
Has entrado al blog de Roxana Sélum Yabeta, nacida en San Ignacio de Moxos, en el Beni-Bolivia. Curtida en temas esotéricos y espirituales. Escribe cuentos, novelas y poesía, entró a la blogosfera como si fuera a explorar la selva verde, verde río donde se crió. 20 años de trabajo en género y defensa de los derechos de las mujeres, estratega en comunicación, feissbookera y blogera, sentimental, autora de libros y amante de los felinos.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Un poquito de todo en el 2010

Tu cuerpo es mi estancia

Tu cuerpo no es solo la piel que lo envuelve
color de ojos, boca que me aloca,
manos que distraen, que pasean,
que se estacionan en mis caderas de fuego.
Tu cuerpo es movimiento, sentimiento y forma:
Es mi estancia,
el sitio predilecto donde derramo mieles,
aroma de flores y guacanquis
¿Quiénes saben que es esto?
sólo nosotros.
Pero quiero ir hacia el monte
recorrer la selva
entrar, permanecer
y encontrarte como antes,
como entonces
Como cuando decías que era mucho el amor
que era necesario regalar un poco
a esos pobres que andan sueltos,
y soltábamos palomas que viajaban
se posaban en los otros
y éramos nosotros dos y el mundo.
no es sólo un paisaje, una ilusión
es mi casa, mi estación.
No entiendo cómo ni cuándo antes amé.
Es algo que me llena y me besa
que me quita los sueños
y me invade en la noche.
Es como una ola que se abalanza sobre mí.
Es una mano inquieta que pasea por mis piernas
mano buscándome
mano internándose
agua mojando
río desbordado
mar... inundando.
Tocaré la luna si quieres
Morir lentamente de amor

El hombre dijo que la amaba toda,
la mujer se dejó amar.
Desde ese día sólo existía un ritual
dos cuerpos enalzados.
La mujer dijo que quería escapar
a tanto amor,
renunciar a tanto placer
porque después de todo
el final siempre le producía
un derrumbe, una muerte.
El hombre dijo que sí,
que él siempre moría un poco,
que cada vez ambos morían un poco,
que había que inventar otra forma de amar
menos exterminadora.
Entonces ensayaron con la ternura,
pero ella se daba cuenta que se debilitaba más
y de tan débil que estaba
murió un atadecer, desmadejada.
Desde ese día el hombre,
piensa que él es un murciélago,
un chupa sangre, que tiene que pagar
el hecho de seguir viviendo
sobre la sangre de la otra.
Lo que ambos nunca supieron
es que los anuló el pecado.
lunes, 14 de diciembre de 2009
En otros brazos
Cuando pasa el día
Diciembre
Es extraño, diciembre en la ciudad tiene mística. Diciembre que transcurre como aviones de piel seca que se van acumulando en el rostro. Es rápido. Pero el diciembre que festejamos no tiene nada que ver con el festejo real de lo que ocurrió. Y eso a esta altura de la evolución del planeta ya lo deberíamos saber.
Diciembre siempre me dice que hay que hacer balances, pero estoy harta de balances estúpidos, cuando cada año prometo que conseguiré tantas cosas, sin embargo, no siempre se cumplen, porque no está en nuestra decisión hacerlo, o le tiramos poca bola o no le ponemos el empeño. Sin embargo, considero que cumplí con la meta más importante: ser cada día mejor, amarme, evolucionar y hacer las cosas con mucho amor. Todavía no pude cumplir con lo más importante y es amar a los demás como a mí misma. Y eso ha sido imposible. Espero poder cumplir antes del 2012.

martes, 8 de diciembre de 2009
Articulo- La erótica

Como dice Sade

Como rayas negras se han escrito en la piel
los besos candentes de una noche oscura del alma.
Como fuego, como fango, como finas hebras
quedaron en mi las caricias,
porque como dice Sade han quedado marcas
como un orgasmo perverso
que no deja huellas, no marca, no mancha
porque es fácil borrarlas
con las marcas de otros besos.
sábado, 28 de noviembre de 2009
Y me estremecí toda...
Toqué mi torso.
Toqué la curvatura de los tobillos,
Volví a sus caderas y disfruté de su cuerpo en movimiento.
Hoy he tocado su cuerpo con pasión extrema como si fuera la última vez.
Como dice Sade

