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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

sábado, 28 de noviembre de 2009

Y me estremecí toda...

Hoy sin saberlo sin saber que besarías mi cuerpo,
hice un rito frente al espejo,
coloqué el aroma de miel sobre los muslos,
recorrí los brazos y la espalda.
Toqué mi torso.
Acaricié suavemente la aureola de los senos,
cubrí las grietitas del pezón toqué el pubis de luna,
la redondez del ombligo,
la silueta toda,
y más tarde recorrí su cuerpo con pasión salvaje como queriendo emprender un viaje sin retorno -en el que me fundo cada vez que lo amo.
Toqué la curvatura de los tobillos,
subí besando los muslos la pelvis el torso…toqué su pecho que se abrió de pronto como crisálida, sensitivo, cálido.
Volví a sus caderas y disfruté de su cuerpo en movimiento.
Sentí su piel que se estremeció al rozar- pasar los labios, sentir la textura, oler su perfume que huele bien- huele a miel.
Hoy he tocado su cuerpo con pasión extrema como si fuera la última vez.
Como queriendo asirlo en el tiempo, lo besé tantas veces… hasta llegar a creer que nada más existía en el mundo, lo sostuve entre mis manos y me estremecí toda.

Como dice Sade

Como rayas negras se han escrito en la piel
los besos candentes de una noche oscura del alma.
Como fuego, como fango, como finas hebras
quedaron en mi
las caricias, pero eso solo es lo imaginario,
porque como dice Sade han quedado marcas
como orgasmo perverso
que no deja huellas, no marca, no mancha
porque es fácil borrarlas
con las marcas de otros besos.


Como ladrón en la noche

Sutilmente, el amor llega como ladrón en la noche,

sin pedir permiso se apropia de tu cuerpo y de tu alma, de tu corazón;

y el corazón que es el órgano del deseo puede henchirse, engrandecer ese amor.

A veces le tememos como si fuera algo malo, nos escapamos y nos adelantamos

a ese paisaje solitario desmotivado, sin emociones. Pero el amor sólo llega fatigado

de tanto huir hacia adelante y es ahí donde deberíamos hacer una pausa y detenernos

disfrutarlo y vivirlo intensamente.

Cuando tu mano por descuido se adentra
siento que no hay nada más delicioso que sentirla.