenebrosas; se vuelve macilenta y a veces viene como un dolor
agudo en la cabeza, o en el estómago; te hace temblar, y vomitar;
te interrumpe en la noche y sasltas de la cama como en pesadilla,
en fin, hay miles formas de miedo.
Pero no hay que temerle. Eso digo insensatamente ante tanto miedo;
si bien los he vencido todos, aún hay uno que me sobrecoge
me encarcela, me aniquila, me abisma:
el miedo al amor!.
Ese miedo; aún no lo puedo superar.
Díme entonces qué hago ante tanto derrumbe y derrota.
Si no puedes amar. Si no has vencido tu miedo al abandono? Cómo puedo yo entonces amar?
Solitariamente
¿Qué puedo decir de la inmensa soledad, habitando el espacio de mi alma?
Es necesario acaso echar de menos la soledad cuando hay alguien a tu lado?
pero cuando no existe más ese cuerpo imaginado y sentido,
cuando se ha ido; entonces llega el duelo;
porque ya lo dijeron otros el acto del duelo no es sufrir por la pérdida
del objeto amado; sino comprobar un día sobre la piel de la relación
esa menuda mancha llegada allí como el síntoma de una muerte segura;
cuando ese cuerpo no está ya más a tu lado, cuando ya se ha ido.
Y de pronto la noche se hace infinita, se aletarga, se distancia
y es la propia soledad quien te habita;
porque es como si tu te hubieras ido en busca de alguien
de otro cuerpo que te gusta y te da calor
ese calor que no encuentras en el mío.
Entonces la soledad en el espacio que dejaste
ha de ser una soledad muy ancha, muy larga, muy infinita.
Como cuando era una niña y buscaba un sueño intenso,
en aquel cuarto oscuro donde nací a esta vida.
martes 6 de octubre de 2009
ternura
que al mío se enlaza y no me deja hasta el amanecer.
Si algo quiero es que vengas amor amado...
y me enlaces.
Qué ocultas tu
pienso en el misterio de tu vida.
Acaso un hombre que amó y lo amaron,
o un vil gusano que se arrastra en el piso;
o un cuerpo perdido en la noche sola.
Un lugar inimaginable
que oculta claves del infierno.
viernes 2 de octubre de 2009
y siénteme dentro de tu corazón
nunca nadie se lo ha preguntado,
pero yo tengo la suficiente edad como para hacerlo; como para darme cuenta que un abrazo
es mucho más que una cosa trivial, vacía y efímera.
El abrazo, es algo aún no revelado; acaso un fuego que cruza la piel y se funde;
quizá un lucero encendido y fugaz.
A lo mejor, una cosa profunda que te hace raz en la piel,
o una entidad sutil inimaginable
que vibra a la par que vibro yo.
Cuando pienso en el abrazo, pienso en el misterio de tu cuerpo,
que es la luz que me inunda,
me sobrecoge, y aún en la distancia me habita, me conmueve.
Por eso te pido que me abraces despacio lentamente y sin temor
Abrázame!
y siénteme dentro de tu corazón.
y vibra también como lo hago yo.
Abrázame!
y siénteme dentro de tu corazón.
y vibra también como lo hago yo.
lunes 28 de septiembre de 2009
El espacio que tu cuerpo ocupa en el mío, es el perfecto,
en el que me fundo; me habita, me decanta, me enamora.
Tus brazos son mi morada, mi noche, mi ciudad y mi mundo;
todo esto se reduce al espacio de nuestros cuerpos.
¿Qué es el abrazo me pregunto siempre?
El abrazo, una energía que te sumerge en tu corriente
que te nutre y te alimenta;
por eso amor amado abrázame con un abrazo intenso
y dejate llevar por la pasión;
porque un abrazo vale más que una mirada
y mucho más que una canción
El abrazo
1.
Extrañamente el abrazo, el abrazo tierno que se da a diario
el abrazo que retiene en su corriente la energía del mundo;
el abrazo que se duerme y que se sueña;
ese abrazo que te enlaza, te sumerge y te decanta
en el que me pierdo,
ese es el espacio para habitarte, para morir- si fuera posible- a tu lado
como si de ello dependiera el olor de las flores,
el canto de los pájaros
y el mundo!
En ese abrazo quisiera quedarme.
dejaré que sacies tu pasión antes dormida
y sobre un lecho de rosas y algodones
emprenderé la travesía
Como una fresa

Comeré tu piel como una fruta
y degustaré la miel que escapa
de tu cuerpo como si fuera una fresa.
lunes 14 de septiembre de 2009
No significa nada
Porque el estar enamorada es una sensación esquiva que se escapa subrepticiamente
tiene alas y se va, perdiéndose, rompiendo corazones
y anhelando tener el objeto del deseo;
(el otro de quien estoy enamorado no aparece)
tiene miedo, se va.
Entonces el amor no significa nada.
Ayer por ejemplo, me coloqué la crema de jazmines al cuerp
me puse las medias oscuras, los tacones altos
la ropa divina para esperarlo, y nada;
De pronto sentí cuando la luz estaba apagada
su respiración su aliento besando el cuello lamiendo,
comiendo la miel, el fruto jugoso;
me estremecí toda
giré, di vueltas y gemí despacito
como en un susurro
para que te quedes quieto dentro mío
para no perderte, para no dejarte
para inmortalizarte
mientras yo alcanzaba el cielo
tú, acariciabas el seno de otra mujer;
por eso el amor
en resumen no significa nada!!
mis palabras migran hacia tus manos
acarician tu cuerpo
lo enardecen, lo enloquecen.