los besos candentes de una noche oscura del alma.
Como fuego, como fango, como finas hebras
quedaron en mi
las caricias, pero eso solo es lo imaginario,
porque como dice Sade han quedado marcas
como orgasmo perverso
que no deja huellas, no marca, no mancha
porque es fácil borrarlas
con las marcas de otros besos.
Como ladrón en la noche
Sutilmente, el amor llega como ladrón en la noche,
sin pedir permiso se apropia de tu cuerpo y de tu alma, de tu corazón;
y el corazón que es el órgano del deseo puede henchirse, engrandecer ese amor.
A veces le tememos como si fuera algo malo, nos escapamos y nos adelantamos
a ese paisaje solitario desmotivado, sin emociones. Pero el amor sólo llega fatigado
de tanto huir hacia adelante y es ahí donde deberíamos hacer una pausa y detenernos
disfrutarlo y vivirlo intensamente.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Decir te amo
Te amo carece de empleos. Es una palabra como la de un niño, no está aprisionada por niguna restricción social; puede ser una expresión sublime, solemne, liegera o bien erótica. Es una expresión socialmente móvi. Roland Barthes.
Pero decir Te amo, me gusta.
Decirlo cuando estoy enamorada
No se si a todos les pasa lo mismo,
pero yo siento que Te amo carece de otro lugar,
no es metáfora de nada, no tiene deformidades.
Te-amo, no está en ningún diccionario;
tampoco es una frase;
no transmite un sentido, sino un sentimiento
porque se aferra a una situación extrema.
Decir Te-amo, no es cualquier cosa;
yo siento que lo digo mejor- y lo siento-
cuando estoy en estado de vigilia o semisueño;
porque transmite lo que el sentimiento en el momento que el subconsciente aflora;
porque cuando ya empieza tu alma a desprenderse para viajar a otros planos
implica que te estás despidiendo del otro (al que adoras)
porque dormir también es morir un poco a este plano de consciencia
jamás adivinado ni pensado.
Y eso es algo que todos debiéramos saber
para decir más a menudo Te-amo.
jueves, 19 de noviembre de 2009
De vuelta
a sus calles onduladas, sinuosas, al
ruido ensordecedor de los autos
que agotan cualquier paciencia.
De vuelta a mi hábitat, mi mundo, mi hogar
aunque ahora medio esquivo
puedo encontrar en él, la calma y el sociego
que no encuentro en mi casa de la infancia
nada más y nada menos porque el calor me hostiga y me aniquila.
martes, 17 de noviembre de 2009
Cuento corto

Un viento huracanado levantó las cortinas del cuarto,la tenue luz de las velas apenas resistían dejando entrever la escena.
El hombre acostado en la hamaca, el torso maravilloso como un Dios,
los muslos color canela, los brazos largos y musculosos; sus manos hurgaban todo, subían , bajaban.
La mujer se columpiaba como una niña, arqueaba la pelvis, balanceaba, daba saltos al ritmo de un tenue grito. De pronto el viento desplegó la cortinas hasta las velas e incendió el cuarto ahogándolo todo.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Amantes

