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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

jueves, 15 de julio de 2010

El amante de la villa

... El es un hombre joven, tal vez 15 años menor que ella.
Su piel es de durazno... tersa. El cuerpo. El cuerpo es delgado, alto, tiene la fuerza en sus brazos, y un aire de pasión que la enternece. Su sexo es maravilloso. Ella se olvida por un momento que él es de una clase media baja. Lo toca, deja que él la toque. Que él la recorra toda entera, ella se transporta, viaja hacia esa travesía desconocida. A ese mundo hasta ahora desconocido para ella, un hombre simple, de barrio, de villa.
Ella no logra entender, qué es lo que la atrae de ese hombre, sin embargo ahí están juntos. Toca la dulzura de su sexo, se moja toda, acaricia el rostro moreno, la novedad desconocida. El está enloquecido, dice que quiere amarla ahora. Que está loco por ella. Y enloquecido la penetra. Primero hay dolor, y después ese dolor se asimila, se transforma en goce, el placer del goce, de estar penetrada, por ese hombre que ahora la transporta, la decanta y la enamora.
El estado de éxtasis es total. Ella sabe gozar de ese amor que ahora le da ese hombre. Ella sabe que el amor es la energía más maravillosa para sanar su alma sola. El no lo sabe, lo adivina. Le atrae esta mujer hermosa y madura, le enloquece estar en una cama con edredones de pluma, un cuarto perfecto, la amante perfecta.
Le dice que se acerque, que tienen que empezar de nuevo. Ella lo rechaza, dice que es demasiado pronto, que esperen unos minutos. El se queda en su regazo. El no tiene un perfume caro ni mucho menos, huele a calle, sí, huele a calle, a haber correteado todo el día, pero eso ahora es secundario. Le hablo de ese deseo loco de él que no deja de meter la mano por acá, por allá. Su sentimiento es torpe, desesperado, se arroja encima de mí, come el sexo, lo lame, ella dice que lo haga sutilmente, despacio, supremamente...vuelve a sentir placer, intenso, cierro los ojos a ese placer tan intenso...toca los senos, los aprieta... y desesperado sube y galopa y los dos explotamos en un sólo temblor...