Yo me vuelvo loca al provocar esta vorágine;
por eso escribo,
porque sé que es un guante,
la medida exacta que calza en ti.
Trato de arrancarte de lo imaginario amoroso; pero lo imaginario arde alentado por las salamandras que con su fuego incendian todo; se inflama de nuevo; arde en mi la pasión; lo que había abandonado resurge; de aquella tumba mal cerrada resuena casi como un susurro un fuerte grito.Mi deseo amoroso arde por todas partes; lo siento en las páginas, en el lenguaje,
en el texto; en mi cuerpo; en mi boca que se aloca, que te besa que te toca,
en mis manos que te recorren entero como queriendo asirse, aferrarse, estrechar una última vez, con locura, a alguien ya ido. Ya es tarde, ya te has ido, ya amanece.
El duelo

El acto verdadero del duelo no es sufrir por la pérdida de la persona amada, es comprobar un día, sobre la piel de la relación, esa menuda mancha, llegada allí como un síntoma de una muerte segura: por primera vez hago mal a quien amo; sin quererlo, es cierto, pero sin volverme loco. Roland Barthes.
Demonios
Una fuerza precisa arrastra mi lenguaje hacia el mal que puedo hacerme yo misma: el motor que alimenta mi discurso amoroso es la libertad de poder jugar y decir lo que siento
lo que pienso, lo que evoco; el lenguaje actúa como una gigantesca bola de nieve, a veces
sin ningún pensamiento importante de la realidad.
Trato en lo posible por deshacerme de mis demonios, afanándome por suscitar en mí las imágenes de abandono, de dolor, de humillación que puedan herirme; y la herida sangra
la mantengo, la alimento con otras imágenes, hasta que brota en mí la saudade
y produce un efecto mayúsculo que es la inspiración.
Saltan los alados demonios, saltan a las teclas del ordenador, saltan a borbotones
y los tengo que detener un poco para que no atropellen, no denigren,
entonces los sublimo, los rechazo con el propio lenguaje,
porque son nada más que eso; demonios del lenguaje; qué otros demonios
podría tener un alma como la mía?.
Luego cuando se escriben, cuando saltan a las páginas en blanco,
van saciando, va saliendo el desasosiego; no ceso de agitarme en el pensamiento, el deseo, la ternura, la pasión, el embeleso, y antes de agitarme y odiarte,
más bien convierto esta fábula de la vida
en letras de sangre, pasión y suprema ternura.
Es un estremecimiento del demonio que ha muerto!
No puedo pues darte
jueves 10 de septiembre de 2009
Las palabras que acarician tu cuerpo
Escribir trae sus mitos, el primero es creer que el autor/a escribe sus cosas más íntimas. el mito romántico; creer que quien escribe hará una obra inmortal de su pasión. El mito clishé; o enfrascar al autor/a por lo que escribe.Lo que escribo no es otra cosa que la utopía del lenguaje;
lenguaje sensual y acariciador porque todos los espíritus conversan entre ellos,
se dan la mano, se besan o se rozan la piel; no tienen necesidad de otro tipo
de caricias.
Escribir para mi se volvió un arte,
una escapatoria, una fuga ad infinitum;
donde he sublimado y engrandecido un amor que al final no vale nada, no compensa nada; es como dice Sade: un orgasmo perverso
que no marca, no mancha, no deja huellas.
Sin embargo cuando te nombro mi lenguaje tiembla de deseo
porque te toca; va y pasa, se acuesta contigo, te besa,
te decanta y te enamora.
Es ahí donde mis palabras juegan porque están hechas de una sustancia química
que permite operar diferentes alteraciones en mi, en tí y en los otros.
Mis palabras están hechas
de una envoltura lisa perfumada, candente; alucinógena;
pueden producir en vos los más intensos deseos
o los más sublimes.
En mí producen ese jugueteo amoroso
que llena mis horas, me enciende, me llena y me besa;
aunque a veces te quiero aquí conmigo
quisiera comprar tu cuerpo como se compra a una prostituta;
revolcarme contigo y hacer de tu cuerpo una mariposa.
Por eso varón ven a mi lecho: que quiero!!
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tiembla de deseo
viernes 4 de septiembre de 2009
El lenguaje
El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras (Barthes).Cuando escribo, mi lenguaje tiembla de deseo; pero es un deseo recurrente,
latente, la emoción se da en dos sentidos: por una parte, toda la actividad de contar,
de hablar del discurso amoroso viene a destacar sutilmente, un único significado, que es "yo te amo", "yo deseo tu cuerpo" y lo libera y lo alimenta, lo engrandece, lo sublima, lo hace estallar.
El lenguaje se toca con tu piel, goza: por otra parte, envuelvo al otro en mis palabras,
ylo alimenta; me desvivo por hacer durar este contacto; al que someto la relación.
Escribir así amorosamente es desvivirse sin límites, sin crisis; es practicar
una relación sin orgasmo. Existe tal vez una forma literaria de este
coitus reservatus: es el galanteo amoroso.
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