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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

martes, 19 de enero de 2010

Decidí huir hacia adelante

3.
Te contaba que, muchas mujeres con talento se han escapado al espacio de sus hogares,
que yo en cambio, decidí huir hacia adelante y recogerme al espacio de las letras;
con el deliberado propósito de contar, de inventar y deleitar.
Lo cierto es que aquella que emprende tan magnífica travesía, no hace
otra cosa que escaparse de la muerte.
4.
Dos mitos poderosos nos han hecho creer que la escritura nos salvaría de la muerte;
y que el amor podía sublimarse en cada creación estética.
La escritura nos salva momentáneamente de la muerte
pero al escribir siempre mueres un poco;
en cada frase se desgarra el alma y dejas algo de vos a quienes te leen,
pero la muerte sigue ahí latente: esperándote a la vuelta de la esquina.
El amor puede sublimarse en cada escrito que haces
pero también puede no sublimar nada, no compensar nada.
Porque el ser que creo no es real, lo creé y lo recreé sin cesar a partir de mi capacidad de amor,
a partir de la necesidad que tengo de él;
el otro existe allí donde yo lo he creado, y él no viene, lo alucino: la escritura
se vuelve un delirio, un sufrimiento.
4.
No hay nada más maravilloso que escapar hacia adelante
volar en alas de mariposas como vuelo en sueños,
no hay nada mejor que crear y esconderse en el mundo de las letras;
puedes jugar; reir; llorar; amar y nadie, podrá nunca decirte nada,
excepto los críticos que deshacerán tus escritos- porque ellos no tienen la capacidad de crear,
nadie podrá ponerte un parámetro, una regla, ni nada
porque tu eres la soberana absoluta.
Puedes crear tu mundo de pesadilla, transitar y habitar un mundo de mentiras
que para otros puede ser real,
puedes, si quieres sangrar con cada escrito y dejar una parte de tí en cada frase.
En cada caso, tu morada, tu sino, tu universo, se reducen a las letras
a las patitas del ordenador y a la pantalla- que a veces se torna blanca-
todo se reduce a tu mundo; y quien lo habita ya no eres tu sola,
son también tus demonios.
¿Y qué decir de la profunda soledad, habitando el espacio de tus letras?
¿Qué elección es ésta? - una se pregunta siempre.
Las letras, una revelación mil veces escrita.