
Fue una locura el conocernos por fin y luego irnos.
Lo que pasó aquella noche apenas lo recuerdo.
Pero en un momento respiraste agitado y fuerte,
te asiste a mi piel, y no querías soltarme.
En un momento te tomé de las manos para conducirte
pero terminé arrastrada como el río que lleva todo a su paso.
Si todavía lo recuerdo, fue una noche encendida, fugaz, y maravillosa.
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