Monólogo para tres- cuento

y que en algún sitio aún me espera
Por amor Eliseo, por amor sigo contigo y no es lo que aparento. Sólo quiero el olor de este tu cuerpo bienamadoybienpensante que se quedó impregnado en mí desde aquella mañana en que fue viviendo lentamente la unión de nuestras almas para trascender en un nuevo ser. el olor tuyo me recuerda otro olor que estuvo en mí cuando la vida se le pegaba a mi vientre. el mismo olor que me recuerda a otros brazos que no crecieron, y es absurdo constatarlo ahora cuando la realidad pega y pega tan fuerte, ahora que él se fue lenta y tan violentamente.
Queda poco tiempo, y este tiempo hay que vivirlo. aunque fuera un mes, un día, un instante, es poco lo que nos queda en estos momentos en que la muerte nos junta por todos lados.
No sé cómo expresarlo, por eso lo escribo. Hoy sólo quedan las líneas, ya no puedo llorar, sólo quiero estar a tu lado, quererte y estar siempre. hemos envejecido mil años, se han dormido los sueños que parecían reales, lo cotidiano de este mundo que los demás no entienden ni conocen.
La piel se te fue hijo, se quedó en mi, en las cosas que tus ojos no vieron, en los pechos que no mamaste y tú Eliseo crees que otro sueño puede ser válido; eso es sólo una carnada para que lo absoluto de nuestro amor perdure, ambos sabemos que es un truco y una carnada para que la vida pique.
La muerte se lo llevó. ahora sólo queda un juego aquí dentro y cada día tú diciendo... reclamando. De pronto adviertes que sigo viva, nuestros ojos se miran aún enamorados, se abrazan sobre el aire de los otros. Quiero que aceptes tu error- tu ausencia- Nuestras miradas se cruzan- sé que puedes hacerlo- mientras la noche pasa y engendra la tierra margaritas.
Quiero que vivas hijo, me toco el vientre, te canto canciones que invento, sé que ya me escuchas y sientes el dolor que yo siento, te doy calor con mi mano derecha mientras la otras sostiene el hielo que paso por mi cabeza para paliar el dolor; voy hacia ti y muero junto contigo hoy, te dejo tibio un rato y luego ya no te canto, sólo grito, gimo, muero, duermo.
Mientras escribo Eliseo, tu voz en el teléfono dice que no lo haga porque soy muy triste; yo me abismo, sucumbo, porque no hay nada aquí en este mundo, este es el modo de evadirme, de permanecer, de dar, de quitar. Toda la gente llama a eso divagar, otros lo llaman literatura, para mí es el modo de liberar los demonios que llevo dentro. antes cuando era niña y lo hacía junto a los árboles, o me encerraba en un cuarto a oscuras, el abismarse no tenía nombre, era sólo pensar que era diferente a mis hermanas, no tenía nombre ni conocimiento, sólo eran extrañas sensaciones que me invadían y luchaban por salir al trote como los caballos que montaba Bauty y Carlitos en las pampas lejanas del Cuberene, entonces yo me evadía por los corrales, por el río para imaginar, para que no me dijeran: loca, poetita, triste, poetita, como lo haces tú ahora. Abismarme es la palabra precisa, sucumbir, morir un poco. Es también otros olores, texturas, sueños de un mundo mejor y menos cruel, un mundo donde yo ya te esperaba desde la fundación del tiempo, éramos y tú estas lejano, aún no te conocía y ya tú eras en mí y yo en ti, era un tiempo de utopías, donde no existía el poder del más fuerte, ni luchas, ni traición ni mentiras. Yo ya te amaba Eliseo desde antes de la fundación del tiempo.
Continuará....
Ahora sucumbo por la muerte del hijo en este invierno que se aleja, que se va contigo. a ti hijo sólo puedo darte mi canto " estás creciendo mi niño en tu nido de lecho y miel, están creciendo tus huesos en mi vientre de terciopelo y flor/ estás comiendo mi niño también todo mi dolor/ estás comiendo mi niño también esta soledad.
Aquella noche tuve miedo y pregunté como Pablo el apóstol ¿dónde está oh! muerte tu aguijón? me respondió con dolor. Sabía que estaba pasando lo sabía porque lo soñé y tampoco quería evitarlo, quería pero no quería, sé que se acercaba cada minuto y ¡oh! hijo la muerte nos rondaba a ambos, tu cuerpo indefenso y diminuto, el mío casi inerte por el dolor de cabeza, luchaba porque se fuera de nuestro lado, este era un viaje para dos, pero te dejé partir solito, aún no estaba lista para enfrentar mi muerte.
A ratos te aprisionaba, te rozaba con mis manos, ver si aún estabas con aliento. Del ombligoalpubisdelpubisalombligo, me tocaba los pechos para saber si ahí había una señal, un sigon vital; despertar para que me ayudes a no morirnos, me olvidé que somos mortales y que como tales debemos de partir. tu Eliseo- no estabas- creías que era frase,¿pero has visto? no era farsa. De todas partes emergió el dolor, torpemente, vino del mundo, de la transgresión, del karma. el dolor me arrebató, no reconocía nada, ni oraciones, ni respiración, dejé de existir salvo por el dolor. No sabía cuál dolor, si el haber perdido al hijo del matrimonio unos años antes, o si se trataba de algo nuevo, al hijo muerto no lo conocí sólo lo sentí crecer y entonces no me quería morir como lo quiero ahora.
Ambos nos equivocamos. Por todas partes se dispersó el amor, nos creíamos inmortales, pensamos que el amor duraría para siempre; la inmortalidad de ese amor estaba encubierta por el cuerpo de ese hijo mientras vivió y no lo comprendimos, no entendimos que era en aquel cuerpo donde vivía la inmortalidad de nuestro amor, pues tarde nos dimos cuenta que había muerto junto con él. Así anda ahora nuestra vida privada de aquel cuerpo.
A partir de la muerte del hijo, todo debía morir después, y por él la muerte del amor partía con él. Nada supo ese cuerpo de los sucesos que causaría. No supo de la inmortalidad que abrigó durante sus diez semanas de vida. Nadie, excepto y lo sabía. A partir de ese conocimiento tan absoluto, que el cuerpo de él era el pretexto de la muerte del amor, también yo debía morir y morí.
Habría que prevenir a las mujeres del mundo sobre esas cosas (aunque muchas lo manejan como el pan diario), que la muerte de un hijo hace mortal el amor y que, al contrario, su inmortalidad retiene, detiene al amor, aunque sea un amor desmitificado, desmerecido, desvalorizado, depreciado, que no se muestra como es, que ha ocurrido y sigue ocurriendo, sino mírame- sin su cuerpo- sin el cuerpo del hijo; la inmortalidad de amor no se detuvo, pasó por mi vientre, lo esquivó. Ahora sé que se trataba de un dolor nuevo, porque al perder a él te perdía a ti, mi amor por ti era más ancho que todos los ríos del mundo, alto como los árboles de la amazonía- el tuyo- era tan frágil - el dolor llegó a la escala de Dios.
La muerte invadió todo: el cuarto, la sala, el baño, la cocina ¿Te das cuenta? yo la mujer segura de si, la que nunca necesitó a nadie para afrontar la vida. la de las palabras precisas y la mente ágil; ahora era una simple marioneta ante la muerte que me zarandeó del todo. ¡Ay! hijo! la que nunca te acunó en sus brazos, la que te soñó hermoso y paseándonos por el parque con María y Samantha, la que no sabe tejer chambritas, ni te dio más el buenos días hijo, ya salió el sol, despiértate que viene papá e iremos a caminar por las calles, ni te contó del primer abandono, ni de la primera desilusión cuanto tú te alojabas en el útero. No estaba lista hijo, tal vez eso me hizo que yo prefiera morir contigo. Ya paso los treinta y aún no estoy lista. No dejé pasar tanta sangre de mis venas a tus venas. Deja correr ahora Eliseo, la sangre, es la sangre que nos une y nos derrota.