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Narradora y poeta  boliviana, nacida en Moxos; entró al mundo de la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde-el verde río. Amante de los felinos, feisbukera y blogera. Le encantan los temas esotéricos y espiritualistas

viernes, 5 de noviembre de 2010

Monólogo

Este monólogo fue escrito en 1994, hoy ha sido recreado y escrito para que lo lean Susana Escóbar y sus amigas lectoras
Paso el día, todos los días de mi vida pensando en ti. Eres el soberano de mis pensamientos. He construido mi casa en una parte alta de Ciudad Invierno, es un rascacielos, donde no existen obstáculos entre el firmamento y yo: salvo una nube negra. Me gusta mirar hacia arriba y escribir sobre las estrellas, las estrellas son como la vida de las personas, pero yo cuando veo una persona recuerdo cierta estrella que me ensombreció toda una noche de verano. Las estrellas son reales, lo que está en la tierra son sólo reflejos; por ejemplo esa estrella intermitente que está cerca de la luna luna y que no brilla más, es una muerte segura, el color azulado en su extremo indica que es una muerte lenta. Sé de quien se trata, es mi vecino, es alcohólico, tiene problemas existenciales, poco a poco destruye su vida. Más no me importa.
En cambio esa estrella fugaz que atravesó el cenit de Norte a Sur me ha helado la sangre, ha perdido su color y su fuerza al quedarse fundida en un lucero que la encandiló para siempre...

Contemplar el cielo es uno de mis oficios; a veces se torna gris y las personas se entristecen. Cuando llueve, los pájaros se guarecen en sus nidos y los árboles hacen fiesta. conozco el cielo (al menos de vista) por ejemplo esas nubes negras que lo oscurecen, son los ángeles caídos con Lucifer del paraíso, son semejantes a los hombres; no existen diferencias entre ellos salvo las apariencia humana...

Deseo entender a los hombres, trato vanamente de comprender su mundo. Veo sus vidas como un triste show, ya sé cómo se manejan. Algunos se parecen, conozco sus reacciones, sé como interpretarlas. Existe un cambio apenas perceptible en sus modales, sus movimientos, sus modos de decir las cosas, en sus formas de amar que casi siempre es imperfecta. Sin embargo nos gusta ese halo de misterio y maldad que despiden cuando nos aman o desean...debe ser la soledad, el temor a vivir la soledad.

La gente es ingenua, sobre todo las mujeres. Viven en un mundo de ilusiones, escuchan "un me gustas" y piensan "ese hombre me ama para siempre", ¿por qué? ¿será que se han acostumbrado a este panorama tan desolador? Yo también he aprendido esos modales y cuando escucho un "me encantas" recuerdo cierto hombre que me impactó una noche de verano. Ese hombre eres tú.

Escribo libros. Mis relatos tienen excelente crítica, pero nada de eso me interesa. Me limito a buscar un oficio que sea compatible con lo único que me gusta hacer: mirar al cielo y escribir para ti y por ti, para que sólo tú lo entiendas.

Los demás no me importan, hoy recuerdo aquella noche cuando te vi tan cabizbajo y me quedé sumergida en una nadería. Noté la ausencia plasmarse en tus ojos y ese ensimismamiento tuyo tan cruel... la mancha en el iris de tus ojos indicaba que existía otra mujer. No sé de quién se trata. Igual no lo siento, su vida, su muerte no tienen ningún sentido para mí.

En cambio esa tristeza, esa melancolía en tus ojos, ese desgarro en tus palabras al hablar de aquella niña me ha dejado muy triste. Imagino que es sólo un pretexto; en ese instante comprendí que somos una pareja muerta.

A veces estoy desconcertada. Mi casa permanece silenciosa, no vienes...¿ por qué?, sé que esto no puede seguir así y sin embargo te pienso. A fuerza de los sinsabores que me ha traído esta historia, de estar desmerecida, desmitificada, igual me obstino. ¿Qué busco? ¿qué quiero? Es una forma lamentable de dejar que la vida pase.

La noche transcurre... hemos perdido ya tantos amaneceres. Tu recuerdo envejece irremediablemente. El ruido de la ciudad se deja escuchar aún más sórdido, más agudo. Las luces se encienden en los cerros de Ciudad Invierno. El cielo permanece silencioso.

Hoy mientras escribía, he encontrado por fin ese enigma que eres tú y lo que para mí significas. Mi lenguaje siente placer porque te desea, mi lenguaje es mi piel y aunque tú quieras evitarlo, se ciñen mis palabras a tus manos, como sedosa red, te envuelven, te miman y te asaltan.

He vuelto a ver la tenue luz de la estrella, imperceptiblemente casi difusa se ha movido hacia el Nor Este como queriendo aferrarse al lucero, éste la escupió en estampida, se desintegró en mil pedazos dejando una estela de brillantes que se han difuminado al chocarse con las nubes.

Hoy he reconocido mi verdadera forma, mi modo de ser, mi autenticidad. Mientras lo descubría, he hilvanado en estas notas un mundo diferente, utópico, irreal. Me he dejado arrastrar por ese desasosiego que me produce el no tenerte.

De pronto ha salido en el cenit un sueño en forma de luna llena, con una tonalidad impresionante...de grande se tornó a mediana mientras se iba moviendo lentamente hasta quedar suspendida en el firmamento, en el que como una gran llama anaranjada se ha vuelto inalcanzable... del fondo de mí ha brotado una luz y he recuperado mi forma real.

Después que permanecí despierta toda la noche, ha llegado el alba. Mañana a lo mejor ya no estaré aquí, ni escribiré para ti, y aunque ya nadie lo sabrá nunca, este monólogo que dejo inacabado, es la señal de que no me dejé morir!!!!


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