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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

lunes, 11 de enero de 2010

Paréntesis 2

Mi mano por descuido deslizaré abruptamente,
tocaré tu falo,
y nada me detendrá
porque tengo ganas de vos amor- tengo ganas.




Voy a morder tus nalgas como un durazno sedoso,
y gozaré con ese sentimiento,
como si de ello dependiera muchísimo el mundo;
las estaciones; el cantar de los pájaros; el amanecer.

5. El placer


5.
El placer: Es la continuación y el cultivo que el pensamiento hace de una percepción. Es aquello que el ser humano busca a cualquier costo. Existe el placer que se deriva de las posesiones, el placer que proviene de una capacidad o de un talento, el placer que experimentamos al dominar al otro, el placer de tener un poder tremendo ya sea económico, religioso, político, el placer del sexo -, y el placer del gran sentimiento de libertad que da la sensación del dinero. Hay múltiples formas de placer. En el placer hay un disfrute, y en el disfrute un éxtasis. El "éxtasis" significa estar más allá de uno mismo y en esto hay un deleite. Krishnamurti.

Comenzaré diciendo que el placer no es algo oscuro ni nefasto, más bien podría llamarse una de las sensaciones oscuramente guardadas en alguna parte de mí.
Uno de los demonios que asechan de tanto en tanto y sacan de mi alma la poesía y esas frases que gustan tanto.
Diré más; no tengo posesiones, no soy política, diría más bien que soy políticamente correcta en mis posiciones políticas; tengo tan poco, pero a la vez tanto, tengo por ejemplo el poder del placer del goce; y otros poderes ocultos que algún día comentaré. Mientras tanto, puedo decir que el placer del que hablo
es aquel en el cual más nos deleitamos.
¿Qué cosa es más importante que el placer de amar y ser amados? ¿Qué otro placer nos produce más deleite y más éxtasis? Creo que ninguno. A lo sumo, el placer del sexo por el sexo.
He ido descubriendo que el placer del texto también es otro de los placeres más maravillosos y no comentados. Escribir un texto y sentir éxtasis, excitación, evocar, tocar la cima del universo, y volver a sentirlo cuantas veces quieras, ese sí que es un placer tiernamente insuperable.



4. Las ganas de matar

4.
Las ganas de matar: Es ese sentimiento que te da cuando el sol es muy fuerte y el calor muy seco. Cuando la luna ha influido de tal modo en tu carácter que simplemente tienes ganas de matar. ¿A quién? a quien sea, con tal de salir de ese instante terrible de esquizofrenia y temblor.

Hay obsenos limbos escondidos en la mente de alguien. Hay terribles sentimientos que aparecen de la nada- aunque deben aparecer del inconsciente- y simplemente las ganas de matar a alguien son muy fuertes. Diré más, esta etapa se dio muy pocas veces, pero fue una sensación de querer matar a alguien, por ejemplo a un político cínico, a un dirigente sindical, a un senador, a un diputado. Sacarle los ojos y dárselo a los perros callejeros. Es idea nefasta, pero nada despreciable, me sucedió al trasponer los 28 años.

Siempre atribuí la culpa de este sentimiento; al sol, al calor sofocante y seco de Cochabamba y al período pre menstrual. Pero es cierto que también, a las múltiples formas de hostigamiento y cansancio que te producen estos seres miserables que he nombrado0, tristes hombres públicos que a lo lejos los ves perderse en la nada, en la miseria.

Aunque ahora la cosa está peor, ya he trasmutado ese sentimiento y ahora no los quiero matar, simplemente me son indiferentes, los veo pasar como absurdos seres inútiles, destruyendo todo a su paso, como un vendaval, como un mal sueño, una sombra una ficción. Y entonces ya no quiero que mueran, sino quiero abismarme yo. Sucumbir y morir yo, ante tanta baja vibración.

Las ganas de matar son peligrosas, sobre todo si la persona se deja llevar por ese submundo oscuro. Pero, cómo cambia la vida y cómo deja una de preocuparse de cosas vanas y de sentir ese bajo astral. Cómo el amor puede cambiar, cohesionar cada átomo, cada partícula de tu ser, tus sentimientos y emociones, que la vida se vuelve fácil, liviana, llevadera. El amor me transformó en un ser adorable, un ángel caído, y ahora esos sentimientos horribles, forman parte de mi pasado. De mi túnel, negro y ancho.