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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

lunes, 9 de enero de 2012

El placer del texto


El placer.
Es la continuación y el cultivo que el pensamiento hace de una percepción. Es aquello que el ser humano busca a cualquier costo. Existe el placer que se deriva de las posesiones, el placer que proviene de una capacidad o de un talento, el placer que experimentamos al dominar al otro, el placer de tener un poder tremendo ya sea económico, religioso, político, el placer del sexo -, y el placer del gran sentimiento de libertad que da la sensación del dinero. Hay múltiples formas de placer. En el placer hay un disfrute, y en el disfrute un éxtasis. El "éxtasis" significa estar más allá de uno mismo y en esto hay un deleite. Krishnamurti.
Comenzaré diciendo que el placer no es algo oscuro ni nefasto, más bien podría llamarse una de las sensaciones oscuramente guardadas en algún lugar de nuestro cerebro, en el mío es igual que en el de todos los humanos, la diferencia es que yo hago del placer un arte y unas letras.
Uno de los demonios que asechan de tanto en tanto y sacan de mi alma la poesía y esas frases que gustan tanto.Diré más; no tengo posesiones, no soy política, diría más bien que soy políticamente correcta en mis posiciones políticas; tengo tan poco, pero a la vez tanto, tengo por ejemplo el poder del placer y del goce; y otros poderes ocultos que algún día comentaré. Que son motivo, para otro escrito. Mientras tanto, puedo decir que el placer del que hablo es aquel en el cual más nos deleitamos.¿Qué cosa es más importante que el placer de amar y ser amados? ¿Qué otro placer nos produce más deleite y más éxtasis? Creo que ninguno. A lo sumo, el placer del sexo por el sexo.
He ido descubriendo que el placer del texto también es otro de los placeres más maravillosos y no comentados. Escribir un texto y sentir éxtasis, excitación, evocar, tocar la cima del universo, y volver a sentirlo cuantas veces quieras, ese sí que es un placer tiernamente insuperable, el más bello y sublime sentimiento, el placer del texto.

Funestos galopes


Y cuando cae la noche
un torrente de palabras queriendo surgir,
que busca asilo en las patitas del ordenador
para que no salgan ellos,
los gemidos mutilados
las lágrimas inconclusas
los funestos jinetes apocalípticos
galopando en siniestros, oscuros
silencios

Hay algo


Hay algo en mí que no logra salir
ese algo es nada más que un rumor a lluvia
mojándome.

son ellos


Son mis versos gritando
para que no griten ellos,
soy donando mi cuerpo
para que no duelan ellos
los órganos que a veces saltan
por falta de algo...
eso es falta de amor.